El Destino del Iscariote

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06.03.08

Bloggers liberales por el robo

El otro día recomendaba la lectura de un artículo en Tabula Rasa, un sitio que he descubierto recientemente gracias a Siracusa 2.0, el agregador liberal que trata de ser liberal (aunque también sea conservador). El texto trataba asépticamente un tema: se limitaba a una lista de enlaces datados en los cuales bloggers, autodenominados liberales, defendían el creacionismo o al menos la posibilidad de que fuera aceptable difundirlo como Ciencia. Ese artículo se titulaba Blogger liberales por el creacionismo. Lean, lean, y sigan los enlaces y continúen leyendo. En uno de los primeros se enlaza una disputa en la que yo mismo intervine hace tiempo, aunque sin duda mi favorito es este.

En otro plano, también hace poco me enfadé con alguien a quien aprecio porque a mi juicio se empeña en generalizar injustamente. Y lo sigue haciendo, pero siempre que me encuentro en estas tesituras me acuerdo de un Proverbio (vaya sorpresa):

Detén tu pie de la casa de tu vecino, no sea que hastiado de ti te aborrezca.

Proverbios, cap. 25 vers. 17

Así que creo que estaré (sirva como nota al afectado) deteniendo mis pies durante un tiempo. No pretendo que eso no le cause cierto alivio, ni creo que ese alivio no sea lamentado al final.

El caso es que sigo el esquema marcado y no me meto con los liberales en su generalidad, ni con Red Liberal (pero sí con su promotor que cobija estas cosas), ni con los Sabios de Sión en un enorme muñeco de paja porque me cansan los muñecos de paja. Cansa mucho ir apartándolos para mostrarte, y que cuando ya te han visto la cara te peguen un muñecazo en ella con otro manojo no es buena señal.

Hay un tercer hilo a todo esto. Hace un tiempo divagué (como de costumbre) en un texto pretendidamente gracioso acerca del anarcocapitalismo. Bajo un modo deliberadamente grotesco existe una crítica que me temo se ve justificada. Pero poco a poco, que es denso. Y al final verás cómo el título de la entrada es perfectamente válido y triste, porque precisamente lo que nos vendría muy bien en España es una corriente liberal y progresista radical, a lo Emma Bonino y visto lo visto con estos liberales no podemos ir más que a misa, a una izada de bandera y a una nueva actividad: levantar sacos de cemento en obras (salvo contadas y honrosas excepciones con los que me iría al bar).

Parece que nunca sabemos todo lo necesario. De un día para otro te encuentras con que para hablar de política en la Red tienes que tener un diccionario al lado. Sin ir más lejos, os presento a lo nuevo: el agorismo. Y ahora os lo traduzco: la economía sumergida hasta el retorno al medioevo. El agorismo es una secta (o rama, decide tú el término al fin) del anarcocapitalismo que propugna establecer el anarquismo de mercado aquí, ahora. No presenta esa sociedad utópica como tal, sino como alcanzable en una especie de Revolución Antisistema Mundial o algo así. No razonan, pero sí gritan, que todo tipo de impuesto es un robo, que toda ley es una imposición y que toda autoridad es dictatorial. Son, pues, opuestos a la Democracia, y lo reconocen sin rubor llamando ciegos y vendedores de su conciencia a los que sí creemos en la Democracia Humanista (o liberal que la llaman algunos). Sin embargo, en un estilo reconocible, intentan acabar con el Sistema usándolo desde dentro (aunque como niños terminan enzarzándose en el diseño del logo del partido) sin ni siquiera darse cuenta de que, al tomar posesión de sus cargos, deben mentir en sus juramentos o promesas. Vamos, que dejan escrito de antemano que no son de fiar.

Se traducen en el intento de elevar a norma la economía sumergida, que está muy bien en el caso de un albañil chapuzas (aquí debería ir un enlace, lo he perdido pero existir existe) pero no sé cómo funcionaría en el caso de becas de investigación. Eso sin contar que ese mismo albañil que ni hace factura ni cobra IVA seguro es el primero que se queja de lo mal que va la educación, la sanidad, el transporte. Eso es justo lo que él consigue.

