A pesar de que ya tenía el tema del viernes preparado (le tocaba a este pastel psicotrópico con sabor a derrota de Elentir y a este… esta… esto del cada vez más claro fake Smith) han perdido su oportunidad. Y es que César Vidal ha abierto blog.
Cómo lo hace, me pregunto (yo y otros). Será que no duerme. O no visita el lavabo, viviendo como en una serie americana. El caso es que en su web lista su bibliografía, y asusta (19 libros en 2005), pero en la Wikipedia directamente acojona: 15 en 2004, 20 en 2005, 13 en 2006 y por si fuera poco El evangelio de Judas y Jesús y Judas en 2007. Rediós, ahora sé qué es verdaderamente la curiosidad (aunque su filiación protestante ya me sugiere de qué pueden ir):
Pero no es con su conocida producción (en cadena) con lo que voy a meterme. Bienaventurado él si se puede permitir escribir dos libros de investigación al mes. Con lo que voy a meterme es con lo rematadamente mal que escribe. Y para eso ni voy a tener que darle una perra chica ni cargar con un tocho que lleva su nombre en dorado por la calle. Luego hay quien dice que Internet no sirve para nada.
Su primera entrada, como si se creyera un protagonista de Poltergeist, se titula Ya estamos aquí pero todo en mayúscula (y es que de netiqueta va justo, hasta que no escriba un manual él no la conocerá):
No he podido resistir más. Mira que me negaba yo a esto de tener un blog. No ha sido posible. Ya empiezo y lo hago porque amo la Verdad y la libertad y porque soy consciente - más que nunca - de que, como dijo, Jesús la Verdad es la que hace libres.
César Vidal, dispuesto a llamar perras a las cananeas como Jesús
No lo entiendo. He intentado darle vueltas, leerlo del revés, ponerme haciendo el pino (sin su amigo Luis del mismo) y no logro entender que nadie pueda empezar así su blog. ¿Quería abrirse uno? La segunda frase lo desmiente. ¿No quería? Entonces será que antes no amaba la Verdad ni la libertad o yo qué se. Le habrán obligado. Tendría miedo pero muchas ganas, o pocas ganas y mucho valor, o… Ininteligible. Comas a porillo y fuera de sitio no ayudan a la expresión ya de por sí farragosa. Más bien al contrario. Del seguidismo de lo que dicen que dijo un personaje que seguramente ni existió ni hablo (él sí, y de más: tiene varios textos editados sobre los rollos del Mar Muerto y apuesto 100 a 1 que sé lo que se cuenta en ellos sin leerlos).
Esa errata me ha llegado al alma; esa declaración de intenciones me ha encogido la misma. Porque es muy reveladora esa V mayúscula.
Ahora lo veremos, pero no puedo dejar pasar (jojojo, impagable, impagable) esta maravilla de la sintaxis, este arte del léxico, que tanto distingue a nuestro insigne… ¿autocrítico? no, protestante.
Con un añadido, el de que, como decía Sócrates, la vida que no es vivida críticamente no merece la pena ser vivida.
Y yo añado: la frase pseudoculta que no es escrita correctamente no merece la pena ser escrita.
Dos puntos, Vidal, use dos puntos entre lo que anuncia y el anuncio. Así: esta es la forma de usarlo. No me obligue a reírme más, que le presuponía yo a usted algo más culto.
La segunda entrada (de momento sólo he comentado las 7 líneas de la primera, y lo dejo sin carcajearme aquí de su pretendida gracia del canon) de el web de don Vidal es curiosa: nunca nadie había tardado menos en saltarse la Ley de Godwin. No conozco ningún blog que la incumpla ya al segundo asalto. Vamos, ningún blog de nadie serio y/o que merezca la pena ser leído. Vaya, qué sorpresa. Ni te cuento de qué va, eso en el fondo es lo de menos porque la finalidad (comparar a ZP con Hitler) en estos casos no se relaciona con las razones (aunque sea recomendable que los compañeros de viaje de Vidal conozcan esas razones).
Pero es que con la tercera entrada ya se pone en plan pastoral comentando salmos bíblicos y en la cuarta sigue y sigue… comentando un total de tres versículos consecutivos por cada dos entradas. A este paso termina los 150 salmos para El Rapto (perdonad, chiste protestante). No he podido evitar recordar-conversaciones-recientes (bola extra). Chavales, os están colando un gol. Os lo digo yo, que empecé exactamente igual (oyendo cantos de sirena) y terminé precisamente en la misma denominación protestante que César (me permito el tuteo, hermano). De momento se está haciendo el guay con cosas chupis de la Biblia. Al menos, comparadlas con mis Misas de Domingo, leche (y no, no me enfado por la sucia competencia que inicia el todólogo).
Una perla:
Sólo el que se complace en los mandatos de Dios y reflexiona en ellos de manera cotidiana puede, al fin y a la postre, evitar el influjo del mal. Seguramente por eso nuestra sociedad es tan permeable a conductas que, al fin y a la postre, la encaminan a la destrucción. Y es que no transita por el camino de la Ley del Señor.
