Aunque me da que lo que le gusta es que no les contesten mucho, pero vaya. Y perdonad este arranque, pero es que la cosa se está poniendo divertida. Y ya hasta salgo yo.
Dice Elentir en un comentario en Batiburrillo:
Ahora resulta que don Iracundo se va a hacer tesis sobre liberalismo al blog de un antiguo miembro de la Red Progresista, conocido por sembrar cizaña en todo blog de la Red Liberal que toca.
Elentir, psicoanalizándome
En situación: esa entrada de Batiburrillo ha sido escrita por la misma persona que el otro día clamaba por la secesión (es de risa) de España. ¿Secesión de qué? Pues está claro, de Cataluña, de Galicia y del País Vasco.
Contextualicemos. En Red Liberal están de guerra civil. Esperemos que los liberales allí reunidos nos dejen, al menos, tener una opinión sobre las causas y las posiciones de cada uno. Lo que más me choca es el prietas las filas que se entona, como siempre, pero ahora contra un propio miembro que tiene el buen tino de pensar fuera de la secta.
Es escalofriante y sinceramente novedoso ser capaz de leer lametones. De ver cómo (el primer comentario del hilo me es muy revelador) hay personas capaces de ni inmutarse cuando desde un sitio se desea cuneta y tiro en la nuca para el rojo pero ofenderse mucho, mucho, cuando esas cosas se denuncian. Que ante las críticas cierran los ojos a esas cosas, vete tú a saber por qué, y acuden raudos a socorrer al pobre que sólo opinaba que los rojos, como mejor quedan, es bajo tierra y mira la que le cae encima, injusticias de la vida.
Isidoro Lamas, don Iracundo, no ha hablado una palabra de esto, porque no le hace falta. Para criticar la incoherencia del liberal-conservador no es necesario ver que algunos de los que se etiquetan tales admiten la sangre del rojo como premio a su bilis. Para criticar la incoherencia del ancap sólo hace falta un poco de sentido común. Para criticar a los que por amiguismo no quieren ni saber qué dicen los algunos de los primeros o los muchos de los segundos hace falta aquello de lo que carecen los criticados: coherencia y sobre todo principios. Hay quien se ha lanzado en esta eclosión liberal a despotricar contra la Izquierda, como si liberal y anti-izquierdista fueran sinónimos obligados, sin tener nada debajo, sin haberse parado a pensar siquiera un segundo qué defiende, por qué, qué consecuencias provocaría y, sobre todo, qué está dispuesto a aceptar (hacer, tener a su lado, transigir del contrario) en esa defensa.
Me cataloga Elentir como un antiguo miembro de la Red Progresista, pero se olvida por qué me fui de allí: por defender, precisamente, el derecho a la libertad de expresión de uno de los miembros. No sé si Elentir, en su diaria lucha por la libertad, ha tenido que renunciar alguna vez a algo que amaba, a amistades profundas, por principios. Me parece, a tenor de sus habituales palabras, que en tal situación cambiaría sin mucha pena de principios para mantener amigos, o mutaría amistades para siempre en odios viscerales en cuanto le llevasen la contraria un poco.
También me acusa de sembrar cizaña en todo blog de la Red Liberal que toco. En la vida, Elentir, y lo digo sin un ápice de autosuperioridad, me he retirado de un intercambio, debate o como lo llames en un blog de Red Liberal en el que se haya discutido mi argumento hasta mostrarlo errado. Nunca. Será que llevar la contraria y pedir que te muestren dónde te equivocas, o apelar constantemente a que se refuercen las propias ideas pidiendo una y otra vez por pura curiosidad intelectual que se justifique qué es eso de la Ley Natural es sembrar cizaña. Para algunos, para ti, sembrar cizaña es discrepar y argumentarlo. Sin embargo, mandar a rojos a la cuneta es desfogarse, supongo.
Item más, don Elentir: tanta cizaña he sembrado entre los liberales, tan bien calado me tienen, tan sectario soy que uno de los suyos, que trabaja en la radio, me ofreció hace poco colaborar en antena como defensor de una postura concreta. Fíjate si soy sectario y vacío de argumentos que despierto, siquiera un poco, respeto intelectual. Si sabes qué es eso. Fíjate si siembro cizaña que entre tus colegas de Red Liberal y alrededores hay más personas que conocen mi verdadero nombre (porque yo se lo he confiado) que entre mis filas izquierdistas, donde casi nadie conoce mis ni mis apellidos, ni mi nombre.
