El Destino del Iscariote

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28.04.08

Ezker Batua-Berdeak en Arrasate-Mondragón

…o el fracaso del asamblearismo

Hace ya más de un mes decía en relación al Tibet y a China que cuando dos malotes pelean y sólo uno lleva navaja no se puede apelar ni a la justicia ni a la indiferencia. Nadie duda que el pensamiento lamaísta es retrógrado y medieval, pero los que les disparan no son mejores ni tienen mayor legimidad. En esa tesitura, lo primero es lo primero y eso es y siempre será la vida humana.

Aunque parezca mentira, creo que la actuación de Ezker Batua-Berdeak, marca de IU en Arrasate, es discutible. No sólo censurable y criticable, sino discutible. De nada sirven los golpes en el pecho ni cubrirse de cenizas si los criticados ni siquiera saben en base a qué lo son. Y en este país en el que es más fácil el insulto que la pedagogía, va siendo hora de poner cordura y palabras donde antes había gritos y miradas por encima dle hombro.

Para quien no tenga miedo a leer (y recomiendo vivamente hacerlo), en la Red se puede encontrar sin mucho buscar el discurso de dicha formación, aprobado en su asamblea legítima y siguiendo los cauces democráticos que exigen sus estatutos. Éste es, por tanto, un problema de contenido, pero también de formas de llegar a él.

En el discurso se dicen algunas verdades como puños, como que de nada sirve presentar una moción de censura si no hay una propuesta viable de gobierno municipal, pues a lo que se aboca al Ayuntamiento es a la inacción por manos atadas. Como que EBB se presentó a las elecciones que les proporcionaron sus concejales con un programa concreto, y que no consideran normal apartarlo a un lado sin más garantía de que se tendrá en cuenta que el silencio de los que pueden llegar a gobernar por allí. Como que la crítica a la barbarie etarra terrorista no puede servir de cortina de humo para no hacer política real, cercana, municipal. Como que, en suma, no se puede apelar a un «conmigo o contra mí», trampa que sí pueden usar los asesinos puesto que en su enferma mente todo lo lateral es un escollo hacia su meta.

Tienen razón. Uno no se mete a político en IU, y menos en el País Vasco, para acabar de coro del PSE o del PPE. Uno tiene sus ideas, su programa y su forma de entender la política local, y se le está pidiendo que renuncie a todo para dejarle en bandeja a los «grandes» la decisión de qué hacer en tu casa. Pero tambièn se equivocan.

Se equivocan por lo mismo que decía sobre China y el Tibet: cuando dos malotes pelean y sólo uno lleva navaja… Y en este caso no es el Estado (encarnado a ojos de algunos como el malote PPSOE) el que lleva la navaja. Ni las seguras torturas que sufren algunos detenidos acusados de terrorismo equivalen al cuchillo que portan los etarras, por la sencilla razón de que ETA sí tiene por fin asesinar, mientras la Guardia Civil no tiene por fin torturar. Es la diferencia entre un error deleznable, denunciable y juzgable y el hijoputismo.

Hay momentos en que hay que ir un paso más abajo en la escalera descendente de la política. Está muy bien tener un programa y unas ideas claras de qué quieres hacer (y en la derecha les hace falta algo así como agua de Mayo), pero para poder desarrollar esas ideas y esos programas hace falta democracia y posibilidades de expresarse. Por tanto, la primera y primordial labor política de un cargo electo no es desarrollar el propio programa, sino permitir que todo el que quiera pueda tener uno propio siempre que respete las reglas. Antes de lamentarte porque tu programa se va a la basura, laméntate porque a otros, por tenerlo, los asesinan. Hace falta mucho coraje para admitir que una sola vida humana vale más que todo mi programa político, y eso es lo que se le demanda a EBB en Arrasate-Mondragón.

Sin embargo, todo tiene siempre más miga. Ahora dice Llamazares que los van a expulsar y tal y pascual, y que van a modificar los estatutos para impedir estas cosas. Estas cosas, querido Llamazares, no se pueden impedir. Las formas de EBB en Arrasate-Mondragón han sido impecables: la asamblea de afiliados decidió, y la cúpula obedeció. El problema es la asamblea. Rectifico: el problema es la gente que forma esa asamblea. No porque sean malas personas, ni siquiera se me ocurriría insinuar ninguna clase de amiguismo con el terror, sino por lo dicho arriba: han equivocado sus prioridades.

