El Destino del Iscariote

It's better a Kiss of Death than nothing...

Archivo del mes 05/2008

31.05.08

QNTC: Resolución de la Internacional Liberal sobre persecución de homosexuales

Boletín semanal de Que Nadie Toque a Caín

27 de mayo de 2008: El texto, aprobado en el curso del 55º congreso de la Internacional Liberal que se ha celebrado en Belfast, Irlanda del Norte, había sido elaborado por Ottavio Marzocchi, responsable de temas europeos de la Asociación Radical ‘Certi Diritti’, y presentado por el partido holandés D66.

Internacional Liberal

La resolución invita a los partidos liberales del mundo a emprender acciones a todos los niveles para asegurar la abolición de la pena de muerte y la descriminalización de las relaciones entre personas del mismo sexo, la protección del estado contra las violencias y discriminaciones causadas por particulares, la igualación de las personas LGTB por medio de leyes antidiscriminación, la educación y campañas mediáticas, la concesión de asilo político a las personas homosexuales que huyan de persecuciones e iniciativas internacionales respecto a los estados que persigan o discriminen a las personas LGBT, así como a la celebración de la jornada mundial contra la homofobia.

Para saber más: Resolución de la Internacional Liberal sobre persecución de homosexuales

Noticias Flash

Gambia: El presidente amenaza con decapitar a los gays

El presidente de Gambia, Yahya Jammeh, ha amenazado con hacer decapitar a todos los homosexuales que queden en el país, informan medios locales. “Gambia es un país de creyentes… prácticas inmorales como la homosexualidad no van a tolerarse”, dijo el presidente la semana pasada en el curso de una convocatoria política, añadiendo que “cortará las cabezas” de todos los gays a los que se detenga en Gambia. En la misma ocasión, Jammeh dijo que concedía a los gays 24 horas de tiempo para abandonar el país, prometiendo leyes sobre la homosexualidad “más severas que en Irán”.

La campaña homófoba ha continuado en estos últimos días en los medios gubernamentales, como el Daily Observer, que ha publicado un violento editorial. “Lo hemos dicho y repetido. Este es un país cristiano y musulmán, y tanto el Corán como la Biblia condenan la homosexualidad”, se lee en el diario.

Para las asociaciones de defensa de los derechos de las personas gays, las declaraciones del presidente Jammeh no han constituido una sorpresa. “El presidente tiene una larga historia de homofobia”, ha comentado Peter Tatchell, del grupo ‘Outrage’. “Si Jammeh pasase de las amenazas a los hechos, con toda probabilidad los donantes internacionales pondrán fin a su apoyo y el turismo extranjero disminuirá, con grave daño de la economía del país”.

Ya el pasado enero Jammeh había provocado las críticas de las organizaciones africanas comprometidas en la lucha contra el SIDA al mantener que había hallado un tratamiento “milagroso” contra el síndrome. El método se basaba en versículos del Corán y en una mezcla de hierbas medicinales, que los pacientes ingerían y con las que se frotaban el cuerpo tras haber abandonado el uso de los fármacos anti-retrovirales.

En Gambia sólo ha habido una ejecución desde 1965, fecha de la independencia del Reino Unido. Mustapha Danso, condenado en diciembre de 1980 por el asesinato de un vicecomandante en jefe, fue ejecutado el 30 de septiembre de 1981. El 18 de diciembre de 2007 Gambia se abstuvo en la votación de la resolución pro moratoria de ejecuciones capitales en la Asamblea General de las Naciones Unidas.(+info)

Egipto: Leyes de emergencia prorrogadas por dos años

Egipto ha prorrogado por dos años el estado de emergencia, despertando las protestas de las asociaciones de derechos humanos. “El Parlamento ha aprobado hoy la decisión del presidente Hosni Mubarak de prolongar el estado de emergencia por dos años, a partir del 1º de junio, o, al menos, hasta que no esté lista una nueva ley antiterrorista”, comunica la agencia oficial MENA.

Las leyes de emergencia, impuestas por primera vez en 1981, después de que oficiales del ejército asesinasen al presidente Anwar el-Sadat, limitan drásticamente las libertades individuales y los derechos civiles, permitiendo al gobierno juzgar no sólo a los terroristas, sino también a los afiliados a los Hermanos Musulmanes, en tribunales militares sin derecho a apelación. Desde 1981 han sido detenidos miles, y docenas de ellos han sido ejecutados. El primer ministro –añade MENA- ha asegurado “emplear la ley sólo en la lucha contra el terrorismo… y para proteger la seguridad de la nación y de sus ciudadanos”.

