El Destino del Iscariote

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04.10.08

A las puertas del cielo

Sé que alguien se puede sentir herido, así que lo mejor será avisar: lee el disclaimer de la primera linea del texto antes de continuar. Yo no he podido evitar leerlo y, por alusiones, traerlo.

Warning: Theological slash involving Jesus. Not to be taken literally, or all that seriously. Still, please don’t read it if m/m love disturbs you.

The tree-branch creaked, the noose tightened, and the next moment Judas was in the arms of the only man he had ever loved, kissing lips he had never dared to dream of kissing in his lifetime. The pleasure overwhelmed the surprise for a moment, and then the shook took over and he pulled away. “What?” he began, and then stopped, made speechless by the clarity and sweetness he saw in Jesus’ eyes.

“Come on,” Jesus said, smiling broadly. “We have to go see Father.”

Judas looked around. He was unmistakably not in Judea. “Then your father is?” Oh. “And you are?” Oh. There was a delightful giddiness in the knowledge that everything he had ever believed in his entire life was utter nonsense. Judas took Jesus’ hand and followed him into the chamber where God the Father sat in judgement.

“Well, Judas,” God the Father asked, “what have you done with your life?”

Judas thought. “I betrayed Your Son to death,” he said. “And then I killed myself.”

“I see,” said God the Father. “And do you have any explanation or excuse for what you have done?”

Judas tried to recall all the reasons that had seemed so important to him, important enough to die for. “No,” he said. “Not really.”

“Then do you think you should be allowed to remain in heaven?” God the Father asked. Judas wasn’t sure he knew what the other option was, but he didn’t think he was going to like it very much. Still, he had been given that one kiss, which was far more than he had expected. He was about to accept his fate when Jesus interrupted.

“Excuse me, Father,” Jesus said, “there is something you have forgotten.”

God the Father raised an eyebrow. “Yes?”

“I love this man,” Jesus said, “and my soul is entwined with his. If you send him away, heaven will not be heaven for me. If you send him away then I will follow him, for he is beloved to me above all the greatness of heaven.”

“Yes, there is that,” God the Father sighed. “Very well, then, Judas. You may stay.”

Jesus whooped with ecstatic laughter and grabbed Judas by the hand to lead him into heaven. He was stopped by God the Father’s booming voice. “Judas, go. Jesus, wait one moment.”

Judas bowed, and scampered off into the heaven that awaited him.

“Even since you’ve been back from earth,” God the Father began crossly when Judas was out of earshot, “you’ve been like that with everyone who’s come up here. Prostitutes, Roman soldiers, corrupt judges, and now this. ‘My soul is entwined with his,’” God the Father mimicked, “‘Beloved above heaven.’ How am I supposed to get any judging done? Are you going to carry on like this with everyone you met down on earth?”

“Just you wait, Father,” Jesus said with a grin. “Just you wait.”

Note: No, of course I don’t believe that these characters actually had a sexual relationship. Or that God the Father has eyebrows. Or is male. Etc.

Deborah Judge, At the Gates of Heaven en fanfiction.net

Y es que si los creyentes pueden vivir tranquilos pensando que la mayor parte de la Humanidad arderá eternamente en fuego y azufre, y no sólo no se rebelan contra esa creencia sino que la encuentran justa, no sé por qué yo debería esconder la gracia que me hace esta deliciosa blasfemia. Eso sin contar los argumentos laterales: cómo ser feliz cuando tus seres queridos son desgraciados, cómo condenar a alguien malvado al que amas… Humano, demasiado humano.

04.06.08

Todo lo que siempre quiso saber sobre Caín

… o por qué dios las prefiere rubias los prefiere carnívoros

A pesar de que la fama se la ha llevado la caída del hombre, en el Génesis se nos relata además otro paso al reverso tenebroso. Curiosamente, ambos hechos acontencen prácticamente a la vez. Basta leer atentamente.

El Génesis contiene dos relatos de la creación. En el primer capítulo de ese libro, por ejemplo, los animales son creados antes que el hombre, mientras que por el contrario en el segundo capítulo son creados después y a causa del hombre. No es la única diferencia.

En el segundo capítulo del primer libro de la Biblia dios crea todo un planeta para el hombre. Incluso le regala un huerto, en Edén. De todo cuanto crece en ese huerto puede comer Adán, de todo salvo del fruto del árbol de la ciencia del bien y del mal. Según ese relato, dios habría creado al hombre originariamente para ser vegetariano. De hecho, los animales son creados a posteriori como compañía y ayuda del hombre, y nunca como alimento. Cuando Adán es expulsado del Edén, es condenado a obtener su pan con el sudor de su frente, mientras que la tierra sólo le daría espinos y cardos. Ni una mención a la ingesta de carne.

Este planteamiento tiene continuidad a lo largo del relato, durante al menos una generación más. Adán y Eva (que, puntualizando, no desobedeció a dios pues nunca se le prohibió nada a ella) engendraron a Caín y a Abel. Caín era un agricultor, un hombre de campo. Seguía el yugo que su dios le había impuesto. Hacía, pues, según el mandato que su padre (y por herencia, él) había recibido al abandonar el Edén. Abel, por su parte, era ganadero. Había tomado un sendero propio antes que el camino marcado por dios. De este modo, es entendible que Caín tuviera sentimientos encontrados cuando dios despreció su ofrenda, el sudor de su frente según el justo castigo por el fallo, ante la brillante y llamativa sangre de una oveja degollada.