Cuando una cantidad suficiente de personas se reunen y legitiman sus actuaciones en mayorías (vamos, cuando se practica el asamblearismo sin etiquetas) las cosas pueden salir regularmente bien o desastrosamente mal. Si encima esa asamblea es independiente a la hora de admitir miembros, más. Si además pertenece a una organización-madre que permite asambleas en cada demarcación territorial, ni lo cuento. Es el problema a nivel nacional de IU y demás izquierda despistada, que en Madrid son rojos por la pata abajo (nostálgicos de la Segunda…) mientras en Euskadi son abertzales y en Catalunya maulets. Yo, ingenuo, creí en el internacionalismo de la Izquierda (que con la globalización tiene una oportunidad de oro, pero preferimos demonizarla porque nos pone tener un enemigo invisible). No soy de los forofos de la lucha de clases, pero quien dice serlo debería empezar a explicar qué diferencia a un fontanero vasco de otro murciano, y justificar entonces sus políticas locales.

El problema de las asambleas, como esta de Arrasate-Mondragón, no es que puedan votar algo políticamente incorrecto o que no se deba decir en un momento. El problema es que entre todos los que forman esa asamblea nadie ha tenido los dos dedos de frente de poner por encima de su programa político la dignidad de dejar de estar gobernados por quienes miran a otro lado cuando disparan a un conciudadano. Se puede llegar a esperpentos (y viene a huevo el caso cubano: una asamblea, un Partido, un líder, unas normas irreconocibles para cualquier izquierdista que haya salido más allá del portal de su casa). El problema de las asambleas es el mismo que el de la democracia: todos tienen derecho a voto, nadie tiene obligación de pensarlo. El problema de las asambleas es el mismo que enfrenta hoy en día la eclosión liberal: hay ideología, pero no principios que la sustenten, o sí hay principios pero se dan de leches con la realidad de la gente que quieren convencer (en Ciencia, cuando eso ocurre, se varían las hipótesis, pero si hablamos ya de irracionalismo…). El problema, en suma, es que somos humanos y preferimos defendernos, gritar, patalear y expulsar antes de discutir con amabilidad pero contundencia.

El problema final, el resúmen del problema, es que hay mucho político, concejal, dirigente y opinador que nunca se ha parado a pensar qué dice, cómo lo dice y cómo piensa justificarlo. Que ante una cuestión reacciona no de acuerdo a sus supuestos principios, sino siguiendo la estela histórica de qué hizo mi grupo en momentos similares, o qué puedo sacar, o qué consecuencias habrá para mí, o qué me hace senitir bien. No hay un constructo ideológico que sale de unos principios y termina en una acción política acorde, sino una meta (el socialismo, el independentismo, la unidad de destino en lo universal) y una serie de palabrejas (libertad, igualdad, justicia) que se usan para maquillar la falta de valores reales. Ante un problema concreto, casi nadie se plantea sentarse y pensar en cómo encajar esa aituación en mi marco ideológico antes de decir esta boca es mía.

Las personas son complejas. Irracionales la mayoría dle tiempo, incluso cuando pensamos que no lo somos. Siempre creeemos tener razón (evidentemente). A las asambleas les pasa tres cuartos de lo mismo, aliñado con lo difícil que es enfrentar dialécticamente algo aprobado democráticamente. Por suerte, los que sí hemos hecho ese trabajo de asentar unos principios bajo nuestros gritos y pullas sí tenemos una respuesta digna, diría que irreprochable, a ese alarde democrático: la democracia no es nada si no es humanista.

La decisión de la asamblea de Arrasate-Mondragón es plenamente democrática. Pero es papel mojado porque no es ni un pelo de humanista. Así, pueden meterse sus votaciones en la urna que deseen, que sigue sin ser legítimo ayudar a mantener como alcaldesa a quien no condena el asesinato de Isaías Carrasco, siquiera con la inacción o la abstención.

