Íker-Carmen-Cuatro-Ser-Cícrulo-de-lectores y demás cómplices. Y no le podrán decir que “saque usted sus propias conclusiones” cuando saben que con la mitad de los datos, ninguna conclusión sirve más que para engordarles las cuentas bancarias, a riesgo de que un juez los llame, y no precisamente para consultarlos sobre ética periodística.
Mauricio-José Schwarz, a.k.a. Pluma Afilada
España está faltando a sus obligaciones con la Unión Europea. En mayo de 2005 el Parlamento y el Consejo europeos aprobaron la Directiva 2005/29/CE destinada a proteger a los ciudadanos de la publicidad engañosa, obligando a que las empresas sean capaces de demostrar aquello que afirman cuando intentan convencernos de las bondades de sus productos. Esa directiva debería haber sido implementada por los Estados miembros antes de diciembre de 2007, pero Spain is (still) different.
Así como nuestro Gobierno está deseando proteger nuestros derechos de no creyentes, un grupo de irreductibles escépticos ha iniciado una recogida de firmas para pedir de una vez por todas que la Directiva 2005/29/CE tenga eco en nuestro ordenamiento jurídico, con especial énfasis en la publicidad engañosa relativa a productos esotéricos y/o paranormales.
Es un cambio cualitativo importante. Hasta ahora, cuando alguien solicitaba los (de entrada cuestionables) servicios de estos charlatantes, apechugaba con las consecuencias económicas si los poderes del susodicho no terminaban de aparecer. Con el cambio de perspectiva, deberá ser el brujo de turno el que demuestre que puede curar con sus imanes y piedras de colores y que por tanto sus reclamos publicitarios no son mentiras descaradas. Lo tienen crudo.
Firma por tus derechos como ciudadano. Porque nunca sabes cuándo va a venir un listillo a aprovecharse de tu buena fe (nunca mejor dicho).
