César Vidal, en el banquete del señor
¿Cuátos postres toma a los fines el señor Vidal? Qué cruz, espero que alguien me confirme que dedica más tiempo a corregir la expresión en sus libros (no sé, si tarda 15 días en escribirlo entero, que sean cinco de documentación, nueve de escritura y al menos uno a erratas y barbaridades), porque como sus encuadernados analógicos tengan la misma calidad literaria que sus digitales públicos, me temo que a muchos les tomaron el pelo al pasar por caja. El caso es que esa salmífica entrada nos dice que para ser buenas personas debemos hacernos ermitaños. Grosso modo.
Pero es que ni siquiera es buen comentarista bíblico. Esas ocurrencias de dos líneas las he visto yo más profundas en calendarios que venden en las propias iglesias. Hay miles y miles (¿quieres enlaces?) de sitios web que comentan la Biblia (y los Salmos son caramelos en esto del pasteleo divino) de modo técnicamente superior. Tengo dedicatorias en mi Reina-Valera revisión del ‘60 escritas por chavales de 16 años mucho mejores que eso. Lo que ocurre es que los católicos no están acostumbrados a la (atractiva en comparación, no hay color) retórica evangélica, y claro, pasa lo que pasa. Uno que pronto tendrá un problema. Supongo que César no nos contará la historia del padre Riviera y los comics Chick (tan conocidas en ambientes pentecostales), o al menos no hasta que tenga ya a la masa en su punto. Espero recuerde que su auditorio es católico hasta la médula. Si lo olvida, nos reiremos mucho.
Pero claro, empiezas con 50 comentarios y en cuanto te pones a hablar de que el Señor es tu pastor, nada te faltará y eso la cosa baja… a 5 o 6. Normal, te pones al nivel de un blog cualquiera de autoayuda cuando la gente no ha venido a que la calmes, sino a todos lo contrario. Una entrada sin venir a cuento sobre Zerolo y recuperamos terreno.
¿Este es el gran pensador? ¿La esperanza liberal tras la nombrada y Losantos? ¿La linterna de los perdidos? Que se anden con ojo los perdidos, que pueden acabar cantando, como yo hice una vez…
Remolineando, remolineando
alabaré a Jehová
Remolineando, remolineando
me haré más vil
por causa de Jehová
¿Escritor? Pescador de almas, si acaso, y si le dejáis.
Se acumulan, así que mejor despacharlos en parejas.
Round 1: Dí que este no es un mal blog, de parte de Luis
Pasando por alto el detalle de que se me compare con mi queridísimo Smith (sorry, Luis, pero comprenderás que resalte ese comentario), la cosa va de recomendar cinco sitios que lees y decir, claro, que no son malos blogs.
Este meme lo termino rápido: échale un ojo a mi BlogRoll. Yo no leo malos blogs. Cada enlace de mi BlogRoll (y en el nuevo SiteRoll) tiene su razón de ser y ninguno está puesto al azar. Me ahorro, por tanto, pasarlo a nadie.
Round 2: El meme definitivo, el meme antimemes, de parte de Manolo Millón
Este es algo más interesante, pues tienes que dar al menos una razón por la que los memes te parecen absurdos un coñazo de cojones, y pasarle el muerto a otros. Me niego a lo último, y a lo primero: al trapo:
1. Porque siempre terminas pasando los memes a las mismas personas, de tu grupo más cercano.
2. Porque en los memes no se suele preguntar nada interesante (¿a quién le interesa la cuarta palabra de la página 123 del libro más cercano a la puerta de la calle de la casa de mi novia?) aunque pretendan hacerlo.
3. Porque sigo pensando que son simples permutaciones de pageranks e indicadores de enlaces varios.
4. Porque casualmente cuando he descubierto un nuevo sitio y lo he añadido a mis lecturas nunca ha sido gracias a un meme.
5. Porque yo no participo en la Red para hacer amigüitos sino para aprender y enriquecerme (y si alguien aprende y se enriquece con mi aportación me llenará de orgullo).
6. Porque soy un antisocial y un misántropo.
7. Porque si no respondes a los dos días se te termina pasando y piensas que eso es cuando menos un acto de poca caballerosidad, cuando ese pensamiento es lo más absurdo que ha parido neurona.
8. Porque pasado el primer momento egórico de recibir un meme, los puntos 1 a 7 hacen acto de presencia y le quitan todo el brillo a la cosa.
9. Porque para dar el coñazo (Manolo dixit) prefiero que me lo des con algo que me suponga un reto intelectual mayor que intentar ser gracioso un rato.
He visto el debate Zapatero-Rajoy con otros ojos. Una vez que te quitas de encima la idea de que tienes que votar a uno de ellos es mucho más sencillo tomar distancias, así que he visto el debate como un hooligan. He disfrutado viendo a los dos echándose cosas en cara, porque son en gran medida las que yo les reprocharía.