El año pasado, el ministro de Justicia y Asuntos Parlamentarios, Mufid Shehab, afirmó que la ley de emergencia se derogaría en 2008 aunque la nueva legislación antiterrorista no estuviese lista. “El estado de emergencia es desde hace decenios una de las principales causas de las violaciones de derechos humanos en el país”, ha declarado Hafez Abu Sada, de la Organización Egipcia por los Derechos Humanos (EHOR), según el cual en el Egipto de hoy las leyes de emergencia no están justificadas. Para Sada, mantenerlas en espera de una ley antiterrorismo es “un modo de engañar a la gente, ya que hay una ley antiterrorismo de 1992, que puede llegar hasta la pena de muerte. Una nueva ley no frenará la violencia ni el terrorismo”.

Las leyes de emergencia fueron promulgadas por última vez en abril de 2006 para un plazo de dos años, que concluye oficialmente el 31 de mayo.(+info)

China: Regulación de abogados defensores

El reglamento dispone que las instituciones de apoyo legal deben designar abogados expertos en casos capitales y que éstos últimos no podrán traspasar este tipo de casos a sus asistentes, aparte de tener que visitar al imputado antes del juicio. Los jueces deberán garantizar que los abogados puedan completar sus exposiciones y explicar los motivos por los que las alegaciones de la defensa son admitidas o rechazadas. El tribunal tiene la obligación de de informar a la defensa y a la fiscalía de cambios de fecha de las vistas al menos con tres días de antelación, y el tribunal siempre debe informar a los abogados si la fiscalía presenta nuevas pruebas o reclama la reapertura del caso.

El reglamento además mejora los procedimientos de revisión de las condenas capitales, estableciendo por ejemplo que si el abogado defensor presenta requerimientos o documentos en el curso de la revisión, el tribunal deberá recibirlos formalmente y registrarlos.(+info)

Etiopía: Mengistu y otros 18 condenados a muerte

El Tribunal Supremo etíope ha condenado a muerte en rebeldía al ex dictador Mengistu Haile Mariam y a otros dieciocho jerarcas del pasado régimen, declarándoles culpables de genocidio.(+info)

28.05.08

La prueba de Abraham

Publicado originalmente en HispaLibertas

Érase una vez un hombre creyente. Uno de esos hombres que hablan con dioses, y a los cuales los dioses les responden. Uno de esos hombres que no necesitan tener fe para creer en dios, porque lo conocen personalmente. Puede llamarse Abraham. Abraham tuvo la mala suerte de ir a desposarse con una mujer estéril, pero su compañero invisible le prometió un hijo, un retoño que daría generaciones enteras de pueblo elegido, una nación que ocuparía por la fuerza aquella tierra que su dios le había dado en heredad perpetua. Y cumplió su promesa de paternidad, y Abraham engendró a Isaac.

Un buen día, dios le pidió a Abraham que le probara su obediencia. Como al fin y al cabo Isaac era su regalo, le ordenó llevarlo a un lugar apartado y ofrecerlo en holocausto en su divino honor. Ni corto ni perezoso Abraham cogió sus bártulos de asesinato y encaró camino con su hijo amado (el otro, el de la esclava, no valía tanto). No iba camino de su prueba, sino que estaba desplegando la suya.

Abraham, como mortal, sabía que no debía desobedecer una orden directa del dios altísimo. Hay cosas por encima del entendimiento humano, pensaría. Pero podía escoger. En realidad, dios no estaba poniendo a prueba la fe y la devoción de Abraham sino que Abraham estaba poniendo a prueba el carácter adorable de su dios. Un dios que no hubiese impedido en el último momento que el padre asesinara al hijo después de pedirle que le diera muerte no hubiese merecido ninguna adoración. Sería bárbaro, una personalidad a evitar. Abraham tentó a dios con su fe, y venció. Puso a prueba a dios y salió victorioso, permitiendo a ese mismo dios convertirse en el dios de su familia. La prueba de Abraham dignificó a dios, y lo puso en comunión con el hombre.

Pero dejemos el mito y volvamos a la realidad, que uno no cree ni en dios ni en Abraham.

