El Destino del Iscariote

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Archivo de la categoría 'Ciencia'

Por aquí se incluyen entradas matemáticas, críticas a magufos y demás, todo junto.


25.07.08

Creyentes y pensantes

Democracia versus Teocracia
Comentarios y notas a una conferencia de José Lázaro

En su obra de 1940 Ideas y Creencias nos desvela José Ortega y Gasset que eso que llamamos «ideas» es en realidad un conjunto muy heterogéneo, de manera que permite su clasificación entre ideas propiamente dichas (aquellas que se nos ocurren, que nacen de nosotros) y creencias (aquellas que forman parte de nosotros y de nuestro sustrato de actuación inconsciente). Da lugar así Ortega a la disyuntiva desde el punto de vista personal: ideas y creencias lleva irremediablemente a pensantes y creyentes, lo que se parece peligrosamente a pensantes o creyentes.

Podemos intentar clasificar nuestros conocimientos en tres grupos: creencias, ciencias y pensamientos. Toda creencia comparte su origen social, irracional y/o cotidiano. El conocimiento científico nos proporciona verdades provisionales y normas perfeccionables. Los pensamientos cubrirían las lagunas de la ciencia, permitiendo una visión interdisciplinar de los problemas que el paradigma de espacios estancos científico aún no permite.

No todas las creencias son iguales, aunque todas ellas comparten la característica de que forman parte de nuestro sustrato más irracional. El terrorista que cree atentar por orden divina no intenta racionalizar ese hecho, sino que echa mano de instintos que operan debajo de su propia razón. El caminante que se dispone a salir a la calle no razona el hecho de que la calle esté ahí, sino que lo presupone en un nivel inferior al de su deseo voluntario y manifiesto de salir a pasear. Ambas actuaciones ejemplifican actos en los que la mayor parte de la carga recae en creencias que se encuentran bajo el umbral de nuestra capacidad de razón, como un movimiento reflejo. Sin embargo, sería extremadamente injusto poner en el mismo saco la irracionalidad del terrorista y la del futuro paseante: mientras el primero es fruto de una labor de tribalización, el segundo simplemente aplica el sentido común que dicta que la calle, si estaba ayer, estará hoy. Estas creencias sensatas pueden llamarse dignamente convicciones razonables.

Estas convicciones razonables no causan demasiados problemas, sino más bien al contrario. Nos permiten no volvernos locos al descubrir cada día las sábanas de nuestra cama, así que las dejaremos en bendita paz. Sin embargo, las creencias a secas no son tan benévolas a priori. Contrariamente a lo que se dice, el hombre no es un animal racional sino un animal consciente que a veces razona, por lo que sus actos están necesariamente marcados por sus creencias. Las condiciones en que esas creencias vieron la luz marcan determinados patrones que se dejan entrever en sus manifestaciones: en religiones, en doctrinas políticas y económicas y en sentimientos nacionalistas se reconocen aspectos tribales como sistema de nexo social basados en verdades no racionalizadas sino simplemente asimiladas que establecen fronteras entre grupos bien definidas. La pertenencia al grupo genera precisamente el sentimiento de grupo, iniciando lo que José Lázaro describió como «la pendiente resbaladiza desde la creencia al genocidio», una secuencia de fases de la creencia que no tienen por qué darse en su totalidad pero tampoco tienen por qué no seguirse:

  1. Tribalismo. Abuso de la autoafirmación por encima de los extraños, en base a una verdad autoevidente que sólo el grupo conoce, sigue o siente. Narcisismo grupal de las pequeñas cosas: lengua, historia, religión, presunta opresión, honor mancillado…
  2. Gregarismo. Tendencia al autoabastecimiento: desde el proteccionismo agrícola hasta las lecturas sectarias de sólo ciertos autores políticos.
  3. Unitarismo. La doctrina del grupo es una. La disidencia o innovación interna está mal vista.
  4. Autoindulgencia. Los errores o excesos que comete el grupo o alguno de sus miembros en determinados momentos son bien vistos y permitidos. Este punto es crítico: licencia para actuar mal en base a la aceptación grupal.
  5. Exclusión. La disidencia interna deja de estar mal vista y pasa a ser considerada delito-pecado. Los disidentes son condenados, con suerte, al ostracismo social.
  6. Elección. O conmigo o contra mí. Toda situación requiere adhesión inquebrantable y positiva o exclusión. Los externos empiezan a ser los malos.
  7. Genocidio basado en el miedo.