Luego me he calmado y he bajado el ritmo cardíaco. A veces viene bien desconectar y primitivizarse, pero lo importante es volver y pensar. Lo que no me ha gustado tanto ha sido la cantidad de propuestas de futuro que se han oído, que ha sido exacta a la cantidad de elementos de los programas electorales que se han nombrado y desarrollado. Pero era de esperar.
Era de esperar porque a lo que hemos asistido no es a un debate electoral, sino a algo similar al reencuentro de dos amigos que se despidieron hace unos años en no muy buenas condiciones y que, al coincidir al cabo del tiempo, empiezan tibiamente pero terminan acusándose mutuamente de robarse la novia y deberse dinero. Daban la impresión de tenerse muchas ganas, de haber guardado durante demasiado tiempo ciertas frases hechas para escupírselas al de enfrente (y les ha pasado como al vino: se han avinagrado).
Zapatero ha hecho una buena defensa de su labor esta legislatura. En economía ha sabido recoger lo sembrado por Solbes hace unos días en el varapalo que le dio a Pizarro, salvando la cara a pesar de que existe un problema real: la percepción de la marcha de la economía es pesimista en un momento que no lo merece hasta ese punto, y en un efecto anti-placebo eso puede terminar afectando al MundoReal. En políticas sociales ha vencido claramente por incomparecencia del contrario salvo en asuntos de inmigración (donde el populismo y la xenofobia no son aceptables como argumentos). En terrorismo ha estado cauto, reprochando como único argumento la deslealtad del de enfrente. Justo y comedido, recibiendo pullas sangrantes a traición. Sin duda su peor momento el referente a política institucional: nada de la Iglesia, nada de la República, nada de racionalismo sobre nacionalismo sino todo lo contrario. Aprobadito. Soportable.
Rajoy ha estado indescriptible. En economía ha decidido caer en los mismos errores que Pizarro hace unos días (incluso en un detalle legislativo que sonrojó al turolense), repitiéndose como el ajo cada vez que se le rebatía algún dato. En política social no ha dicho nada, porque sencillamente su partido no la tiene. Van a remolque. Un momento de oro para que publicitase el Ministerio de la Familia que presupongo va a usar los fondos del Ministerio de la Vivienda a extinguir, perdidito en el vacío de las ondas. Si tenemos que hablar de inmigración, qué pena de Rajoy, qué absurdo, qué visceral, qué irresponsable. Qué nacionalista, en fin. Sobre el terrorismo y sus palabras, ahorremos comentarios para evitar sucesivos vómitos de rabia contenida por simple sentido común. Su peor momento, su obcecación con los mantras y las consignas repartido por todo el debate.
La culpa es nuestra. Aceptamos que los políticos se pueden llevar tan mal que en cuanto se cruzan con tiempo se ladran y se escupen. Zapatero ha vendido como un logro que este año ha hablado nueve (9) veces con Rajoy, nueve veces en casi 4 años. Soy totalmente consciente de que con este Rajoy es muy difícil hablar, pero lo que sí hay es otra forma de contestarle. Ambos han estallado en varios puntos simplemente porque se han dicho a la cara lo que llevan diciéndose a la espalda hace años, y sin tiempo de preparar respuesta, pose y sonrisa. Ha sido, en suma, como una sesión de juzgado de un divorcio conflictivo.
Y los hijos, como siempre, se dividen entre los de papá, los de mamá y los que se quedan sin bando de pura pena.
¿Aún no ves la necesidad urgente de renovar todo esto? ¿No ves que es no sólo deseable sino ya simplemente imprescindible contar con políticos de ideas y no de vísceras que no se falten al respeto y que propongan sus ideas en vez de dedicar su poco tiempo a criticar al contrario? Cualquiera de los dos candidatos habría ganado de calle el debate si en vez de entrar al trapo de su deseada pelea hubiera expuesto su programa sin ambages, directamente. El de enfrente habría ido a contrapié, intentando rebatir cosas que no se espera se propongan y soltando un rollo que no le interesa a nadie. Claro, que para eso hay que tener ese programa, esas propuestas.
¿Han hablado de la despenalización del cannabis? Eso me interesa. ¿Del cánon digital y las alternativas? Algo me dice que el modelo de Rajoy es similar al Francés, y quiero saberlo. ¿Eutanasia? Nada. ¿Laicismo? Menos que nada, un golpe de pecho ya en retirada. ¿Sociedad de la Información y Red? SI el ADSL está caro, búscate un segundo empleo. ¿Una solución racional al problema que se han inventado con las lenguas? Bah, mejor negar lo evidente y mirar a otro lado (ambos dos). ¿Reforma electoral que sea más proporcional y no les beneficie tanto precisamente a ellos dos? Eso no importa a los españoles, me temo.
Yo debo no ser español, porque las cosas diarias, las que me interesan realmente, ni las han nombrado.