No me gusta nada hablar de catolicismo y franquismo. Desde un prisma totalmente teórico, el que la religión vaticana no se opusiera a la política autoritaria del ferrolano no es algo que deba ni sorprendernos ni mucho menos enervarnos. Mirando por ese cristal, el catolicismo no es una opción política, sino espiritual, y debe ser capaz de vivir en cualquier medio, sea una dictadura o una democracia perfecta. No es su papel entrar en cómo se organiza el Estado, sino asistir al alma de los fieles (y si acaso, por exceso de celo, de los descreídos).

El problema es que la acción católica no consistió en la no ingerencia o la neutralidad política. De hecho, la Iglesia Católica Apostólica y Romana se alineó con la Dictadura. Esto, que en otros momentos de la Historia es perdonable recurriendo a localismos temporales y contextos variados, a las alturas del siglo XX se convierte en pecado casi mortal. Con la democracia revelándose como el sistema de gobierno menos dañino, de tomar parte por algo se debería haber tomado parte por ella.

Hay una diferencia de nivel importante entre no querer morir martirizado (versión de moda sobre el futuro de los curas en la II República) y empezar a martirizar disidentes. No entraré a juzgar las palabras de su salvador acerca de ofrecimientos de mejillas y cómo se olvidan cuando el humano miedo a la muerte llama a su amigo el olvido de principios y juntos corren a reunirse con la turba de odio autoindulgente. Baste decir que, siguiendo el mito, la Iglesia Católica española decidió tomar el lugar de dios y no detener a Abraham. De hecho, a cada puñalada del padre sobre el hijo la acompañaba una salmodía de apoyo, de justificación, de palabra de dios. La Iglesia Católica española, en fin, hizo imposible creer acríticamente en su bondad.

No me gusta, tampoco, que los hijos carguen los errores de sus padres, aunque sean estos puramente nominativos y latinos. Sería tremendamente injusto culpar a los padres católicos actuales de los errores cometidos por sus mandamases teológicos hace más de 70 años. De hecho, lo es. Pero lo no ya injusto sino ciego sería negar los hechos, mirar a otro lado y olvidarnos de que la religión, incluso hoy en día, influye en la política no sólo en nuestro país, sino en muchísimos sitios. En Gran Bretaña discuten acerca de incluír la Sharia en su ordenamiento. En Estados Unidos hablan acerca de restaurar la autoridad divina. Si miramos al sur o al este nos llevaremos un susto gigantesco. La presión demográfica en Occidente junto con el inamovible sistema de votaciones electorales nos lleva a pensar que en un futuro no muy lejano algún cargo público de renombre pueda pertenecer a una confesión, digamos, no estandar, como el evangelismo iluminado o el islamismo, siquiera moderado. Y contra eso sólo tenemos un arma: laicismo administrativo.

No es una cuestión de falta de confianza. No parece que a corto plazo la Iglesia Católica española se vaya a alinear con un nuevo golpista peninsular. Más bien conviven con sus cosillas en esta imperfecta democracia que (podríamos decir) sufrimos. Sin embargo, los bailes de encíclicas, concilios y demás papeles internos nos hacen ver que a lo largo de la Historia la Iglesia ha bailado al son que más le gustaba, por lo que aunque ahora se porten de manera medianamente civilizada nada nos asegura que en el futuro no reclamarán otra vez como propio lo que no es suyo. Tampoco es que a los ateos nos haga mucha gracia pensar que en ese mismo futuro los ministros jurarán su cargo sobre un Corán si es que son musulmanes, o prometerán en lenguas angélicas si son evangelistas. No nos hace mucha gracia porque esos cargos son funcionarios a nuestro servicio, y queremos que dejen sus creencias a un lado cuando se trata de administrar nuestros papeleos. Y, por qué no decirlo, porque sus promesas sobre sus libros míticos no valen un carajo para nosotros.