Obviamente no todas las creencias pasan por todos los estados. El nacionalismo en Europa, por ejemplo y a pesar de haber llegado al décimo en el pasado, se sitúa ahora sobre el tercero, pivotando a veces sobre el segundo y peligrosamente sobre el cuarto en términos generales (ahí tenemos a ETA para destrozar estadísticas). El fundamentalismo islámico de la actualidad pone su frontera en el noveno y no sabemos si planea detenerse ahí, porque echa mano del décimo allá donde puede. Como norma, para que la pendiente sea perfectamente resbaladiza y se toque fondo es necesario que el grupo sea suficientemente grande y fuerte, y suficientemente creyente.

Existe una falacia bastante extendida que pone en el mismo plano de valor las verdades obtenidas mediante creencias y las verdades obtenidas mediante ciencias, en un intento nihilista de negar la posibilidad real de conocimiento cuya razón de ser, en última instancia, es la pereza intelectual del que prefiere creer a saber y no quiere que le llamen ignorante con razón. La principal diferencia entre ambas verdades radica en que mientras las creencias, sean convicciones razonables o no, nacen en nosotros sin evocarlas, sin necesidad de poner en marcha ningún razonamiento, las verdades científicas demandan de nosotros una actividad de comprensión e interiorización. En las creencias se está, las ideas (en este caso, científicas) se tienen. Otra diferencia primordial es la manera en que llegamos a obtener esas verdades científicas: el método científico ha demostrado ser una herramienta fiable a la hora de conocer el funcionamiento del Universo, siendo sus aplicaciones las pruebas y sus predicciones sus avales. No sólo admite su propia limitación en determinados aspectos, sino que implementa una función propia de autocorrección que pule sus resultados. La democratización del conocimiento implica la fiscalización del fraude y la posibilidad de despejar uno mismo las dudas experimentando. Toda una maquinaria de búsqueda de conocimiento de probada solvencia que nada tiene que ver con ideales de paraísos post mortem.

Todos tenemos, en mayor o menor medida, asimiladas como verdades ciertas creencias y ciertos postulados de la ciencia. Ambos compartimentos no son estancos, y lo son menos a la hora de influir en nuestros actos. Somos, por así decirlo, imperfectamente racionales1, porque no solemos maximizar nuestra función de utilidad sino que nos dejamos llevar (por una buena idea, un buen sentimiento, una hipótesis atractiva… cualquier cosa que nos permita evitar razonar y nos haga sentir cómodos). Pero también somos capaces de ir más allá. Por encima de las verdades provisionales y localizadas que proporciona la ciencia se eleva el pensamiento, hábil para solapar conocimientos y creencias para formar un cuadro coherente de la propia existencia. Ese pensamiento admite y promociona la interdisciplinaridad científica, para ver el cuadro de la Naturaleza desde un punto más elevado. También estudia relaciones entre mitos y fábulas, coincidencias literarias y paralelismos artísticos y alfabéticos para establecer corrientes de alcance histórico. Indaga sobre el cerebro, el ADN, la evolución y el comportamiento y extrae consecuencias cruzadas. Es ese pensamiento el que da sentido al mecánico (aunque necesario) fabricador de verdades que es el laboratorio de análisis científico. «Afirmar radicalmente ser humano pensante significa renunciar a “los nuestros”» dice Lázaro, pues quien piensa no lo hace en la particularidad de su grupo, sino en la vastedad del todo, adaptando sus armas según el terreno hostil que pisa.