Lo demás son capas y capas de autojustificación que tratan de ocultar la falta de principios básicos.

11.03.08

Judas en campaña (VIII) - Bipartidismo asimétrico

Si tuviera que hacer una comparación grosso modo entre disputa política postelectoral y religión, el PSOE sería la Iglesia Católica, el PP sería la FEREDE e IU sería la Conferencia Episcopal. Déjame explicarme.

Zapatero dejó caer en el segundo debate televisado que mantuvo con Rajoy la puya de la presencia permanente de su partido en todos los grandes acuerdos en España desde la Transición. Son, pues, una facción viva y activa en todas partes, con tradición de permanencia y de presencia. Son un calco a la Iglesia Católica. Con mensajes algo gastados de tanto repetirlos se siguen manteniendo en el poder con la excusa, que no entro a probar o negar, de que quedan muchas cosas por hacer por el bien de los demás. Mientras realizan ese lento trabajo no le hacen ascos al poder terrenal, llegando incluso a gustarles tanto que procrastinan la labor, no vaya a ser que al finalizar ya no hagan falta, y posponen legislatura tras legislatura casi todo lo que le da la S y la O a sus siglas. Poco a poco se van adaptando, pero ante cada cambio de escenario deben adoptar una postura nueva que, a la vez, encaje con toda la anterior desde la fundación del mundo (lo que a veces acarrea más incompatibilidades con versiones anteriores que Microsoft™ Word™).

El Partido Socialista Obrero Español es un partido normal, que propone políticas normales de acuerdo a los cánones de la socialdemocracia europea. Si te han contado que es extremista y te has acongojado, con poco te asustas. Ha sido el refugio del miedo. Han subido como sube la asistencia a las Iglesias tras un terremoto. Y eso no es malo: es el refugio de la moderación en España, la salida para los que tienen motivos para preocuparse con el modo y el fondo de un Partido Popular cuyas iniciativas y ocurrencias tienen evidentes paralelismos con esas actividades tectónicas: mucho ruido, pronto olvido.

Mientras, IU tiende a ser la guardiana de las esencias que administra el PSOE desde el poder terrenal. Muchos socialistas los ven como utopistas llenos de teoría pero sin un ápice de práctica, la visión exacta de buena parte de la feligresía católica sobre su Conferencia Episcopal. A más marcado carácter izquierdista, más en teoría se escora la persona a IU; a más marcado carácter católico, más cercano se siente el feligrés a la Conferencia Episcopal. Dejamos a IU decidir, incluso formar, Ayuntamientos como el que administra su propia Ciudad-Estado vaticana. Son buenos compañeros izquierdistas que nos apoyan en los principios, le dan un barniz de solemnidad institucional católica (de pureza izquierdista) a todo lo que hacen sus feligreses (socialistas), pero eso no quiere decir que pensemos que llevar sus postulados tan desnudos de matiz al Parlamento sea tan importante como mantener la compostura ante lo que se avecina (sigue el enlace y navega por allí bajo tu propio riesgo, no acepto responsabilidad en daños neuronales).

