Se acerca la Semana Santa y los creyentes, otro año más, salvan la vida de milagro.

En la magen, grupos organizados han pasado toda la jornada amontonando imágenes religiosas. Según la tradición, arderán esta noche y para el sábado deben ser poco más que cenizas humeantes.

Es parte de la fiesta el cubrir de velas y cirios las tallas hasta la hora de su quema por cuestiones de horario infantil: aunque no puedan quedarse a la hoguera, los niños de este pueblo deben aprehender la belleza iconoclasta del fuego reflejado en una imagen divina sufridora.
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