Yo no me alineo con Isidoro Lamas, aka Iracundo, en esta guerra civil. Su postura me parece bastante más coherente que la de los que tiene enfrente, cuyas argumentaciones al respecto parecen sacadas de una SuperPop, pero no es mi postura. Lo que sí le reconozco es haberse dado cuenta de la deriva de Red Liberal, y haber tenido el valor de admitir que si hay un culpable debe ser el dueño del chiringuito, que se lo ha cargado a base de meter mercenarios. Claro, no esperaremos que esos mercenarios se autoinculpen de lo que realmente hacen: son incapaces de darse cuenta (otro punto a tener en cuenta en esos debates sober modelo ancap, sin duda), porque en su revelación no pueden concebir que, quizás, por una vez, quién sabe, pueden estar equivocados. Es muy sano ponerse en la situación de que te equivocas del todo. Yo lo hago a menudo, y eso me ayuda a fortalecer posiciones o a variar posturas. Cosas que los inmovilistas ni aunque les hagas un croquis.
Red Liberal no es un sitio interesante, y por tanto que se arrejunten para darse crema los mayores exponentes de doblepensar para linchar a un tercero me puede parecer hasta cómico. Pero lo más cómico es lo horizontal de la respuesta que recibe siempre Isidoro, que tiene varias capas.
Primero es un pesado porque es vehemente. A mí me encantan los textos vehementes (o sábanas) porque permiten multitud de matices y de información extra tangencial. Mi mente es tangencial, siempre piensa en colateralidades, así que disfruto como poseso leyendo a Manel Gozalbo, a Isidoro Lamas, a Eduardo Robredo o a David Millán. Incluso a David Ballota, ese minimalista de las tangencialidades manifiestas. Estas damas ofendidas que lloran cuando les pìden el carné a la puerta de la discoteca no osarán, supongo, desetiquetar a estos nombrados. Aunque todo puede ser.
Segundo es un pesado porque mantiene lo dicho y lo repite, en vista de que nadie (¿he dicho nadie? entonces decía bien) entra en lo que dice y sí en cómo o en quién lo dice. Debe ser frustrante, Isidoro, pero hay más ojos en esas conversaciones de los que pueden parecer.
Tercero porque tiene ayudantes de los malos. Ahora Elentir descubre cómo atizarle a Isidoro usándome a mí de punta de lanza. Va listo. Sé que de mí se comentaba (fíjate qué importante he podido ser, hablando de mí por ahí) que era de lo mejorcito de Red Progresista, y eso se deberá, digo yo, a mi forma de pensar poco dogmática que no he cambiado. Pero es que incluso en el caso de que me hubiera convertido en un progre de la peor calaña (como el que lleva RL), lo importante sería lo que dijera, no quién lo dijera. No he visto a nadie de los que comentan alegremente en Batiburrillo afearles las barbaridades que desde aquí he denunciado y allí siguen, unos pocos hilos más abajo. Es que ahora toca darle caña al que se queja, en vez de a quien cobija a fascistas de libro.
Elentir, Policronio et al han decidido, como está de moda, huír hacia delante. Para ello, como también está de moda, hay que obviar la crítica real que se propone y enrocarse en el victimismo y el amiguismo más sectario. Y si para eso hay que olvidar qué dicen tus amigos cuando tú no estás entre ellos, lo olvidas. Que en su casa hagan lo que quieran, aunque sea pegar a su mujer. Lo que a mí me interesa es que, cuando nos juntemos a beber cervecitas, nos llevemos todos bien y tengamos un enemigo común grande, fuerte y bien definido.
Lo disfrazan algunos de libertad, de no poner mordazas, de no querer silenciar voces, y confunden el liberalismo con el todo vale (normal cuando estás dispuesto a hacer todo). Ponen en teoría los límites en no causar daño a terceros, pero eso es teoría: en cuanto uno llama al asesinato de rojos se empieza con la tontería de que si eso es dialéctica, hipérbole o supradín activo. Decidlo claro: mientras el objetivo de las iras de los fascistas que comentan en casa de vuestros amigos sean los izquierdistas, no pasa nada.
Qué pena. Le comentaba la semana pasada a un amigo, a tenor de lo que leía acerca de las elecciones y el asesinato etarra que Red LIberal se hunde. Me equivoqué: ya anidan los pulpos en sus restos hace tiempo.

















El Destino del Iscariote » Respondiendo a Elentir (II) (20.03.08 - 3.13.pm) :