Me dejaréis que peque un poco de soberbia. Ya sé que debería darme vergüenza criticar según qué cosas y meterme en según qué sitios porque ciertas mentes dan sinceramente para poco, pero humildemente es muy gratificante.
Empecemos por el final. Tras unos pocos días, mi recuento va por:
Uno, dos comentariios que andan perdidos en Etimologías. No los doy por censurados del todo, aún confío en tecnicismos. Pero sospecho.
Dos, no puedo acceder a http://www.outono.net/elentir/. Elentir me ha banneado de su web (qué cuco con el htaccess que me reenvía a Red Liberal). Hasta que se me reinicie el router, claro. Pero lo que no puede evitar Elentir es que comente en otros sitios. O tal vez sí, quién sabe.
Tres, el premio gordo: me han amenazado con denunciarme. Este merece mayor explicación.
¿Recuerdas el viernes (y sábado) pasado, cuando me dediqué a mostrar que por sus frutos los conoceréis (y dos)? Elentir, que aparece como coautor en Batiburrillo, se ha enterado de todo hoy. Anoche, para ser exactos.
Se ve que no le ha gustado la forma de enterarse, y me ha amenazado con denunciarme si no retiraba mi acusación, que era simple y llanamente, y cito:
Iracundo, se ha olvidado usted de mentar el tiro en la nuca al rojo y la cuneta.
Sí, en ese sitio donde escribe Elentir.
a cuenta de cierta críticas que Isidoro Lamas lleva unos días razonando acerca de varios e importantes asuntos. Lo cierto es que en los comentarios de Batiburrillo se apeló al asesinato del rojo y a la cuneta. Se aplaudió el asesinato de Isaías Carrasco con un elocuente «Un puto rojo menos» que aún pone los pelos de punta.
O retiraba lo dicho o ponía el tema en manos de sus abogados. Si no lo ha borrado (ni quiero ni puedo corroborarlo), lo dejó dicho en su casa. Como le dije allí, estaré encantado de facilitarle mis datos personales para que formalice la denuncia. Le he avisado, eso sí, de que dispongo de las capturas (no campañas, Elentir, capturas) de pantalla que prueban lo que digo. Creo que por eso ha reculado.
Elentir, sería fabuloso que me denunciaras. Así calo y compañía, los amigos de Batiburrillo, se echarían a temblar porque si vamos, vamos al final, y no me pienso contentar sin que un juez investigue esos comentarios y autorice que se facilite su IP, su nombre y sean juzgados. Denúnciame en nombre de la decencia, Elentir, para demostrar que esos comentarios borrados no son de vuestros amigos.
Escribo esta respuesta, la segunda y previsiblemente últma, porque tengo un comentario pendiente aquí, y aunque confío en que aparecerá quiero que quede constancia en mi casa de esto. Elentir, tu respuesta.
Qué embustero eres, y qué bajo puedes caer. Basta leer tu artículo para darse cuenta de que te lamentas de que censuremos mensajes salidos de tono, diciendo que “se han borrado las pruebas”. ¿Qué preferías, que dejásemos barra libre para decir salvajadas y así poder echar mierda contra Batiburrillo como lo haces siempre, no?
Empezamos inventando. Bien. Lamento los mensajes no borrados precisamente, y critico lo arbitrario de los borrados. Ahora bien, esto se pone interesante: ¿salvajadas, dices? ¿Que calo y compañía dicen salvajadas? Ya sé que me acusarás, quizá mentalmente, de querer marcar agendas, pero si fue valiente tu gesto de defender a Mariano Rajoy en Batiburrillo cuando Smith lo ponía de colores, sería muy interesante verte desmarcarte de esas «salvajadas» allí donde fueron escritas. No sé, un «Espero que lo del otro día no se vuelva a repetir» dirigido a la masas que os leen, de ahí para arriba, sería todo un detalle.
Lo que no entiende Elentir es que esos son los amigos de Batiburrillo, esos son los lectores que atraen y pastan alrededor de sus entradas. Son sus lectores habituales los que dicen «salvajadas». Los compadres de sus colegas editores.
Lo que yo pensé al leer ese comentario es que le habrían hecho un lifting al hilo que, mentando a González, no lo reconocía ni su madre. Pero…
Sobre lo que dices de “un puto rojo menos” no hay el menor rastro en el blog (dicho sea esto sin meterme en el hecho de que te moleste tanto que se hable mal de un etarra). Pero bueno, es lo de siempre. Batiburrillo tiene los comentarios abiertos y cualquiera puede escribir sin censura previa. Da igual que lo borremos, porque según tu argumento, basta que cualquiera venga a Batiburrillo a escribir una burrada para convertirnos en responsables de ello aunque nos demos prisa en retirarlo. Qué patético lo tuyo, Judas. Qué bajo puedes llegar a caer en tu campaña de difamaciones contra Batiburrillo.