Las excusas habituales suelen pasar por dos estaciones. Por hache: toda la vida se ha jurado ante un crucifijo, no hay necesidad de cambiar algo que es meramente simbólico. Por be: gran parte de la población reconoce esos objetos como sagrados. Lo absurdo de la primera como argumento es evidente, así que no merece más que mirar a otro lado más interesante. La segunda es falaz: las mayorías sociales, incluso las religiosas, son mutables. Hoy en día el porcentaje de católicos nominales (los famosos bodas-bautizos-comuniones-funerales+semana-santa) dentro de la grey apacentada es inmenso (basta asomarse a una iglesia en hora punta, contar y restar del total), los ateos somos cada vez más, los agnósticos mantienen su indecisión a pesar de su inexperiencia religiosa. El número de otras confesiones aumenta. El mapa metafísico de la piel de toro cambia de colores, y si los no católicos arrugamos la frente cuando vemos al Presidente del Gobierno ante un trozo de metal con forma de tortura humana mientras esperamos el fin de esa situación, no quieran ustedes imaginar lo que arrugaríamos de verlo ante una estatua de ocho brazos pintada de azul. Resumiendo, que son mosqueantes, pero al ser nuestros mosqueantes, y antes de que lleguen otros, les pedimos amablemente que se vayan de donde nunca debieron ser invitados, pues no es su sitio. Mientras, ellos se siguen creyendo únicos. Es como hablar con la pared.

El partido socialista se ha equivocado mucho. Da un poco de grima ver el resultado de la votación de la Proposición No de Ley 162/000014 sobre la Revisión de los acuerdos Estado-Santa Sede. Digo que da un poco de grima porque el PSOE ha votado en contra alineado con toda la derecha parlamentaria: PP, CiU; PNV y CC, todos nacionalistas, todos historicistas, todos esencialistas (menos CC, que es un partido raro). Mientras, el resto que se llama de izquierdas ha votado a favor. Incluído UPyD. Prometieron y prometieron hasta que metieron nuestro voto en sus urnas (el mío, por lo visto, afortunadamente no), y una vez metido se olvidó lo prometido. Y eso que todo parece estar a su favor: la oposición, ariete la pasada legislatura de las posiciones episcopales, única fuerza parlamentaria que, por número de diputados, puede dar guerra a la efectiva separación Iglesia-Estado, está jugando al Risk con sus propias lentejas. Lo cual en vez de ser una benidición para este PSOE puede convertirse, como siga este camino, en una maldición de proporciones mosaicas.

En estas pasadas elecciones, el nacionalismo regionalista ha perdido un peso enorme en el Congreso de los Diputados. Además, el gran partido de la derecha parece más partido (y valga) que nunca. Zapatero tiene manos mediáticas libres para hacer y deshacer según su programa electoral y sus supuestos principios. Sin embargo, parece que cree que los símbolos religiosos van a salir por su propio pie de los organismos oficiales. No sé si será muy blasfemo imaginarse a un Cristo bajando de su cruz de plata y llevándosela a través de las puertas detectoras de metales, pero lo cierto es que a lo mejor un empujoncito le vendría bien. Porque si en esto, que en el fondo es una forma, Zapatero demuestra su nula iniciativa, no sé en base a qué espera mi confianza en asuntos de fondo. Es posible, en estas, que una vez partido el popular y escondidos los nacionalismos se encuentre, en las próximas Elecciones Generales, con una legión de izquierdistas y progresistas que se sienten estafados, engañados y usados, cansados en definitiva del «ahora no toca» como coletilla en esos temas (aborto, eutanasia, educación) que llaman sensibles.

Y entonces sí que será divertido el recuento de votos.

26.05.08

Beatriz Rodríguez Salmones

La profecía y su debido cumplimiento. Cuánta obediencia, por Tux.

26.05.08

Abróchate el cinturón

El otro día me lo preguntaba. ¿Cómo lo sentirán ellos? ¿Qué sensaciones pasarán por su mente en esos instantes? Pero empecemos por el principio.

Este es un pequeño juego. Pueden jugar todos, pero me interesan sobre todo las respuestas de los creyentes, aunque me da un poco igual el dios (o panteón) en que se crea. Hay que ir poco a poco, para evitar que el vértigo nos saque de pista y no sepamos de qué estamos hablando. Pero también hace falta concentrarse en lo que veremos por las ventanilas porque de ello depende el experimento. Un experimento de confrontación directa con la realidad. Allá vamos.

