Tecleo: LA FOTO DE MI MUJER ESTÁ COLGADA EN LA PARED OESTE DE MI
DESPACHO.
Contempló las palabras y le gustaron tan poco como la propia fotografía. Apretó el botón DELET. Las palabras desaparecieron. Ahora ya no quedaba nada en la pantalla excepto el firme latido del cursor; miró hacia la pared y vio que la fotografía de su mujer también había
desaparecido.
Stephen King, El Procesador de Palabras de los Dioses