Puntualizando: el «rojo» menos era Isaías Carrasco, ignorante (por lo de no saber de qué hablas), y no un etarra del que se hable mal. Una confusión, la del asesinado con el asesino, muy cruel, Elentir.
Esas pruebas se borraron, si acaso, bastante después de que yo publicara mi texto. Te explico cómo funciona esto del Tiempo, que veo que lo llevas mal.
Esos comentarios estuvieron en Batiburrillo desde el día 11 de Marzo, y yo lo denuncié el día 14. Haz la cuenta, porque muchas de las capturas las realicé ex profeso ese mismo día. Esperé al viernes porque, en primer lugar, tal vez Policronio, autor de esa entrada, sería capaz de afear esa conducta a sus amigos, y porque los viernes… Batiburrillo, ya sabes. Aunque ciertamente ya me parecía denunciable el hecho de corroborar qué clase de personas (no fue un hecho aislado, Elentir, ni de lejos) son lectores y comentaristas habituales de esa casa, preferí esperar, Elentir. Fíjate.
Ahondando, el día 15, cuatro días después de que se escribieran esas «salvajadas», enlacé de nuevo la entrada, con más comentarios y, casualmente, el último del editor (#148, hoy hay algunos más).
Pero es que, tatatachán, mientes de nuevo. Mira esta captura de pantalla de esta misma mañana (viene fecha y hora incluso). Dices «no hay el menor rastro en el blog» y yo lo he encontrado en diez minutos. Valiente persona que ni siquiera corrobora lo que dice. ¿Y tú das clases de crediblidad si eres incapaz siquiera de comprobar eso? ¿De verdad no hablas por hablar? Siguen allí, Elentir, esas «salvajadas» siguen allí. No me eches la culpa, dile a ellos que son unos salvajes.
Seguimos para bingo. La mayor parte de los más aberrantes comentarios, constitutivos esos sí de delito, son proferidos por varios comentaristas habituales de Batiburrillo, de esos a los que Smith llama «amigos de idem». No son de cualquiera. calo no es un cualquiera, es un habitual y es normal verlo conversar en comentarios con otros habituales y con editores.
A partir de ahora estaré atento a tu blog, y si alguien escribe alguna salvajada antes de que te enteres y la borres, haré una captura de campaña (sic) y diré que en tu blog se escriben salvajadas pero “tú borras las pruebas”, y te haré corresponsable de lo escrito, como tú haces con nosotros.
Y cerramos el casino. Elentir, te aseguro una cosa: el día que alguien en mi casa induzca a asesinar «azules» o diga que donde mejor están es en una cuneta, o que Pol Pot o Lenin se quedaron cortos, no voy a necesitar que me lo afees. Yo mismo pondré la denuncia correspondiente y aportaré la dirección IP al juez. Y lo criticaré con extrema dureza en mi casa, no te quepa duda.
Ahora dime, tus amigos estos liberales de Batiburrillo, ¿piensan hacer algo de eso?
Yo no necesito borrar los comentarios de mis amigos. Porque quienes escriben así no lo son. Tus compañeros de Batiburrillo no pueden decir lo mismo.
En fin, no tienes vergüenza, has llegado en la difamación a unos extremos que rozan el ridículo.
Te deseo yo también un feliz Jueves Santo.
Sigan circulando, no hay nada que ver. En dos días se olvida el aroma a vino tinto y a tomar cañas.
Respuesta sencilla: evidentemente sí. Pero también existe al menos una respuesta compleja, y no es tan afirmativa.
Definamos primero los términos que uso, para no liarnos. Democracia es aquel sistema de gobierno en el que los ciudadanos eligen las normas de su convivencia (es decir, las leyes) de manera directa o indirecta (parlamentaria). Un sistema político es humanista si es respetuoso con los derechos de todos los que lo forman, incluyendo explícitamente sus Derechos Humanos. Así, una democracia puede ser participativa o partitocrácica, humanista o impositiva.
Decir que España es una democracia equivale a decir que los españoles tenemos la posibilidad de votar para elegir representantes que formen nuestro órgano legislativo. Nada más. Según ese criterio, podríamos decir sin equivocarnos mucho que Cuba es una democracia. Pero Cuba también es una dictadura. Y es que, sorpresa, ambos términos no son a priori excluyentes. Sin embargo, un sistema humanista siempre será democrático, pues entre las libertades y derechos que garantiza por serlo incluye los referentes a la soberanía popular a la hora de definir sus legislaciones.