A todo esto, hay una alternativa real: la Federación de Entidades Religiosas Evangélicas de España (FEREDE). La causa para esta identificación es simple. Una de las principales marcas de identidad de evangelismo (más camuflado en España, evidente en Latinoamérica y Estados Unidos, el enlace anterior sirve de muestra) es el sectarismo, el fraccionamiento, el frentismo. Dicen, al principio, lo que la gente quiere oír. Abusan de la demagogia hasta convencer a los bienintencionados de sus supuestas novedades espirituales, que en la práctica no difieren mucho de las católicas, pero se viven de una manera mucho más íntima. El evangélico dice sentir algo llamado «el bautismo del espíritu» (o bautismo de fuego en contraposición al de agua) que cree relacionado con Pentecostés, algo similar a un ataque de epilepsia autoinducido que se supone le acerca a dios, a la Luz, lo Bueno, lo Decente mediante la aprobación directa de uno de los dioses de la trinidad, mientras el exaltado popular entiende que sólo su partido está cerca de la democracia, su nuevo dios con el mismo nombre y distinta naturaleza al que todos conocemos, y es capaz de pedir la dimisión del recién elegido (horas antes) candidato rival que bate récords de voto obtenido simplemente porque en su culto de ese domingo todos gritan eso mismo. El votante popular más convencido entiende que su partido, su secta, no sólo es la mejor opción, sino que es la única opción válida. Aún cuando se le digan cosas raras como que la Iglesia Católica, con la que ha convivido toda su vida sin problemas, está compuesta de asesinos de bebés (eso lo he leído yo), el protestante medio acepta eso sin inmutarse, porque en realidad al descubrir su nuevo pasatiempo mental (en todo el significado de esa perífrasis) ha conseguido racionalizar con argumentos (sic) el odio que ha llegado a autoconvencerse siempre ha sentido. Son pues no un partido conservador con seguidores conservadores, sino que se disfrazan bajo un nombre («evangelio», «liberal»), lo vacían de significado y le ponen un lazo azul, dejándolo en una masa de anti-izquierdismo informe. Esa es la mejor prueba de que los socialistas forman parte de la hechumbre de este país: los odian por ello y quiene ocupar su puesto, pero en vez de ganárselo con acuerdos, diálogo y tradición democrática se lo quieren cobrar rapidito, y con el mismo resultado de simpatía natural. Y así les sale de mal.

Llevan cuatro años quejándose de los males de izquierdismo patrio: medios afines, demagogia, supuesta superioridad moral autoconcedida, falta de respeto, insultos… cuando en realidad lo que quieren es tener patente de corso para hacer lo mismo. Es más, lo han hecho cuatro años con un evidente aumento de nivel de ruido frente a lo que supuestamente criticaban. No critican por convicción, sino por envidia. No quieren introducir medidas liberales en economía ni en sociedad, quieren ser ellos los que implementen su economía socialdemócrata de derechas y su ideario fundamentalista en lo moral. Quieren dejar de parecer antipáticos por hacer cosas que creen parecidas a las que hacen los demás. Pero no se dan cuenta de que, en realidad, como los credos católico y evangélico y sus modos, relajado y naturalizado por la edad el primero, exaltado y sectario el segundo, las cosas no son parecidas, los hemos calado y no nos apetece dejarlos con las manos libres.

Por eso el Partido Popular no puede ganar con el discurso radical que ha empleado esta legislatura, porque antes de desbancar a nuestros malotes por otros nuevos nos vamos a fijar en quiénes son esos nuevos. Antes de dejar el sitio que la Iglesia Católica tiene en nuestra sociedad en manos de evangelistas recién bautizados queremos asegurarnos que el discurso de los novicios no nos retrotrae 20 años en derechos y libertades. Y mientras los discursos de FAES, de Aguirre y de Losantos, ecoificados hasta la náusea por los mal llamados liberalconservadores y sus colegas de enemigos comunes sigan pareciéndose tanto a los cómics de Chick (disponibles en casi cualquier templo evangélico nacional, son colección y muy reveladores), en España la mayoría lo tendremos claro: mejor de la mano con lo inofensivo, con lo ya socializado y aceptado como propio, que ha evolucionado hasta respetar, fíjate tú, mi diversidad ideológica sin insultarme por ello, que experimentos de nuevos valores únicos y adhesiones inquebrantables.

Sí. España ha votado relativismo, relajación, normalidad en vez de Estado de Excepción y dureza de discurso. Y lo haremos las veces que haga falta para evitar que los fundamentalistas saquen a los creyentes moderados del gobierno, aunque lo que nos gustaría es que el sistema fuera laico.

Por eso vivimos este bipartidismo asimétrico, en el cual un partido es ya patrimonio de todos por su Historia, el otro intenta serlo con malas artes y el tercero, guardián de esencias, tiende a perderse cuando se enfrenta el sentido común a los nuevos Inquisidores. Existen católicos de misa diaria y católicos del «yo creo en dios pero no en la Iglesia», y eso hace que exista mucho más porcentaje de creyentes dispuestos a ir de las esencias de IU al cristiano de celebraciones (boda-bautizo-comunión-entierro) que podría ser el centro. Mucha gente capaz de dejar de ir a una misa sin remordimiento, o que en las bodas se queda en los bares. Sin embargo, dejar de ir a un culto los domingos es una afrenta al señor para un protestante evangélico. No les va a resultar nada fácil sacarse encima el sectarismo de sus directivos, sus comunicadores y sus hooligans, porque están en una creencia tan ciega que cualquier paso atrás aunque sea para ver en perspectiva se considera un acto de apostasía. Piensa en lo mal que quedan las personas al salir de una secta, la fuerza de voluntad y el apoyo que necesitan. Y mira al Partido Popular. Es para echarse a llorar.

