El Destino del Iscariote

Lookin' for someone to betray...

07.11.08

El efecto Obama

Es curioso lo mal que se me da hacer vaticinios político-electorales, y quizás por eso he preferido ser un lector silente en esto de la campaña norteamericana. Teniendo cerca a gente como egócrata y sus noches de caucus y primarias en twitter, a uno le quedan ya pocas cosas que comentar. Pero me parece que queda algo en el fondo del bote, algunas ideas que no he visto a nadie poner negro sobre blanco (y valga), algunas circunstancias colaterales al efecto Obama.

Lo que ya ha hecho el presidente electo Obama

Vale, Obama es negro. O no, mulato. Medio europeo y medio africano. Con pizcas, mezclas y lo que queráis. Es negro, en el sentido cotidiano del término, y las tonterías sirven sólo para divertirse un rato.

Repasando la prensa he estado leyendo la cobertura desde Chicago que ha hecho Público, y hay algunas frases que querría resaltar. Me ha llamado poderosamente la atención el indigente que gritaba «Lo han votado hasta los blancos. Nos han votado a nosotros, sus antiguos esclavos. Somos importantes». Puedo imaginarme a los dos jóvenes negros gritando casi sin creérselo eso de «El tío lo ha conseguido». Es curioso que Obama durante su campaña repitiera incesantemente que los principales problemas raciales en Estados Unidos no venían de un racismo blanco, sino de un derrotismo y un victimismo muy enraizado en la comunidad negra. Denunciaba que muchos, bajo la manta del sentimiento de ser «ciudadanos de segunda» escondían simplemente la pereza o el temor a tomar partido en la vida política, democrática o social, sentimientos propios del pensamiento cobarde y estático. Apelaba, en suma, a la responsabilidad de todos y cada uno y a dejar atrás estereotipos. Con su victoria, los negros que aún vivían con el ciego pensamiento de ser «de segunda» despiertan a la realidad. En un efecto doble, refuerzan su propia autoestima social a la vez que, por primera vez, comienzan a darse cuenta de que los problemas no terminan en su puerta, y de que ellos forman parte de una Nación que también les necesita.

Nadie duda de lo civilizados que son los norteamericanos, que nadie vea en el párrafo anterior una acusación implícita de racismo o segregación racial. Hablo de sentimientos. Hace menos de un siglo existía esa brecha social, y aunque las leyes cambien hay memorias que perduran algo más, y sentimientos difíciles de olvidar. También hay algunos que se ha preguntado en un alarde de patriotismo dislocado cuándo veríamos ecuatorianos o gitanos presidiendo España, lo que daría para una entrada entera nombrando diferencias de situaciones y errores de enfoque, así que mejor lo dejamos y sonreímos. Ains.

No sé si alguien recuerda haber visto celebraciones en pueblos y ciudades de África tras la elección de un presidente de Estados Unidos, o que le dediquen obras de teatro. No hay fronteras para Obama, y se celebra y comenta su elección en todo el mundo. Otra cosa que ya ha hecho el presidente electo Obama: mejorar la imagen de su país en el extranjero. Seguramente no entre las personas más exigentes, que esperarán prudentemente, pero sí entre la masa, tan dada a enloquecer y quemar banderas en ocasiones. Hay literalmente millones de pares de ojos que hoy miran a Estados Unidos con un color de cristal muy distinto respecto a hacer una semana en sitios donde antes no se los quería ni ver. Los europeos siempre creemos entenderlo todo, y las formas useñas no quedan fuera, pero lo cierto es que no entendemos un carajo de la forma de vida que se estila al otro lado del Atlántico. Creemos que Obama es lo que nos gustaría que fuera, y que hará lo que querríamos que hiciera, y si no lo hace… vamos a tener un problema. Por ahora, el electo Obama ha conseguido que el 60% de los europeos (cifra aproximada y, por qué no decirlo, inventada) queramos ser estadounidenses. Prácticamente todos nos daríamos la vuelta nada más llegar y ver cómo funciona aquello, pero esa es otra historia. Eso es un logro inobjetable, y más si tenemos en cuenta la opinión generalizada sobre los estadounidenses que circula por este viejo continente (fruto del desconocimiento, la incomprensión y la pereza a partes variables). Esperemos que Obama sea capaz de usar el envoltorio para darle contenido. El Congo, por ejemplo, sería un buen comienzo.

Lo que va a hacer el presidente Obama

Personalmente, no tengo la menor idea. Hay quien comenta por ahí que Bush Jr. se presentó con un programa que en política exterior era poco menos que aislacionista, y mira cómo han pasado los años. Puedo aventurar, sin embargo, lo que podría pasar. Porque, sintiéndolo mucho, soy de los que opinan que Obama, si hace lo que debe hacer, nos va a cambiar un poquito la vida a todos.