Resumiendo, declararse demócrata no es suficiente. La democracia sin humanismo es indistinguible de la dictadura (de la dictadura de la mayoría, al menos).
Por eso, desde aquí se bloguea por la democracia humanista (y participativa, añado).
Una vez sentadas las bases para entendernos, la pregunta clave ya no es si España es una democracia, sino qué tipo de democracia tenemos. Me interesa sobre todo saber si nuestra democracia «formal», esto es, a secas, se distingue de otras, y si le podemos endilgar el apelativo de humanista para quedarnos tranquilos. Pero para mi intranquilidad, no se puede.
Clásicamente, ahora tocaría hablar de reyes e inviolabilidades, de irresponsabilidades e indisolubilidades nacionales. No voy por ahí. El hecho de que exista una persona fuera de la Ley en España es escandaloso, y tal vez algo pintoresco en frío, pero no determinante precisamente por irelevante.
El día 27 de Febrero del año 2002 un servidor no recuerda qué hizo. Pero sí sabe qué dijo otra persona, que para eso están las hemerotecas. Ese día, Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz de Ciencia y Tecnología del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, decía que el PSOE pediría la retirada de la LSSI (llamada Ley de comercio electrónico) propugnada por el PP porque, a su juicio, pretendía «regular los contenidos» y, en definitiva, «controlar el flujo de información en la Red» ya que introducía el «ambigüo» concepto de «autoridad competente», que era quien, según la LSSI, podía decretar el cierre cautelar de una página web.
El día 31 de Octubre de 2007 tampoco recuerdo qué hice. Mi memoria, ya saben. Pero en la hemeroteca encontramos que ese día el Congreso de los Diputados aprobó la LISI, Ley de medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, con los votos a favor del grupo socialista. En ella se declara que en casos que afecten a la libertad de expresión e información, sólo un juez podrá determinar el cierre de un sitio web, pero no dice nada de qué ocurre en otros casos, ni explica en base a qué se juzgará que un caso responde a esas premisas o no. Una ambiguedad testaruda, ya que aunque fue señalada hasta la saciedad nadie pareció querer verla, como sí vieron otra barbaridad que intentaban colar pero que les pillaron.
Una noticia intenta abrirse paso por la blogosfera. No lo tiene fácil, pues las víctimas se han ido ganando con el tiempo la indiferencia, en el mejor de los casos, de muchos de nosotros. Pero eso no hace que dejen de ser víctimas. Son zafios y groseros, como los dibujantes de El Jueves, pero eso no les priva de su calidad de víctimas. Y defienden algo completamente opuesto a lo que yo defiendo, pero deben tener derecho a defenderlo. Insultan y se mofan, pero eso no es razón para callarles la boca. Son amigos de los aspavientos, las grandes y graves palabras y están, a mi juicio, muy equivocados. Pero tienen todo el derecho del mundo a estarlo.
Lo más probable es que no sepas de qué te estoy hablando. Y me va a ser difícil indicar un enlace para explicarlo, porque el único medio que lo ha publicado es Libertad Digital (a quienes no pienso enlazar), y si no hubiera comprobado por mis propios ojos la veracidad de la noticia, no lo creería. Pero es así. A ver si me explico.
El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona ordenó bloquear el acceso desde España a diez páginas web en las que, de forma más o menos clara, se animaba a comprar productos alternativos con origen fuera de Catalunya, como medida cautelar con motivo de una denuncia presentada por la Cámara de Comercio catalana hace más de un año. La causa parece ser una lista elaborada en el año 2005 por el autor de una de esas páginas, recogida en las demás, donde aparecían productos de empresas con sede catalana y marcas competidoras con sede fuera de esa comunidad. Como corresponde, el Ministerio de Industria cursó el día 13 de Noviembre una orden a los operadores para que cumplieran esa medida judicial. No era la única vez.
Según mis investigaciones interneteras, todo parte de la web http://hastaloshuevos-com.blogspot.com, inaccesible por orden judicial. Ingenuos. Y sonriendo en las fauces de esos jueces analógicos, me he paseado un rato por esa web. No me gusta nada. Son zafios y groseros, como ya he dicho. Son grandes insultadores, de la escuela de un viejo amigo mío batiburrillesco. Pero esos no son motivos para cerrarles la boca, sino para no leerlos. Yo no los leo, salvo ahora. Y lo que es más importante: son inocentes de cualquier delito hasta que se demuestre lo contrario. Si han cometido un delito, que los juzguen. Si no, ¿quién cuantifica las pérdidas morales causadas por una decisión cautelar injusta? He estado navegando por esa web durante horas, y he encontrado golpes bajos, barbaridades lingüísticas y bastante mala bada, o mala leche, o ambas dos juntas. Descalificaciones e insultos a veces sumamente malintencionados. Pero nada que un lego en la materia como yo pueda considerar delito contra el honor de ninguna Cámara de Comercio, ni contra ninguno de sus miembros. Espero que el juez, si los encontró, tenga a bien hacerlos públicos.