Eso es justo lo que consigue, de facto, el agorismo aplicado: contratos esclavistas propiciados por situaciones de necesidad y gente sin escrúpulos (ambos grupos con sobrados miembros), sanidad privada (o sea, para el que pueda pagársela), educación privada y heterogénea (para que un asalariado jeque saudí pueda mandar a sus niños al cole de Marbella a aprender cómo fabricar bombas y odiar ateos, mientras los analfabetos padres crían analfabetos hijos en una Castilla bajo la bota de los banqueros españoles, famosos por sus métodos en todo el mundo en ese escenario de política ficción que son las ciudades-estado-agoristas-chupiguays).

Las cosas pueden ser mejores. Cuando hablo con liberales de Estado mínimo (esto es, Defensa y Justicia) de cómo voy a financiarme un sistema médico si apenas lego a fin de mes me dicen que con lo que no se llevara Hacienda ya me daría. Y me río para mis adentros pensando en que en el mecado negro agorista no hay devolución. El albañil tendrá que pagarse la seguridad, la sanidad y la educación por lo mismico que gana ahora porque, al no facturar, Hacienda no le iba a devolver una mierda. Ante eso, convencidos me dicen que aparecerían asociaciones privadas financiadas por voluntarios que tratarían de garantizar esos servicios. Tamaño deseo de ver el bright side of life merece toda una palmada en el hombro mientras, sonriendo, se niega con la cabeza y se piensa en por qué será entonces que Emilio Botín no preside la FPVD (Familias Pudientes por la Vivienda Digna), que ni existe.

Pero las cosas no son mejores. Son peores. Decía antes que estos agoristas son una secta del anarcocapitalismo, facción del liberalismo (sección del Frente de Liberación Judáico), y no lo decía a la ligera. Tienen sus Diez Mandamientos, resumidos en dos axiomas: la propiedad privada y la ética de la no agresión. El primero es simple: el ser humano tiene derecho sobre sus posesiones, lo que incluye (verás que divertido) el propio cuerpo. El segundo lo es más: Toda acción humana es libre mientras no agreda a otra persona o sus posesiones privadas. Incluso tienen apóstol, mesías o ángel divino que bajó del cielo y que, como la mayoría de charlatanes vendedores de crecepelos y fórmulas que lo curan todo, no aguantan ni el más mínimo análisis. Créeme, he estado en una secta y la base psicológica tiende a ser la misma: toda pregunta tiene una respuesta teórica tan alejada de la realidad que el iniciado la sigue por no dar un paso atrás y ver que todo es una nube, mientras se confía en el fin aunque se vayan saltando barreras éticas en los medios.

Es sorprendente ver la velocidad a la que trabaja la mente humana. Con dos premisas así de chiquititas se ha coinstruído un castillo formidable, en cuyas puntas, lejos de los ojos de la gente, se debate sobre si la venta de órganos debería estar o no prohibida o si la esclavitud voluntaria (toma oxímoron) puede existir y venir a salvar nuestras conciencias de la explotación a la que sometemos a los negritos en los invernaderos del Sureste bajo un nuevo prisma de «eh, nadie les apuntó con una pistola a la cabeza». Se debate clínicamente sobre si yo tengo posesión legal de mi brazo o si soy mi brazo. A eso hemos llegado.

Dicen basarse en Leyes Naturales Universales, escogiendo dos ideas en las que fundamentar todo su espectáculo, y cuando se dan cuenta de que sus conclusiones son precisamente lo que nuestra cultura (parte de la evolución social que dicen dio lugar a esa Ley Natural) ha dejado atrás por ética y moral (venta de seres humanos, enteros o en parte, por ejemplo) en vez de volver atrás como cualquier científico al que le vuela la manzana en lugar de caer se empecinan en que, entonces, lo que está mal es la Realidad.

Y ante eso, toca Agora!! Acción!! Anarquía!!, que no es más que aplicar eso que lleva a las deudas con los ricos para costearse servicios mínimos y humanos pagados mediante trabajos desregulados y, por tanto, al albur del que puso la pasta (feudalismo lo llamamos los demás).