Aunque claro, esto en el fondo son pajas mentales literarias: el sábado un compañero de 21 años (novato, pues, en las elecciones) me comentaba que votaría Partido Popular porque entendía que era mejor poner en Madrid a alguien que se llevara bien con Valcárcel aquí en Murcia. Fue contarle las últimas declaraciones de Rajoy, Losantos y varios coleguillas de esta maravillosa Red para que se echara las manos a la cabeza. Igual de efectivo que leer la biblia para dejar de ser cristiano, oye.

Aunque vistos los resultados en mi Región de Murcia, lo que necesitamos no es Educación para la Cuidadanía solamente, necesitamos una nueva oleada de párrocos y obispos decentes. Traducido quiere decir que la izquierda partidista en esta tierra es tan absurda que es incapaz de ganar a un blanco tan facil como Valcárcel, demagogo de libro al que no le he oído hilvanar una idea en su vida. A veces, aunque uno no sea socialista, dan ganas de afiliarse sólo para poder defenestrar dialécticamente a ese pobre rico servidor público.

03.03.08

Judas en campaña (V) - Vota en positivo

Hace algunos años, cuando uno no navegaba principalmente por el mar político de la Red sino por las maravillosas aguas del exterior, di con una persona que consiguió fidelizarme como lector. Nada serio, simplemente diversión y frescura, apuntes diarios de una vida normal. Y lejana en el espacio, que no en el tiempo. Una persona que, por azares, desapareció de la Red pero que, para mi sonrojo y sorpresa, mantiene ese vínculo basado simplemente en habernos leído durante unos meses con cariño.

No sabría decidir con exactitud cómo etiquetar políticamente a esta persona. Siempre he creído que estaba ideológicamente cerca del Partido Popular, pero nunca me ha importado demasiado que fuera más conservador que yo. Tampoco ahora. Porque da gusto leer los puntos de vista ajenos cuando se exponen sin atacarte, sino en positivo. El caso es que he recibido hoy un correo de su parte (que evidentemente edito):

Al final la realidad me ha hecho cambiar el sentido de mi voto. Empezó la campaña y no fue a la pegada de carteles nadie de Ciudadanos. Los de Rosa Diez si aparecieron y la candidata me pareció flojita. [...] no me convenció, pero en fin, de lo que había era lo mejorcito.

De repente me crucé por la calle con un coche naranja, aparecieron carteles por la ciudad y me dije “estos se empiezan a mover”. Luego me llamaron, me dieron un link [...] , he conocido al candidato…me han dado el programa (como me pediste) y oye, que me he convencido. Cojo aire. Me parece un pograma valiente. Sé que no saldrán por [...], pero lo veo más util que el voto en blanco. Además, que por primera vez voy a votar algo que me gusta bastante, asi que si ves en [...] 7 votos a C’s , el mio será uno.

Cuidese caballero, pronto nos vemos por los ciberlares

Hace poco leía en los comentarios de alguna casa de las que visito (lo siento, ese enlace se me ha escapado) a alguien pontificar que nadie se leía realmente los programas electorales de los partidos. Nos hemos acostumbrado a que esos panfletos sean palabras al viento, no ya de incumplimientos de promesas, sino poque su contenido es vacuo de facto. Buenas palabras pero ninguna concreción. Algo que choca profundamente con la extensión física de los mismos. Sin embargo, cuanto más pequeño es el partido más concreto es su programa, más preciso lo que defiende y más claro su ideario. Tres días tardé en terminar de leer a conciencia el programa de C’s. Tres días de sorpresas y de suspiros esperanzados al leer lo que mi sentido común me dice que es él mismo.