En la medida en que dejemos a un lado las creencias propensas a resbalar y potenciemos el hábito de pensar seremos capaces de progresar como especie. El racionalismo escéptico es el arma teórica del humanismo secular, una forma de entender las relaciones sociales que no huye de convicciones razonables pero no confía en creencias por la misma razón que diferencia el respeto que nace de la buena educación del que surge del miedo. Una corriente de pensamiento en un mundo de creencias.

José Lázaro es profesor de Historia y Teoría de la Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid


1 Wojciech Zaluski: Evolutionary View of Human Nature and the Goals of Law - European University Institute Working Papers, Max Webber Programme (2008)

27.06.08

Hyperion

Hyperion

Hyperion, de Dan Simmons, es la primera de las cuatro novelas que forman los Cantos de Hyperion.

Publicada en España por Ediciones B aunque no aparezca en su ficha, el formato de bolsillo suma 618 páginas en tapa blanda y unos 5€ de precio.

En un escenario futurista, la Humanidad forma la llamada Hegemonía del Hombre, que extiende su dominio en la Red de Mundos. Las Inteligencias Artificiales unidas en el TecnoNucleo, tras conseguir la independencia de sus creadores, aparentemente colaboran con el hombre. Unas sombras alargadas, humanos que se han adaptado a vivir en Espacio abierto, forman la extraña raza exter que amenaza la estabilidad de la Red de Mundos. El lugar donde estallará toda la presión es el planeta Hyperion, que pronto liberará su arma lanzada desde el futuro: el Alcaudón.

Los peregrinos del dolor

Hyperion corre peligro. La Iglesia de la Expiación Final ha decidido organizar la última peregrinación antes de que la guerra llegue al planeta. O antes de que la bestia que encerrará se libere. Cada uno de los peregrinos es especialmente seleccionado, y deben ser un número primo. Su objetivo es presentarse en las Tumbas de Tiempo, donde según la tradición el Alcaudón escuchará sus peticiones, concederá a uno solo su deseo y ensartará al resto en el Árbol del Dolor.

Cada uno tiene una relación especial con Hyperion. Siete peregrinos y seis historias personales, pero que tienen un peso inmenso en el devenir de los acontecimientos de los libros sucesivos.

El maestro del padre Hoyt, el padre Duré, murió en Hyperion después de encontrarse con los bikura, una tribu descendiente de los primeros colonos del planeta que había establecido una extraña simbiosis con un organismo cruciforme que crecía en el laberinto de Hyperion. Como consecuencia, Hoyt llevaba adosados al pecho y a la espalda sendos cruciformes, el suyo y el de su maestro, obtenidos al intentar rescatarlo de los árboles tesla donde colgaban sus restos calcinados.

Fedmahn Kassad es un oficial de élite de FUERZA. Durante su entrenamiento, en simulaciones de batallas para aprender estrategia y curtir almas, algo no debía estar allí. Una mujer extraña a la simulación recreada por el TecnoNucleo aparecía y desaparecía, enamorándolo y usándolo sexualmente. Juegos de guerra y amor. Hasta que un día ambos se visten de cromo líquido y ayudan al Alcaudón a acabar con un comando exter en tiempo lento. Su vida ya está unida al guardian de las Tumbas del Tiempo.

El poeta Martin Silenus nació el Vieja Tierra, o eso asegura. Tratamientos Poulsen (con sus azules restos visibles) y varios viajes ilegales a velocidades relativistas le han permitido ver el nacimiento y la evolución de la Red de Mundos y de la Hegemonía. Paradójicamente, empezó a escribir buena poesía justo después de ver reducido su vocabulario a seis o siete obscenas palabras. Por casualidad termina en Hyperion, acompañando al Triste Rey Billy, el último mecenas, y por arte de musas se dispone a plasmar por escrito el fin de la Humanidad. Por arte, sobre todo, de su musa principal: el Alcaudón que mata a todos los demás habitantes de su ciudad.

