El Destino del Iscariote

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16.11.07

El Sueño de la Razón

Otra semana y pico sin actualizar. Pero esta vez tengo excusa…

No me olvido de mis cuentas pendientes, y sé que tengo a medio (o ni eso) la serie dedicada a los atentados del 11 de Marzo. Acaba de empezar, y planea ser bastante larga.

Pero eso no impide que haga otras cosas. Por ejemplo, ya avisé hace (relativamente) poco de la publicación del segundo capítulo de la serie El Traidor en Apocryphus. Y ahora acabo de empezar un nuevo proyecto.

Cuando empecé este blog, al principio pretendía que mezclara todas mis aficiones e intereses. Pero también que fuera una página personal. Política, software libre, relatos cortos y temas personales. Todo junto y en realidad revuelto. Con Apocryphus extirpé un apéndice de esta casa (los relatos cortos) y ahora me propongo hacer lo propio con otras historias que muchas veces desearía escribir pero que no me parece que tengan cabida aquí, tal y como he ido desarrollando el estilo de este sitio.

Desgraciadamente, soy un insomne irrecuperable. Mis horas de máxima actividad mental suelen concentrarse entre la puesta y la salida del Sol. Otras veces mi mente no está tan lúcida pero sí muy creativa, inventando escenas, supuestos y situaciones que me sorprenden hasta a mí mismo. Esas historias suelen perderse, porque no cuadran en el espíritu de esta casa, pero me parecen muy interesantes, por lo que tienen de subversivo y de impactantemente fresco. Otras son francamente una mierda de ideas, pero no se preocupen: no publicaré todo lo que se me pase por la cabeza en una noche loca. Ya dije una vez que la Red necesita nuevos y buenos contenidos. No contribuiré a lo primero sin intentar al menos hacerlo a lo segundo.

Todas esas aberraciones tienen nuevo lugar: El Sueño de la Razón. Me considero un racionalista empedernido, pero de vez en cuando hay que dejar salir el lado irracional y ver qué monstruos produce. Considérese esa nueva casa como una antítesis de ésta.

La primera historia que aparece publicada, Diecinueve, es un texto que hace mucho quería publicar. Tenía planeado haberlo hecho hace ya 7 meses, cuando de verdad podía tener sentido darle cabida aquí, pero en esa fecha no disponía de conexión a la Red y estaba de mudanza, así que fue imposible. El texto, por decirlo sin rodeos, narra un suicidio. Para ser exactos, mi suicidio.

Tras recomponerse, déjenme explicarme. No, evidentemente no estoy muerto, ni me suicidé en su momento (noto algunos suspiros de alivio y otras muestras de franco desagrado). Escribí mi suicidio precisamente para no cometerlo. Es algo bastante lago y complejo de explicar -de hecho, a nadie lo he explicado, así que conténtense con lo que les cuente- pero a los 17 años, cuando el texto fue escrito, yo me encontraba en una gran crisis de fe (como lo oyen, como lo leen) que fue agravada por la muerte de la única persona a la que he amado de manera inocente en mi vida (y si les cuesta leerlo, más me cuesta a mí escribirlo), persona que para sumar pesos estaba directamente relacionada con esa gigantesca duda espiritual. Ya ven, mientras la mayoría pensaba en ligar, beber y drogarse yo me dedicaba a tratar de discernir si debía odiar a dios o directamente no creer en él. Y en eso, la noche terrible, con su consiguiente mañana terrible, día terrible, semana terrible, mes terrible. Año terrible. Década claroscura que justo ahora se rebasa. Fue una gota en un vaso tembloroso. Fue un roce en una piel ya irritada. Fue un aluvión de lágrimas nuevas en ojos ya enrojecidos y dolorosos. Por fortuna, fue y ya no es.

Como no tenía valor para matarme, decidí escribir. Conservo textos de aquella época que me hacen sonrojarme al leerlos. Y prometo no publicar ninguno más. Este en concreto lo presenté (más o menos, he retocado algo) a un concurso literario en el Instituto donde estudiaba entonces, y lo gané. Reconozco que es bastante mediocre literariamente. Es seco, me parece corto y escaso, incluso en algunas partes pésimamente estructurado y sintácticamente mejorable (de ahí los dos retoques). Pero también es poderoso, veraz, directo. Si es usted muy aprensivo, tal vez no deba leerlo.