Imagina que estás en lo alto de un rascacielos. No importa cuál, ni dónde, ni mucho menos por qué. Miras hacia abajo y ves a una serie de personajillos andando muy despacio, cruzando calles y conduciendo coches. Los reconoces: son la máxima de la creación, la culminación del arte divino. La imagen y semejanza del autor de autores. Viven, crecen y se multiplican como siguiendo un mandato del cielo. Muchos de ellos, una inmensa mayoría, creen que existe ese alma inmortal que regala vida simplemente exhalando. Creen que los cuidan, los observan y seguramente los juzgarán. El mundo necesita un sentido, y se lo encuentran en algo más grande que ellos mismos.

Alejémonos un poco de las hormigas. Vayamos, cómo no, a la Luna. Miremos a nuestra esfera azulada desde su inseparable compañera. Pensemos ahora en esos mismos seres humanos y tratemos en encuadrar sus anhelos metafísicos en esta nueva visión. La Tierra tiene un halo misterioso, más allá de su atmósfera y su ozono. Todos hemos visto imágenes y fotografías de otros planetas de nuestro Sistema Solar, pero ninguno es como nuestro hogar. La diferencia es evidente: la vida. Curiosamente, donde el religioso ve la vida en la Tierra e infiere que, por tato, ese planeta debe ser importante (elegido o creado expresamente), el descreído ve que es importante precisamente porque contiene vida. Aquí empieza el desdoblamiento que produce la distancia, una visión que acaba de comenzar.

Huyamos un poco más. Situémonos un poco por encima del plano que forman los planetas alrededor del Sol, a una prudente distancia sobre la órbita de Júpiter. La Tierra es un recuerdo borroso que ni siquiera se puede vislumbrar a simple vista, los humanos han desaparecido. El Sistema Solar es un lugar frío y despoblado, casi vacío. No hay resto de alma ni de mente. Aún se puede apelar al sentido antropocéntrico y exponer que todo eso no es más que decorado para acompañar al espejo de dios que vive en ese puntito que ni verse puede. Con desgana y sin convicción, pero se puede.

Llegamos a la última estación. Nos encontramos a medio camino de la galaxia de Andrómeda, y miramos atrás. La Vía Láctea se nos muestra con sus brazos girando lenta pero imparablemente. En uno de ellos, en una zona que no es muy distinta de cualquier otra, está nuestra estrella madre, rodeada de sus hijos rocosos y gaseosos, y en uno de ellos, uno verdoso e iluminado en su cada oscura, están los seres humanos. Desde esta posición es muy difícil coincidir con ellos, porque en estas escalas de Espacio y de Tiempo las estrellas nacen y mueren muy rápidamente. Nuestro Sol madre en realidad no durará más que cualquier otra estrella semejante, y la duda es si lograremos hacer algo digno de recordarse antes de su fin.

Ahora, desde esa lejana visión, mirando a la Tierra sin verla, imaginando a los seres humanos como un suspiro en los tiempos del Universo, piensa y siente. Pregúntate qué clase de dios crea tanta vastedad sólo para que no la veamos. Qué clase de dios nos confina en una roca común alrededor de una estrella común para que nos matemos entre nosotros al grito de «dios lo quiere». Qué clase de dios pone más de quince mil millones de años antes de nosotros y seguramente no menos de los mismos una vez que hayamos desaparecido, y pretende convencernos de lo importante que es el pestañeo durante el cual fuimos, porque somos su creación mimada.

Siempre he tenido curiosidad por saber cómo afrontan los creyentes la realidad fría del Universo no como problema teológico sino como enormidad medible. Cómo pueden creer que su amoroso dios nos concedió un grano de arena para vernos pelear por él mientras el espacio se aburre de soledad. A veces se me cruza un rallo de comprensión, pero implica siempre humanizar la religión y la creencia y despojarla de su aura sobrenatural, como cuando en un libro de Ciencia Ficción aparece un sacerdote como personaje aceptando los viajes interestelares y las velocidades supralumínicas sin perder esa especie de fe gentil en una persona irrepetible allá en los años del Imperio Romano, conjugada con un dios impersonal y bastante ahumano, más preocupado por la belleza de una puesta de sol en un planeta lejano que por las cuitas de unos gritones en un rincón del Tiempo.

Si estamos llamados a salir de este planeta algún día sería interesante prever cómo va a afectar la religión a la experiencia. Podemos incluso adelantarnos, porque ya sabemos qué nos espera fuera, y sabemos que es inmensamente grande, espectacularmente frío y aterradoramente vacío. Debe ser difícil de conjugar con la idea de dios como padre.

Y tú, creyente, ¿cómo lo haces?