El profesor universitario Sol Weintraub es un judío cuando eso ya no significa nada. Profesor universitario por vocación, también se encadena a Hyperion y al Alcaudón por una tercera persona: su hija Rachel, arqueóloga. En sueños, los ojos de rubí facetado del Alcaudón le exigían su sacrificio en un lugar apropiado, al modo de Abraham. El mensaje, de pura locura, es desechado y Rachel sufrió un extraño accidente en una de las Tumbas del Tiempo, la Esfinge, mientras estudiaba sus mareas del tiempo y sus efectos antientrópicos y desde entonces cada día que pasa lo rejuvenece y lo olvida. Sol tiene el tiempo justo: su hija nacerá pocos días después del momento en que se supone llegará a su destino.

Cuando un cíbrido se presentó en su dirección, la detective Brawne Lamia no esperaba terminar enamorada de una reconstrucción del poeta John Keats. Ni descubrir que el TecnoNucleo tenía una reconstrucción de Vieja Tierra. Saber todo eso provocó la muerte física de su poeta tras hacerse plenamente humano (al separarse totalmente del TecnoNucleo), que le regaló un embarazo y una copia de su personalidad en disco Schrón alojado en su cabeza.

El cónsul va a vengar una afrenta de generaciones, casi histórica. Es nieto de Siri, y la recuerda. Recuerda cómo era su planeta natal, Alianza-Maui, antes de entrar en la Red de Mundos y contar con portales teleyectores que inundaran las islas móviles de turistas. Recuerda a los delfines nadando en libertad y hablando mediante los medallones traductores. Recuerda cómo la Hegemonía con su uniformidad mediocre acabó con todas las formas de vida que pudieran competir con el hombre a lo largo de la Galaxia. Recuerda y espera. Pacientemente, entró en la burocracia. Pacientemente, ascendió de manera intachable hasta cónsul… en Hyperion, el mundo de la frontera en disputa con los exter. Pacientemente, hizo creer a ambos bandos que estaba de su lado cuando su lado era la libertad. Por eso libera al Alcaudón.

Het Masteen, la Verdadera Voz del Árbol, no tiene oportunidad de contar su historia. Como templario es un personaje extraño; como peregrino enigmático. Su caja de Möbuis contiene un erg, un ser viviente y sentiente con la capacidad de dominar la energía de los soles en ebullición nuclear; su nave templaria, la Yggdrasill, ardió en el espacio bajo el ataque exter. Su cuerpo desapareció en medio del camino, y sólo dejó un gran charco de sangre y ninguna pista.

La Humanidad, el TecnoNucleo, los exter e Hyperion

Cuando las Inteligencias Artificiales del TecnoNucleo se independizaron, cundió el pánico entre la Humanidad. Eran más poderosas de lo que sus amos estaban dispuestos a admitir públicamente, así que cuando la despedida se transformó en un acuerdo voluntario de colaboración hubo muchos suspiros de alivio. Nadie sabe realmente los planes, las motivaciones y las metas de las mentes binarias, pero ayudan a conservar el orden, mantienen nuestra esferas de datos alrededor de los planetas habitados y las enlazan entre sí en la Red de Mundos, y lo que es más importante: nos han regalado los portales teleyectores, que comunican instantáneamente dos puntos del Espacio.

Los exter, por el contrario, son aparentemente menos humanos que las máquinas. Sus cuerpos han evolucionado para adaptarse al vacío, y viven en colonias alrededor de las estrellas, cultivando y extrayendo agua de cometas y viajando al calor de las mareas de viento solar. La Humanidad estancada en una visión de sí misma como Imperio los teme y odia a la vez. Sucesos históricos, como la Batalla de Bressia donde se produjo una auténtica masacre, no ayudan a hacerles buena publicidad.