Nunca he sido habitante de Equidistán. Estoy francamente enfadado de que el Partido Popular presente a los mismos candidatos que me mintieron esos tres días de marzo. Exactamente los mismos candidatos, con las mismas ideas, las mismas propuestas, las mismas mentiras y la misma prepotencia que han ido desarrollando, en vez de menguarla, durante cuatro años vergonzosos. Deseo con todo mi ser (lo que excluye el alma) que pierdan votos a decenas de miles, centenares de miles, y toquen fondo electoral. En realidad, soy tan malvado que lo que les deseo es que se den cuenta de lo que han hecho y sientan la culpa en su interior, pero eso tal vez sea pedir demasiado.

Tampoco rompo yo con Zapatero. No soy un votante socialista desencantado con el cejas. De hecho, sólo he votado socialista una vez de las dos que he podido, así que no siento que esté fallando a alguien. Hay quien se equivoca al pensa que el PSOE nos usó, a los desencantados del aznarismo, como ariete elecoral: es justo al revés. Nosotros usamos a Z como punta de lanza para romper el rodillo pepero. Z no me ha fallado porque ha ido hasta donde confié que podría ir. Por eso le voté, por eso me alegro de haberlo hecho. Ha intentado conseguir la paz, y se lo agradezco. Ha reconocido legalmente derechos de igualdad sin segregación por motivo de orientación sexual, y se lo agradezco. Ha desarrollado una política exterior propia e ilusionante, en vez de seguir a terceros sin atreverse a criticar sus ideas por seguidismo, y se lo agradezco (aunque no comparta algunas de sus lineas maestras). Ha intentado convertir a los alumnos en cuidadanos contra la clásica reacción, y se lo agradezco. Hasta ahí hemos llegado, amigo Zapatero, pero en el resto del viaje necesito otros compadres que me quieran acompañar.

Decía antes que deseo con todo mi ser una debacle popular este domingo. Pero para que eso se produzca no necesito votar socialista. La falacia de la bifurcación es, en este caso, más falaz. Para que el PP pierda votos debe perderlos, si se me acepta la obviedad. Para que eso se produzca deberíamos leer menos eso de que «el objetivo es desalojar a Zapatero de la Moncloa, lo que tengamos que limar del PP ya lo haremos cuando gobierne», frase reproducida hasta la saciedad en muchos ambientes pero que de sectaria asusta. Cuando la izquierda pide para España otra derecha no lo hace (no siempre) para mantener la tensión del eje viva, sino porque en efecto nos escandaliza no que sus dirigentes pertenezcan a lo más granado del sectarismo conservador eclesiástico, sino que esas pertenencias se dejan notar en la manera en que quieren organizar lo público. Porque no entendemos cómo, si nosotros le dimos la patada a González cuando debimos dársela y no aceptamos al primer monigote que intentó sustituírle, ellos no quieren hacerlo, y manitenen a los responsables de lo peor que hemos visto en nuestra vida política (suerte del que aún no es treintañero). Nos gusta fantasear con escisiones en el partido monolítico que dice que dice lo mismo en toda España pero nadie le cree ya, que cierra bocas de manera autoritaria, que desmiente al disidente, que es rehen en suma de trepas.

Y sin embargo esa misma izquierda se echa las manos a la cabeza ante la fragmentación en sus filas, cuando por esos mismos motivos se ha producido. C’s nace porque la izquierda en España ha perdido el norte en determinados asuntos, porque se ha enquistado en postulados de buenas intenciones dejándose en el camino fundamentos, porque prefiere sentir a pensar, contentar a convencer. Con el PSOE hemos avanzado mucho en esta legislatura en aspectos sociales importantes (que deben desarrollarse en el futuro, como por ejemplo la manca y pobre Ley de Dependencia que simplemente abre un poco una puerta), y corremos objetivamente el riesgo de volver atrás si Rajoy se impone. Pero no me preocupa (tanto) que saque más votos que el PSOE (será extraño, pero no creo que si gana el PP se acabe el mundo: en 4 años podemos darles de nuevo la patada), sino que mantenga todos los que tiene con esas propuestas. Lo que me ronjora es que los liberales decidan apoyar un programa xenófobo y nacionalista, máxime cuando sí hay alternativas.

