Sobre todo si usas wifi.
Estrenamos diseño en Siracusa 2.0, y la verdad es que no ha quedado nada mal. Hemos decidido adoptar como descripción oficial eso de siracursis, así que no faltan ni los degradados ni los grises pastel. Y que viva Marilyn.
Desvelamos novedades, como Neapolis y las traducciones desde el Independent Gay Forum. Incorporamos a la mujer pez y al bolígrafo azul. Nos guardamos algún secreto y seguro que algo más se nos ocurre.
Habrá detalles que mejorar: para eso tengo los comentarios. Aunque también me podéis decir cosas bonitas, que es duro ver cómo los hijos se hacen mayores y se van de casa.
Tardó un segundo en darse cuenta. Con el dedo metido en la boca y el cuchillo aún goteando sangre, se quedó sin aliento un instante. Había algo muy raro. Notaba la sangre resbalar por su lengua, líquida y caliente. No, eso no era lo que estaba mal. Lo realmente extraño era su sabor.
No tenía.
Cuando consiguió inhalar aire y separar el índice de su paladar se miró la yema del dedo: un corte superficial, pero aparatoso y de los que dejan un torrente rojo bajo el grifo. Nada que una tirita no solucione. Un vistazo rápido al cajón de las medicinas hizo el resto.
Mientras acomodaba las partes adhesivas de la tirita en su uña, intentando no crear pliegues ni burbujas, pensaba en el sabor de su sangre. Me he quemado la lengua en el desayuno. Siempre me pasa, soy un prisas y luego son tres días de lengua áspera. También se hacía promesas como dejar de fumar (o al menos reducir su consumo de nicotina) para recuperar eso tan valorado por todo el mundo: los sabores, los olores.
Él no sabía, como vosotros ahora no sabéis, qué le había pasado. Pero ese día se convirtió en el Hombre Menguante y empezó su cuenta atrás.
Una nota rápida para dejar constancia, más que nada. Desde el pasado lunes ha sido imposible entrar en ishkarioth.com (y por tanto en este blog y en de Lüzbel, y lo siento) y en todo dominio asociado al servidor que lo alojaba. Entre ellos, neoprogs.com.
La causa ha sido, según me han informado, un fallo en un servidor DNS de Telefónica, un backup o cualquier situación similar, no es que me hayan concretado mucho. La consecuencia ha sido que durante tres días he estado sin poder acceder y administrar ninguno de estos (mis) sitios y, lo que es peor, me he quedado ciego y mudo al perder contacto con la mayoría de mis cuenta de correo electrónico. Mil disculpas si no te he contestado aún, enseguida me pongo.
Puede que muchos ni siquiera hayan notado el problema, ya que sólo afectaba a las conexiones que se hacían desde la Red de Telefónica y el servidor que aloja estos sitios, en realidad, no tenía ningún problema. Pero yo acumulo la mala suerte: ya os contaré un día la serie de errores, cobros indebidos y servicios extraños que me ha proporcionado mi relación con este proveedor de ADSL.
Poco más. Que vuelvo a estar online.