El Destino del Iscariote

Lookin' for someone to betray...

Archivo de la etiqueta 'ateísmo'

26.04.08

Imperativo

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02.01.08

The OUT Campaign

En La letra escarlata, Nathaniel Hawthorne nos cuenta la historia de Hester Prynne, una mujer de principios del siglo XVII acusada de adulterio en la puritana Nueva Inglaterra. Su pecado fue enamorarse tras creer perdido a su marido. Su error fue concebir precisamente del pastor de su alma. Su condena fue una letra A escarlata cosida a sus ropas.

Durante mucho tiempo la Humanidad ha tratado de marcar a los miembros que ha considerado dañinos o separables, destacables negativamente. Desde el capirote con orejas de burro usado antaño en algunos colegios, pasando por esta A escarlata y hasta las estrellas que identificaban judíos en la Alemania nazi, se estigmatizaba mediante un rasgo distintivo visible. Y con ello, además de diferenciar, se lograba someter: un judío marcado se sabe marcado, se sabe odiado, se sabe vigilado.

Con el paso del tiempo, las cosas cambian. Nos encanta etiquetarnos, aunque sea con la etiqueta de «no me gustan las etiquetas». Nos ponemos camisetas con iconos políticos, culturales o religiosos, marcando nuestras ideologías, sabedores de que ahora esa diferenciación ya no es causa de rechazo. Hemos ganado la batalla al miedo, ya no nos imponen nuestras etiquetas distintivas. Tras un siglo para olvidar, nos volvemos exhibicionistas y nos cargamos de símbolos antes de salir a la calle. En la Alemania nazi se obligaba a las judías a añadir el nombre de Sara en todos sus documentos legales. Ahora, todos los miembros de una Iglesia Evangélica ponen pegatinas en sus coches para dejarlo claro.

Como no estoy comparando ambas situaciones, sino comentando algo que me llama la atención, puedo decir que me encanta ese cambio. A lo largo de los años que llevo participando en el debate en la Red siempre he dedicado un mimo especial a la hora de planificar las campañas en la Red a las que me suscribo. En este caso he instalado un plugin para WordPress sólo para ellas: LightBox2.

La primera de esta nueva temporada es The OUT Campaign.

The OUT Campaign es una campaña en Red para marcarnos con una A escarlata, apadrinada por nada más y nada menos que Richard Dawkins, autor del imprescindible The God Delusion. No hay que ser adúltero, como la protagonista de la novela del principio, simplemente hay que ser ateo. Los ateos no tenemos una Iglesia que defienda nuestros intereses, ni grupos de presión ni organizaciones sociales que nos apoyen. Somos puntos aislados. Nuestra forma de ver el mundo queda silenciada por la conformidad media que dicta que la gente normal tiene una religión, que en España es la católica. Somos muchos los ateos pero parecemos pocos porque nadie repara en que existimos. Del mismo modo, ya que nadie nos representa, no tenemos una referencia sobre dónde estamos ni qué podemos hacer.

Esta iniciativa parte precisamente para atajar eso. Me marco voluntariamente para decirle a los demás que sí, que soy ateo, que me siento orgulloso de serlo, y que eso marca mis ideales. Me marco voluntariamente para invitar a otros a hacerlo también, para poder normalizar esta opción que es tan válida como una elección religiosa.

No somos una minoría con necesidades especiales. No pedimos una casilla en la declaración de la renta para sufragar obras de Leo Bassi ni libros de Fernando Vallejo. No somos un grupo de presión local que exige mejoras en infraestructuras, ni tampoco cultural que inventa impuestos para tapar su incapacidad de adaptación al mercado. Somos muchos puntos encima de esta piel de toro. Un conjunto de muchos puntos aislados, pero denso. Una bolsa de votantes abultada, si se quiere ver así.

Estamos cansados de que las religiones sí cuenten con esos grupos de presión. Estamos cansados de que traten de meter sus ideales morales en las escuelas, en las legislaciones, en nuestras vidas. No forman parte del mínimo consenso de la sociedad, sino que son directrices propias de sus fieles, y no las queremos en nuestro ordenamiento. Queremos una política respetuosa con las creencias personales, que no interfiera con ellas, que las potencie incluso cediendo espacios y tiempos a celebraciones del mismo modo que se cede para otros actos culturales o políticos. Pero queremos que la religión esté total y oficialmente fuera de las instituciones que nos hemos dado. Todas las religiones.

Por eso salimos. Salimos del armario de la indiferencia. Y ya estamos fuera, y estamos cómodos aquí. Los ateos también reclamamos nuestros derechos.