Otra semana y pico sin actualizar. Pero esta vez tengo excusa…
No me olvido de mis cuentas pendientes, y sé que tengo a medio (o ni eso) la serie dedicada a los atentados del 11 de Marzo. Acaba de empezar, y planea ser bastante larga.
Pero eso no impide que haga otras cosas. Por ejemplo, ya avisé hace (relativamente) poco de la publicación del segundo capítulo de la serie El Traidor en Apocryphus. Y ahora acabo de empezar un nuevo proyecto.
Cuando empecé este blog, al principio pretendía que mezclara todas mis aficiones e intereses. Pero también que fuera una página personal. Política, software libre, relatos cortos y temas personales. Todo junto y en realidad revuelto. Con Apocryphus extirpé un apéndice de esta casa (los relatos cortos) y ahora me propongo hacer lo propio con otras historias que muchas veces desearía escribir pero que no me parece que tengan cabida aquí, tal y como he ido desarrollando el estilo de este sitio.
Desgraciadamente, soy un insomne irrecuperable. Mis horas de máxima actividad mental suelen concentrarse entre la puesta y la salida del Sol. Otras veces mi mente no está tan lúcida pero sí muy creativa, inventando escenas, supuestos y situaciones que me sorprenden hasta a mí mismo. Esas historias suelen perderse, porque no cuadran en el espíritu de esta casa, pero me parecen muy interesantes, por lo que tienen de subversivo y de impactantemente fresco. Otras son francamente una mierda de ideas, pero no se preocupen: no publicaré todo lo que se me pase por la cabeza en una noche loca. Ya dije una vez que la Red necesita nuevos y buenos contenidos. No contribuiré a lo primero sin intentar al menos hacerlo a lo segundo.
Todas esas aberraciones tienen nuevo lugar: El Sueño de la Razón. Me considero un racionalista empedernido, pero de vez en cuando hay que dejar salir el lado irracional y ver qué monstruos produce. Considérese esa nueva casa como una antítesis de ésta.
La primera historia que aparece publicada, Diecinueve, es un texto que hace mucho quería publicar. Tenía planeado haberlo hecho hace ya 7 meses, cuando de verdad podía tener sentido darle cabida aquí, pero en esa fecha no disponía de conexión a la Red y estaba de mudanza, así que fue imposible. El texto, por decirlo sin rodeos, narra un suicidio. Para ser exactos, mi suicidio.
Tras recomponerse, déjenme explicarme. No, evidentemente no estoy muerto, ni me suicidé en su momento (noto algunos suspiros de alivio y otras muestras de franco desagrado). Escribí mi suicidio precisamente para no cometerlo. Es algo bastante lago y complejo de explicar -de hecho, a nadie lo he explicado, así que conténtense con lo que les cuente- pero a los 17 años, cuando el texto fue escrito, yo me encontraba en una gran crisis de fe (como lo oyen, como lo leen) que fue agravada por la muerte de la única persona a la que he amado de manera inocente en mi vida (y si les cuesta leerlo, más me cuesta a mí escribirlo), persona que para sumar pesos estaba directamente relacionada con esa gigantesca duda espiritual. Ya ven, mientras la mayoría pensaba en ligar, beber y drogarse yo me dedicaba a tratar de discernir si debía odiar a dios o directamente no creer en él. Y en eso, la noche terrible, con su consiguiente mañana terrible, día terrible, semana terrible, mes terrible. Año terrible. Década claroscura que justo ahora se rebasa. Fue una gota en un vaso tembloroso. Fue un roce en una piel ya irritada. Fue un aluvión de lágrimas nuevas en ojos ya enrojecidos y dolorosos. Por fortuna, fue y ya no es.
Como no tenía valor para matarme, decidí escribir. Conservo textos de aquella época que me hacen sonrojarme al leerlos. Y prometo no publicar ninguno más. Este en concreto lo presenté (más o menos, he retocado algo) a un concurso literario en el Instituto donde estudiaba entonces, y lo gané. Reconozco que es bastante mediocre literariamente. Es seco, me parece corto y escaso, incluso en algunas partes pésimamente estructurado y sintácticamente mejorable (de ahí los dos retoques). Pero también es poderoso, veraz, directo. Si es usted muy aprensivo, tal vez no deba leerlo.
Ahora sólo falta rehacer el diseño de este sitio (con lo que me gusta cómo ha quedado este y que no pueda usarlo repe…), añadir unos buenos banners de Apocryphus y de El Sueño de la Razón, actualizar el BlogRoll (que le voy a dar un tajo importante y razonado y habrá nuevas altas), escribir más, escribir mejor… Y dicen que plantar un árbol y tener un hijo. Bueno, lo segundo se lo dejo a ustedes.

