Ahora sólo falta rehacer el diseño de este sitio (con lo que me gusta cómo ha quedado este y que no pueda usarlo repe…), añadir unos buenos banners de Apocryphus y de El Sueño de la Razón, actualizar el BlogRoll (que le voy a dar un tajo importante y razonado y habrá nuevas altas), escribir más, escribir mejor… Y dicen que plantar un árbol y tener un hijo. Bueno, lo segundo se lo dejo a ustedes.

26.10.07

Presentación

Publicado Presentacion, el segudo capítulo del relato El Traidor. En Apocryphus.

25.09.07

Mi nueva criaturita

¿Sorprendidos de que vuelva a escribir? Pues más vale que os vayáis acostumbrando.

He estado ocupado últimamente. Aunque en fase lectora (es muy recomendable entrar en esa fase de vez en cuando en nuestra Blogosfera, uno descubre sitios muy interesantes), he estado comentando por aquí y por allá en largos y farragosos debates poniendo a prueba mis principios y, aunque parezca una paradoja de muñecas rusas, las bases que los sustentan. Es rematadamente interesante combinar una fase lectora con una fase exterior. Una fase exterior-lectora es sencillamente impresionante. Aunque suele mutar a otra fase, la de pereza de escribir o la de complejo de inferioridad creativa.

Sin embargo, uno tiene sus egorías y sus propias iniciativas. No va a ser todo leer y comentar en casa ajena. También hay que levantar esta Red, que me parece que necesita buenos contenidos. Yo no creo que pueda proporcionárselos, pero lo voy a intentar.

Estas últimas dos semanas he estado poniendo a punto un proyecto nuevo. Es un proyecto de escritura colaborativa un poco especial. Mejor ir explicándolo por partes.

Hace ya varios meses escribí en mi antigua casa un par de relatos cortos, Natividad y Presentación. El primero de ellos, publicado en torno a la Navidad, trataba de ser la cruz de la cara que todos conocemos. Y en vez de narrar el nacimiento de Jesús, Cristo o como quieras llamarlo, inventaba el nacimiento de su reverso tenebroso, Judas Iscariote. El segundo de ellos, publicado originalmente la misma fecha en que fue bautizada la infanta Leonor, pretendía ser otra revisión de la presentación en el Templo de Jesús, pero siendo el protagonista de nuevo Judas Iscariote.

Lo que nació siendo simplemente un relato en tres partes, se convirtió en dos. Y claro, no hay dos sin tres. Así que el relato corto Natividad se ha transformado en el germen de un texto más largo, un escrito que pretende narrar de forma completa y alternativa el mito del Traidor con mayúsculas. Un texto aún incompleto, pero que ya tiene delimitado su final (obviamente) y lo más importante, la trama principal. A falta de añadir detalles, ya sé dónde quiero llegar con el texto. Eso es algo imprescindible.

Pero por otra parte, no quisiera que este sitio se convirtiera en una amalgama de política, textos mítico-literarios (eso intentarán ser), revisión de series y pelis, comentarios de libros, software libre y todas las cosas que me interesan. La mayoría vienen bien aquí, pero creo que la pura creación de un texto (que no pienso negar pretendo que me haga famoso, rico y ya que estamos guapo) debe tener un lugar propio.

Ya que estaba metido en faena, abrí un poco los ojos y mucho los horizontes. Y pensé que está muy bien tener un sitio para escribir mi revisión del mito de Judas, pero que estaría mejor si allí también escribiera un par más de historias que tengo en mente y cuyos protagonistas, fijaciones que tiene uno, son personajes bíblicos de pura cepa. Así, un relato con tres partes producto del hastío navideño se ha convertido ya en mi sitio de divagación bíblico-literaria. Vamos bien.

Una vez ampliados los horizontes, hice un esfuerzo teórico y visualicé nuestro Universo en sus cuatro dimensiones conocidas. Y tuve otra revelación que añadir a las anteriores. ¿Y si convertía mi sitio para escribir revisiones de mitos en nuestro sitio para escribir revisiones de mitos? Un par de ajustes en la Licencia Creative Commons lo permiten. Dando este último paso, el antiguo relato en tres partes que servía de desahogo antistablishment se ha convertido, por obra y gracia de la Santísima Trinidad (WordPress, XHTML y CSS) y unido a un trabajo ingente en maquetación (que espero no desmerezca en eso que llaman Explorer, me niego a instalar no ya eso, sino Windows en nada que sea mío…), en un sitio de escritura colaborativa. De momento, yo soy el único autor, pero espero que vengan muchos, muchos autores a colaborar con su relato.

Claro, después de leer todo esto seguramente querrás ver el sitio (dí que sí, qué te cuesta echarle un ojo aunque sea…). Nada más sencillo.

Nos vemos en Apocryphus.

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