Hay alternativas. Para los que reniegan del bipartidismo de derechas o de izquierdas. Hay alternativas que, por minoritarias, son más directas y con los pies en el suelo, no tan necesitadas de contentar a demasiados (verdadero problema de los dos grandes). Hay una alternativa laica pero respetuosa con las creencias; que cree en el Estado del Bienestar pero bien gestionado; que cree en las personas y no en los teritorios, pero no impone identidades culturales a nadie; que está orgullosa de la variedad lingüística de su Estado, pero no hace guerra de los idiomas que sabe hablar; que propugna la responsabilidad de cada uno respecto a su cuerpo, pero pretende que todos tengamos elementos de juicio antes de decidir.

Hay alternativa. Se puede votar con ilusión, en positivo. IU existe, UPyD existe, C’s existe. Se puede porque los ciudadanos se han echado al Parlamento a decirles a los políticos que va siendo hora de dejar la lucha (bi)partidista y hacer cosas reales. Se debe porque intentan engañarnos con el significado de la palabra «útil»: ese voto sólo es tal si sirve para transmitir tus ideas políticas en positivo.

Vamos a ser pocos, unos puntos repartidos por la piel de toro, todos levantando la voz y clamando que somos ciudadanos, que tenemos un proyecto real, palpable, de cómo queremos que sea España: liberal y progresista.

Si tú también quieres sentir esa liberación de votar algo que sí te convence, que sí representa lo que racionalmente crees que deben ser las bases de la convivencia, tienes una ocasión inmejorable el domingo. Todavía estás a tiempo de leer este programa y quedarte sin aliento.

¿Te atreves?

15.01.08

Señor Llamazares, un consejo

Haga algo. Pero algo de provecho.

Despida a los responsables de esto. Inmediatamente. Págueles lo que pidan de indemnización: le aseguro que le saldrá barato. Entiéndalo usted, y explíqueselo a todos los que de un modo u otro tienen algo que ver en su campaña electoral: SecondLife no nos dice nada. Nos deja fríos. La Red política española ni se ha planteado entrar ahí, pero no porque seamos carcas analógicos 1.0 o incluso 0.9, sino porque sabemos lo que es, y no nos dice nada interesante. ¿A usted sí? Pues vaya un representante que dice ser… Pero si va a ir por SecondLife, haga el favor de no disfrazarse de bufón, porque el mundo es muy grande y a mí personalmente me da vergüenza que se sepa por ahí que ese de verde y rojo es el dirigente de la tercera fuerza política de mi país.

Decídase de una vez en lo de Canon. Escuche a sus bases, sobre todo a las afectadas: los red-geeks (free neologismo). Ya no se llevan las chaquetas de pana, señor Llamazares. Ni siquiera entre la juventud de su partido. Ahora se lleva tener una cuenta en Twitter, una identidad en Facebook, una página interactiva de verdad, mantener un blog,… Conversación, señor Llamazares. Y en esa conversación entenderá por qué todos dicen que no al Canon. Lo entenderá porque es sencillísimo de entender.

Haga algo, señor Llamazares, porque le están ninguneando. Y me temo que parece que con razón.

Usted representa, como cabeza de su partido, el voto de más de 1 millón de españoles. Y se dedica a hacer el ridículo con pantaloncitos ajustados y capa al viento. No me extraña que no le inviten al debate abierto, que confunde el dospuntocero con el dos y punto!, pero que tal vez se huela alguna supertrampa de superheroe para acabar con los supervillanos del PSOE y del PP.

Señor Llamazares, haga usted el favor y dé un golpe en la mesa de una vez. Pida amablemente a sus asesores sobre Internet que se vayan a hacer puñetas. Después, encienda su ordenador y navegue en la Red política española. Ahí es donde tiene usted que dar el campanazo.