En política casera, tiene un ideal ambicioso de sanidad universal. No termino de entender la idiosincrasia yankee porque me cuesta mucho coger sus esquemas mentales, pero me hago a la idea de las razones por las que no tienen de eso, y me da la impresión de que esas razones, razonables o no, no se esfuman del ideario colectivo en un par de años. Más bien, creo que es el precursor, sí, de una europeización americana en ese aspecto. Antes de que me se salten las lágrimas de odio, ni de lejos sugiero que vayamos a ver una Caja de la Seguridad Social regulada por la Reserva Federal o un Secretario de turno, sino algo mucho más pragmático: la sanidad estadounidense es económicamente menos eficaz que la europea (cada paciente le cuesta más al Estado), es simple realismo aplicado que alguien ha debido ver ya. No se me ocurre cómo va a hacer lo que quiera que tenga pensado, pero va a ser interesante verlo.

Pero hay más que sanidad universal. Obama plantea una gran ofensiva educativa. Me da la impresión, y que se me permita la ilusión, que Obama entiende que, en un Estado (Nación o como queramos llamarlo) occidental y libre, que hace de la Libertad su bandera y que se considera grande y especial, el hecho de que la gente enferme y muera cuando es médicamente evitable y además sea analfabeta y culturalmente pobre es una vergüenza que termina decayendo. Como, por otra parte, pasa en Europa (¿o es que ya nadie se echa las manos a la cabeza con la espectacular bajada de nivel de los estudios de secundaria? ¿listas de espera interminables, falta de material y personal?) y así nos luce el pelo. No es menos cierto porque lo digan los rojos: una sociedad que no cuida de sí misma, aunque sea democrática, está abocada al fracaso.

Hay algunas cosas que Obama no va a cambiar, por mucho que muchos europeos se empeñen. Por ejemplo, la maldita manía de los presidentes de mirar por los intereses de sus votantes y no por los de los demás sitios. Eso incluye, por supuesto y por ejemplo, que defenderá su política energética hasta que tenga alternativas. O que no dudará en apretar los botones necesarios si percibe un peligro real. Personalmente no espero un gran cambio en política exterior estadounidense, más allá de cerrar Guantánamo (por fin) y tratar de suturar en Irak de un modo más o menos inteligente. Lo que sí destaca en sus discursos es su compromiso con Afganistán, y ahí es donde quería yo llegar…

Porque me da la impresión de que Obama va a ser, en algunos aspectos, justo lo contrario de lo que esperábamos, lo opuesto a lo que seguramente queremos pero irremediablemente lo que necesitamos. Estoy hablando de Europa, obviamente, a la que me barrunto van a invitar a convertirse de una jodida vez en algo más que un jarrón de adorno. En las portadas de lo que se hablará será de números de tropas de quién destinadas en dónde. No miento si digo que ya oigo a algunos quejarse de esta elección: contra McCain eso no pasaría, y viviríamos mucho mejor, pero a ver quién le dice que no a Obama después de babearle el trasero tanto. Tendremos que dejar de hablar de multilateralidad y empezar a ejercerla, con lo que ello conlleva. Si todo funcionara como debiera, Europa aprenderá que los dictadores y los radicales no caen solos si les pasas la mano por el lomo y que hay veces que es necesario disparar, y América entenderá que la democracia no se puede exportar de un día al siguiente y que para algunas cosas mejor tener amigos que MasterCard.

Por supuesto, es posible que nada de eso ocurra: que ni sanidad universal ni proyecto de, ni mejora en educación, ni despertar europeo en el Mundo, ni nada de nada. Pero ya que todos han soñado, yo también quiero.


Casi todos mis compañeros de NeoProgs y algunos de Siracusa han hablado del tema, pero no puedo dejar de invitar a la lectura de los XVI puntos de Gregorio Luri, la visión imperialista de Isidoro, la mirada desde abajo que hace Yoani, la guinda bíblica de Ismael. Si parece poco, podemos perdernos entre Barras y Estrellas. Y si hay ganas de más, leamos sobre sueños dulces y victorias incompletas.

5 monedas de traición

Trackbacks / Pings Comentarios

Añade tu moneda

Pórtate bien o llamaré al Sanedrin.
Haz el favor de mantener esto tan limpio como lo encontraste.
Cíñete al tema de la entrada.
En definitiva, Don't Be A Troll.
Y si tu comentario tiene más de tres enlaces, le tengo que echar un ojo antes de que salga publicado (cosas del spam).

Puedes usar estas etiquetas HTML en los comentarios: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>