Cero. Escribirlo me evitó tener que hacerlo. Una buena terapia aunque no definitiva. ¿Alguien podría recordar su nacimiento? Entonces, ¿por qué recuerdo yo mi muerte?
Uno. Ni siquiera Dublín tiene la cura. Tiro dados y sale cruz. Empieza.
Dos. ¿Ha surgido ya mi alter ego? Determinismo. ¿O es más bien un tipo de némesis?
Tres. Tiemblo rodeado de calor. No ver, no oír, no hablar. No salió bien: no puede competir con una muerta.
Cuatro. ¿Cuántas probabilidades hay de que conozcas a una hermana de tu edad que se llame así?
Cinco. Corre por tu vida. No te olvides las fotos.
Seis. Debe ser una especie de pacto social: cada vez que hablo sobre ti salen corriendo. Hasta hoy.
Siete. ¿Cuántas probabilidades hay de que pierdas a un abuelo ese mismo día?
Ocho. Tiza dice que a alguien le robaron abril: parece que habla de mí, el hombre del frío.
Nueve. Yo no te quiero, tú no me entiendes. No salió bien: no puedes competir con una muerta. Tú tampoco.
Diez. Por fin tengo un buzón donde poner mi nombre. Y una estantería para tu foto. Cada vez que hablo sobre ti salen corriendo. Hasta hoy. Otra vez.
Once. Deberíamos volver a la casilla menos uno, cuando vuestro segmento era mi triángulo. Nuestro segmento de ahora sigue siendo un triángulo para mí. Pero tú no ves vértices.
Doce. Llevo doce años intentando ser feliz a pesar de tu recuerdo. Ha salido bastante mal. Creo que voy a intentar ser feliz gracias a tu recuerdo en los próximos doce. A ver qué resulta.
Sin prisa pero sin pausa, la parte menos piadosa de la población ha acabado haciéndose con el control de toda la vida pública. No sólo invaden la calle con sus carteles y sus manifestaciones, sino que hasta han conseguido infiltrar entre el calendario religioso fiestas paganas. Además de cambiar la fecha de la Natividad del Señor para hacerla coincidir con varios nacimientos místicos más, han conseguido solapar la fiesta por antonomasia (la Pascua) en su calendario agrícola satánico.
¿Pues no van y ponen las Fiestas de Primavera justo después? Por si fuera poco, tienen la desfachatez de llamar a uno de esos días “Entierro de la Sardina”, en una clara mofa de la cuaresma y los rigores alimenticios que conlleva. O conllevaba en mis tiempos, panda de descreídos.

En la imagen, la Verónica, ese entrañable personaje tan castizo y familiar que no aparece en los evangelios.
P.D. Nadie debería llegar al ateísmo sin haber visto antes la procesión de Viernes Santo en Murcia, la de los Salzillos. Hasta salgo yo y todo.
Además de un asunto generacional (y por tanto, cuestión de tiempo) la normalización legal del matrimonio entre personas del mismo sexo es una cuestión de justicia social.
Contrariamente a lo que ha sucedido en nuestro país, donde se planteaba el debate en términos de «ampliación de derechos», en Estados Unidos se está recorriendo el camino contrario. Ya son tres los estados en los que una resolución judicial obliga a abolir decretos prohibicionistas: a Massachusetts y Connecticut se suma Iowa basándose en la simple lógica legal. El matrimonio es un derecho universal, y su restricción sólo puede deberse a razones fundadas. Sólo estableciendo que los homosexuales son constatable y científicamente diferentes podría permitirse la distinción en el ejercicio de ese derecho basándose en la orientación sexual. Como esa prueba no existe, cualquier negación es de hecho discriminación. Este argumento de la Corte Suprema de Iowa es tremendamente potente, pues no sólo valida como un derecho a respetar (y por tanto no a ser ampliado) el de los gays y lesbianas a casarse, sino que se extiende a otros campos igualmente significativos: adopción, por ejemplo. Los prejuicios morales no son pruebas judiciales, ni aquí ni allí ni en Suecia.
Con ese telón de fondo, ayer se dieron dos pasos más en el camino. D.C. reconocerá matrimonios homosexuales celebrados en el exterior, como ya hacía Nueva York. Y como guinda, Vermont se convierte en el primer estado de la Unión que aprueba el reconocimiento del derecho al matrimonio de personas del mismo sexo sin que medie sentencia judicial, sino por propia iniciativa:
Today Vermont legislators did the right thing by overriding Governor Douglas’ veto and granting equal rights to all Vermonters. The struggle for equal rights is never easy. I was proud to be President of the Senate nine years ago when Vermont led the country by creating civil unions. Today is another historic day for Vermont and I have never felt more proud as we become the first state in the country to enact marriage equality not as the result of a court order, but because it is the right thing to do.
Parece que el mismo argumento servirá para tumbar la Proposición 8 en California. Al fin y al cabo, ¿desde cuándo una mayoría tiene la legitimidad de negar un derecho a una minoría sin una razón objetiva?
Mientras tanto, otros se dedican a intentar frenar la iniciativa de la UE para despenalizar la homosexualidad a nivel global. Dicen que eso «pondría en la picota a los países que no consideran matrimonio las uniones homosexuales». ¿Y cuál es el problema? En la picota es donde deben estar. Es inevitable.
De un tiempo a esta parte, el ambiente se ha vuelto irrespirable para los fieles a Roma. No hay una santa semana en que no salte a las noticias un suceso (una redada en una Iglesia, búsqueda aleatoria de crucifijos bajo los escotes y mil historias más).
La situación es tan tensa que muchos católicos sólo se atreven salir a la calle de noche o refugiados en las sombras de zaguanes y callejones. Se resguardan donde pueden: esquinas, farolas… incluso árboles.

De hecho, algunos han empezado a salir con un árbol desde casa. Por si acaso.