Pero es que encima de querer llevarnos de la mano a descontar siglos, pretenden hacerlo robándomos y diciéndonos que están «ocupando» o «colonizando» propiedades ajenas. Te lo explico muy fácilmente. ¿Recuerdas al albañil que de vez en cuando se lleva sacos de cemento de una obra, sacos que el jodido comprador de la casa paga (porque ya están incluídos en el márgen del inmobiliario) o que el Ayuntamiento tiene que suplir si quiere terminar la Casa de la Cultura? ¿Al punki (y perdón los que conozco, son mejores que éste) que rompe farolas al grito de muerte al sistema como cualquier amigo de Paquirrín? Pues ahora son amigos de los libegales de Losantos y de los peones negros (sigue el enlace, tiene premio), tócate el pito Manolo. Y éstos son amigos de aquéllos, tócate el pito José.

Que no, que no me invento nada, que estos emergentes del anarcocapitalismo patrio se han olvidado de medio mandamiento. Se lo hago notar a su más alegre exponente y el chaval, que afirma ser un hacha hasta el punto de aburrirse en preescolar pero sigue pez en ortografía y le molesta que se lo digan, pues eso, que dice:

De momento preguntate una cosa: Si te robo la cartera, ¿esta se convierte en mi propiedad desde ese momento? No es para que respondas, solo para que pienses en ello.

Se llama ocupar o colonizar, y ese y no otro es el origen de la propiedad.

Stewie Griffin, no piensa escolarizar a sus hijos

Y a la vista de la siguiente respuesta parece que el chico encima quiere argumentar el que si me roba la cartera pasa a ser suya (escondiéndose como siempre en el cobarde «yo no he dicho eso que citas textualmente» sazonado con el no menos conocido y autoevidente «sólo hablo por mí mismo» que lo es porque no creo que casi nadie dejara que dijeras según qué cosas en su nombre), o que el robar algo de todos no es éticamente reprobable porque no hay un «todos» y por tanto nadie es dueño (algo tan endeble se cae sólo con soplarle) o que, ciñéndonos al tema desde el que surgió la discusión, todo lo que tenga Izquierda Unida no es suyo, sino que es mío y lo rompo cuando quiero. Y lo va a hacer, me barrunto, usando argumentos de cuando las cosas no tenían dueño y el primero que las viera se las quedaba (es decir, pasándose por el arco de triunfo toda la Historia humana social que se supone ha moldeado sus dos principios), y olvidará (seguro) que en nombre de una inmensa mayoría de ciudadanos, las posesiones del Estado son de todos (propiedad privada distribuída, llámalo así si quieres, y que cuenta con una agencia de seguridad en estado de monopolio, llámalo también así si quieres pero no lo olvides) y que eso impide incluso con las restricciones éticas de su manca ideología (esa de dos ideas y a divagar) que cualquier trepa se haga una terraza privada en primera linea de playa porque «tonto el último» (echo de menos ese enlace perdido…). Piensa que vives en tu modelo chupiguay, pero la mayoría ha decidido esto y su agencia de seguridad, con la Historia, ha llegado a ser dominante. Podría haber sido peor (mira Cuba). Así, cuando robes y te acusen, culpa al mercado que no es capaz de terminar con una sola agencia de seguridad (aka ejército y FCSdE) que se reclama única legítima (apuesto a que en la Edad Media del siglo XXII (Edad de Oro del siglo II post Rothbard el visionario) hay tres de éstas en guerra en las calles de Madrid). Chico, te queda la opción evidente tanto en tu cosa como en la Realidad: emigra en busca de tierra virgen.

Pero mejor lo dejo, que comentar según que cosas como que está bien para mantener la mente despierta, pero en serio no se puede tomar.

Nada, chicos de Red Liberal, vosotros a lo vuestro, que aquí no pasa nada. Un miembro defiende la «ocupación» de la propiedad privada de otros: yo de vosotros cambiaba la contraseña de vuestro blog. Recuerdos al amigo Daniel Rodriguez Herrera. Que no, que no es vuestra culpa tener a semejante semejante en vuestras filas, que vuestra única culpa es… soportarlo precisamente por el apaciguamiento (huy lo que he dicho) con el que tratáis todo lo que le atice a la Izquierda, aunque sea con caca culo pedo y pis. Cuando queráis vamos lanzando los botes salvavidas.

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