Quisiera comentarle algunas cosas sobre esto. Hace poco discutía yo del tema en casa de uno de los mayores activos de su partido en la Red española (y que misteriosamente ustedes ignoran), incluso respondí al llamamiento y envié un mail a la persona que decía pertenecer al equipo responsable culpable de eso. Ignoro si esa persona era un farsante, pero caso de no serlo ni un Recibí siquiera. Y me esmeré. Tanto como para hacerles un mirror en 20 minutos. Me alegra muchísimo ver que parte de mis recomendaciones (que seguro les llegaron de muchas otras bocas, porque eran de sentido común) se han tenido en cuenta. Es un comienzo, porque espero que eso no sea el resultado definitivo de sus mejoras. La web es mejor, pero sigue siendo pobre. Le sobra, comparando con lo que yo hice, la mitad del código.

Más felicitaciones: su blog. Ya hasta parece un blog, fíjese usted. Pero le falta algo: pasión. Parece que es escrito por necesidad, para mantener el ritmo de publicación semanal. Señor Llamazares, diga algo interesante de verdad, algo que no sea Hemos añadido un video al youtube. Leche, qué menos que poner ese video en el blog, y explicar qué se quiere decir con él. Porque si lo que pretende es tener el blog sólo para las elecciones, vaya birria. Dice que espera cogerle el truco para no depender de su equipo cuando lleguen las elecciones. Y yo ingenuamente creía que usted tenía un blog porque quería decir cosas que en los medios normales no le dejan contar porque sencillamente no le hacen caso.

Ese es el epicentro de su error, señor Llamazares. Creer que puede usar la Red para obtener ventaja política pero sin mojarse mucho, cuatro cosas moderniquis y listo. Y se está usted perdiendo su mayor oportunidad de despuntar, de ser el foco de atención, de que la gente le escuche en este bipartidista país. No está usted entendiendo nada. O eso, o su equipo es irremediablemente incompetente, porque se lo llevan diciendo mucho tiempo y no hacen ni caso.

Abra de nuevo su portátil, o encienda usted su ordenador de sobremesa. Déjese de SecondLife y abra ya una cuenta en Twiitter. Fíjese que los mismos mensajes de MySpace le valdrían aunque Twitter sólo admite 140 caracteres. Pero permite la conversación directa. Después abra otra cuenta en Facebook y descubrirá muchos miembros de su partido despuntando allí. Lea blogs, vea cómo escribir cosas interesantes en blogs, cómo crear un público fiel. Pásese por ILoveIU.

Lea bien: encienda usted, abra usted, busque usted, pásese usted. Nadie le va a enseñar a usar esas herramientas si usted no se pone, por la noche, justo después de acostar a los niños y mientras la señora ve Anatomía de Grey, un ratito a ver qué es eso de las redes sociales, qué es eso de la comunicación y el feedback, qué es y cómo funciona un blog de verdad. Escriba sus impresiones personales en su blog justo después de un mitin. Lea a gente de su propio partido y descubra sus argumentos, hágalos suyos. Vea cómo nos organizamos en redes, en agregadores, en foros, cómo queremos participar. Y si descubre qué es todo eso, asegúrese de estar bien sentado. Es su oportunidad. Es su gran momento. Sea parte de la Red y la Red le recompensará con votos. Pero no trate de usar su blog en elecciones y poner a su altersuperego a rebanar pescuezos, porque entonces de la Red sólo le llegarán los ecos de las risas y el desprecio al oportunismo.

Está usted, señor Llamazares, en muy mala posición. Tienen un buen puñado de votos que se traducen en unos míseros escaños, y encima no tienen la potencia de voz suficiente como para poner y con razón el grito en el cielo por ese hecho. De cambiar la situación, ni hablamos. No le invitan a debates. Su equipo de Internet parece afiliado a algún otro partido por lo lento que hacen todo y lo poco que escuchan lo importante.

Fíjese bien. Le prometí un consejo en el título de esta entrada. Ese en concreto no se lo he dado aún. Aquí va: abra usted el debate. Si no le invitan al de 20Minutos, haga usted su propio encuentro con los internautas. Una vez a la semana, añado. Concentre su campaña en la Red, señor Llamazares. No recuerdo la última vez que vi su cara en televisión, pero sí la última vez que la ví en la Red. Entre y descubra todo lo que se ha montado, las posibilidades tan interesantes que ofrece para alguien precisamente en su situación. Forme parte de esto.

O siga sin voz y perdiendo votos elección tras elección. Yo, en su caso, ni me lo pensaba.

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