Si aún me queda algún lector, tal vez se alegre de ver que todavía puedo escribir por aquí. No me he ido de viaje, ni me he exiliado, ni nada por el estilo. He estado… fuera de aquí.
Muchos, por respeto a las víctimas, no hemos hablado nunca o casi nunca acerca de atentado del 11 de Marzo de 2004 en Madrid. Las víctimas merecían una resolución judicial, igual que merecen todo nuestro respeto. Igual que todas las víctimas. Ya la tienen. Ahora hay que señalar a los farsantes. Porque apoyar a las víctimas no sólo es decirlo, sino rebatir dialécticamente a aquellos que las denigran e insultan.
Lamento informar que durante un tiempo esta casa va a ser un poco monotemática. A partir de mañana Lunes publicaré una (larga) serie de (largos) artículos que, bajo el título común de Una mirada al 11M, tratarán de exponer algunas cosas que, a mi juicio, deben quedar negro sobre blanco.
Por supuesto, habrá cosas objetivas y subjetivas. Objetivamente demoledoras, subjetivamente personales.
También les garantizo que leerán ustedes barbaridades. Auténticas barbaridades. Incluso presuntos delitos cometidos por esos mismos farsantes. Pero esconderlas hace un flaco favor a la Justicia y a la Dignidad de esas víctimas. Verán ustedes la cara más irreconocible de algunos de sus compatriotas, y es bastante probable que sientan náuseas, ira y rabia, e incluso vergüenza. Agena y propia.
Mañana más. Mucho más.


