Las medidas cautelares son necesarias en muchos ámbitos. Legislar sobre malos tratos sin posibilitar medidas cautelares es simplemente absurdo. Pero en asuntos de injurias, calumnias y/o daños al honor (como parece el caso) esas medidas cautelares son francamente absurdas. Ya es absurdo que tengamos asuntos de honra tipificados como delitos, imagínense las medidas cautelares sobre esos delitos… Ya nos pasó con El Jueves y su secuestro. Ahora bloquean webs por los presuntos daños morales que puede (puede, ojo, puede) causar lo allí escrito. Hacemos las cosas al revés y nos quedamos tan panchos.
Amordazamos primero y juzgamos después. Señores, compañeros de Red Progresista: creo que es hora de que nuestros colegas de Red afiliados a cualquier partido político exijan explicaciones a sus jefes. Fíjense que yo no estoy afiliado a nada salvo la Seguridad Social y tengo unas ganas locas de exijirlas…
En estas condiciones, domde los legisladores aprueban leyes sobre Internet de espaldas, precisamente, a los internautas y domde un juez puede, cautelasrmente, cerrar una web por el honor de una institución… podemos decir que no, que España no es una democracia humanista. Ni de lejos.
Está siendo una semana algo movida. Tenía pensado escribir un capítulo de la serie sobre el 11M cada día pero me he visto privado de algo de tiempo en otro menester a mi parecer importante.
Verán ustedes. Hay por la Red un conjunto de irreductibles que, creyéndose como los galos de un cómic, van propinando insultos pretendidamente graciosos sin necesidad siquiera de pócima mágica.
Los pueden ustedes encontrar fácilmente, pero les doy una pista: Batiburrillo. En varios capítulos (hilos largos de comentarios, pero recomiendo leer todo: no tienen desperdicio).
Cuando se han cansado de jugar (pues al final no otra cosa parecía que hacíamos) un comentarista habitual de ese sitio, conocido como Libertad, ha empezado a exclamar indignado (y en mayúsculas, demostrando una falta de respeto y de glamour enorme) que le había censurado un comentario esta tarde en la anterior entrada, Una Mirada al 11M (II) - ETA, mentiras y cintas de audio (primera parte) y que si era un hipócrita, un censor y no sé cuántos epítetos más. Ha repetido ese bulo en varios hilos de este blog, concretamente en siete de ellos, y seguramente en muchos otros sitios de la Red (por lo que me dicen en algún comentario).
Niego categóricamente que eso haya sucedido. No he borrado ningún comentario al señor Libertad. Es más, como no temo nada puedo afirmar todo: sí he borrado algún comentario. Concretamente hace ya varios meses en mi antigua casa, uno que trataba sobre un tema (política) en un hilo que trataba sobre otro (religión), no sin antes indicar a su autor que si publicaba su comentario en el hilo a tal efecto le estaría muy agradecido. Desde entonces ha llovido algo (incluso en Murcia).
No existen pruebas que me acusen. Lo sé porque sé que la acusción es falsa. Sin embargo, el acusador tampoco las posee. Comprendo que eso pueda suscitar dudas entre mis escasos lectores, y alguno llegue a pensar que tal vez sea un moralista de salón que censura por la espalda. No es cierto, y para limpiar mi nombre propongo algo.
Le pido al señor Libertad que me haga llegar, por correo, por comentario en Batiburrillo o por como desee, medios no le faltan, el comentario que dice le he borrado o en su defecto el texto que quiera, ya sea similar o uno nuevo. Le garantizo que publicaré ese texto en esta página, en portada, durante un mes y sin cambiar una coma. Pongo como fianza el hecho de que si no procedo así permitiré expresamente a todos los blogs de Red Liberal que me censuren sin más, que borren todos mis comentarios y que no me dejen añadir ninguno nuevo. Y me daré de baja de Red Progresista.
Es la única manera de limpiar mi nombre, ya que como digo no puedo disponer de pruebas para verificar ante todos mi inocencia. Y aunque no me corresponde a mí aportar esa prueba, hago este gesto.
Espero, señor Libertad.