Es de destacar que ambas son las primeras ofrendas que se hacen a dios en toda la Biblia. Ofrenda de sufrimiento y castigo, en manos de Caín, frente a ofrenda de sangre y dolor (siquiera animal), de manos de Abel. Dios escogió la segunda, previendo como su mejor profeta las tomas de las ciudades amalecitas en el futuro. Ante la sangre, dios tuvo su momento decisivo y falló. Falló a sus propios ideales digamos vegetarianos y se volvió una negra copia de lo que una vez quiso ser.

Caín mató a Abel en la primera muerte humana según el mito bíblico. Es de esperar, por tanto, que Caín no supiera calibrar lo trascendente de su propio acto. Su propio dios, su dios ya mancillado con la sangre, ya perdida la inocencia, lo reconoció y marcó a Caín para que nadie pudiera matarlo. Su propio dios, en sólo tres capítulos del primer libro de su revelación, nos demuestra que el imperfecto hombre falló, y arrastró con él a un perfecto dios confiado que mutó en demonio a la primera vista de la sangre. Un dios resentido porque su juguete parece a veces fastidiarle, a veces transformarle. Un dios que terminará en una cruz por sus propios errores mientras el hombre, lleno de egocentrismo, necesita creer que lo hace por él.

Pero eso es sólo mito, como tantas otras cosas. Sin embargo, me gusta más mi versión.

26.04.08

Imperativo

Lee al PaleoFreak y después vota NO

19.08.07

Tataranieto de prostituta

Queridos hermanos, debéis perdonarme por el impetuoso título que acompaña hoy nuestra Misa de Domingo, pero una verdad es una verdad aunque duela. Los caminos del Señor son inexcrutables, y a veces hacen daño.

Hoy, en nuestra reunión semanal, vamos a disertar sobre la genealogía de nuestro Señor Jesús. Es un hecho ya conocido que la genealogía de Cristo aparece en los evangelios. Aunque existan pequeñas diferencias en nombres y cantidad de antepasados, tenemos la suerte de que ambas coincidan en el punto importante que consideraremos hoy.

Amados, abran sus Bibias por el Evangelio según Lucas, capítulo 3, versículos 23 al 38. Nos fijamos sobre todo en en 32. Nos da una parte de la línea sucesoria en la genealogía de nuestro Señor: Naasón engendró a Salmón, éste a Booz, éste a Obed, éste a Isaí y éste al maravilloso rey David del que hablamos el otro día.

Ahora muévanse por la Santa Palabra hasta el Evangelio según Mateo, capítulo 1, versículos desde el 1 hasta el 17. Y detenemos nuestra vista en los versículos 4, 5 y 6. Confirman a Lucas, y añaden valiosa información sobre la parte femenina en el arte de la procreación. Así, Booz engendró de Ruth a Obed, por ejemplo. Pero en nuestro caso, lo importante es que Salmón engendró a Booz de Rahab.

La historia de Booz y Ruth se puede encontrar fácilmente pues basta con acudir al libro llamado como la esposa, que se encuentra en la Palabra de Dios. La historia de Rahab está más escondida. Y el propósito de estas Misas de Domingo es precisamente mostrar esas historias escondidas. A ello vamos.

Rahab era una ramera de Jericó. No lo digo yo, lo dice el Señor en su Palabra (Josué 2,1):

…Y ellos fueron, y entraron en casa de una ramera que se llamaba Rahab, y posaron allí.

Contextualicemos la historia. El ejército de Israel está a punto de comenzar la conquista de la Tierra Prometida (porque la promesa divina no tiene validez inmobiliaria y se hace necesaria la toma por la fuerza humana). Han pasado el Jordán, Moisés acaba de morir (si bien Dios le permitió ver la Tierra Prometida, no le dejó entrar porque golpeó muy flojo a una roca… pero eso, otro Domingo) y Josué los dirige. Este nuevo dirigente envía dos espías a la cuidad de Jericó (los malvados científicos dicen que Jericó, en esa época, era un poblado de pastores sin muralla ni nada, pero ellos no tienen Fe) para calcular las defensas de la ciudad.

En esta situación, Rahab, la ramera, acoge en su casa a estos dos enviados y miente a su pueblo al decirle a su Rey que no sabía dónde estaban los espías. Este episodio se describe en el capítulo 2 de este libro de Josué.

Corrección: Rahab era una ramera mentirosa.

Una vez se libra de las preguntas de su Rey, Rahab hace prometer a sus dos protegidos que cuando el ejército de Israel invada Jericó, deben tener misericordia de su casa, su familia y sus bienes. Aunque suponga que todos los demás de la cuidad mueran. Curiosamente, la señal que debe marcar su casa para protegerla es una marca roja sobre el dintel de su puerta, signo que en el pasado salvó a los primogénitos de Israel cuando el Ángel de Yahveh pasó por Egipto asesinando inocentes.

Corrección: Rahab era una ramera mentirosa y una egoísta cómplice de asesinato.

Una vez aprendido ésto, veamos las consecuencias de las acciones de Rahab. Nos trasladamos al capítulo 6 del mismo libro de Josué. Este capítulo nos muestra la consabida historia de las murallas de Jericó, derrumbadas a toque de trompetas. Pero añade detalles que tal vez alguien desconozca:

…Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas y los asnos…

…Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Yahveh la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro. Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, a sus hermanos y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer Jericó…

Gloria al Señor, que desde entonces contó con mucho más oro y plata en su tesoro y con menos infieles en la Tierra.

Gloria al Señor, que sabe llamar en su palabra ramera a la ramera. En realidad, a la ramera mentirosa y egoísta traidora, cómplice de múltiples asesinatos.

Y esa es la antepasada de nuestro señor Jesús. Otro Domingo les cuento en base a qué otro ascendiente de Jesús éste tiene prohibida la entrada al Templo del Señor según su propia Ley.

Quizá me quedé corto en el título.