A todo esto, Hyperion es un planeta exterior, muy suculento para ponerlo en el ojo de los exter y forzar una guerra que terminara incluyéndolo en la Hegemonía. Pero el TecnoNucleo teme a Hyperion: conoce la existencia del Alcaudón, desconoce su naturaleza. Unos piensan que es un arma de las IAs para acabar con la Humanidad en su búsqueda de la Inteligencia Máxima. Otros que es un producto exter para destrozar a sus enemigos cibernéticos. Los terceros en discordia creen que es un justo castigo creado por la propia Humanidad estúpida. Nada es lo que parece, o nada parece lo que es, pero para ello tendréis que leer el próximo de la serie: La caída de Hyperion.

Nota al margen

Se agradece la existencia de versiones de bajo coste para poder permitirnos leer con cierto grado de elección. Sin embargo, la manera en que Ediciones B trata a sus lectores es bastante peculiar. Por ejemplo, Dan Simmons tiene otra genial tetralogía formada por Illión y Olýmpo, dos libros cada parte, pero no hay copias a la venta del tercer tomo desde hace años, con lo que de facto los lectores nos quedamos sin terminar la saga.

En este caso, la traducción y expresión usada en el texto es francamente censurable. Traduce Big Brother, en referencia al genial 1984 de Orwell, como Hermano Mayor (en una forma que nunca he visto en España, por cierto). Llama a El curioso incidente del perro a medianoche como El extraño caso del perro ladrando en la noche, demostrando una ignorancia remarcable de un libro recomendable.

Comas bailarinas, tildes desubicadas y disonancias en género y número para aburrir. Ni siquiera se cuidan los mínimos detalles, y una leyenda revolucionaria que juega un papel esencial en la trama pasa de llamarse Siri (bien) a Sira (mal) y alterna entre ambos con desdén.

En resumen: una pena de presentación para un libro que merece mucho más.

11.05.08

Tienes derecho a que no te timen

Íker-Carmen-Cuatro-Ser-Cícrulo-de-lectores y demás cómplices. Y no le podrán decir que “saque usted sus propias conclusiones” cuando saben que con la mitad de los datos, ninguna conclusión sirve más que para engordarles las cuentas bancarias, a riesgo de que un juez los llame, y no precisamente para consultarlos sobre ética periodística.

Mauricio-José Schwarz, a.k.a. Pluma Afilada

España está faltando a sus obligaciones con la Unión Europea. En mayo de 2005 el Parlamento y el Consejo europeos aprobaron la Directiva 2005/29/CE destinada a proteger a los ciudadanos de la publicidad engañosa, obligando a que las empresas sean capaces de demostrar aquello que afirman cuando intentan convencernos de las bondades de sus productos. Esa directiva debería haber sido implementada por los Estados miembros antes de diciembre de 2007, pero Spain is (still) different.

Así como nuestro Gobierno está deseando proteger nuestros derechos de no creyentes, un grupo de irreductibles escépticos ha iniciado una recogida de firmas para pedir de una vez por todas que la Directiva 2005/29/CE tenga eco en nuestro ordenamiento jurídico, con especial énfasis en la publicidad engañosa relativa a productos esotéricos y/o paranormales.

Es un cambio cualitativo importante. Hasta ahora, cuando alguien solicitaba los (de entrada cuestionables) servicios de estos charlatantes, apechugaba con las consecuencias económicas si los poderes del susodicho no terminaban de aparecer. Con el cambio de perspectiva, deberá ser el brujo de turno el que demuestre que puede curar con sus imanes y piedras de colores y que por tanto sus reclamos publicitarios no son mentiras descaradas. Lo tienen crudo.

Firma por tus derechos como ciudadano. Porque nunca sabes cuándo va a venir un listillo a aprovecharse de tu buena fe (nunca mejor dicho).

26.04.08

Imperativo

Lee al PaleoFreak y después vota NO