Y la Historia algunos hijos de la gran puta como tú, que mienten gratis y sin que nadie les enmiende la plana, progres de mierda que vivían, o viven del Franquismo y que ahora dan lecciones de rojos cuando lo único rojo que tienen es la punta de la polla si es que se la notan; aparte de hijos de puta, ya se han encargado de que no se supieran vía LOGSE, lo que cualquier semianalfabeto puede leer. Por eso la gente vota lo que vota. Estoy esperando la DENUNCIA.
H, se refiere a mí
Repasando mis estadísticas veo que ayer tuve unas cuantas visitas que me llegaban de este sitio, y la verdad es que hacía tiempo que no me descojonaba tanto al leer a alguien enfadado. Parece de verdad muy enfadado, y parece que lleva enfadado ya algún tiempo.
Te lo explico por última vez, H, cari, que pareces algo lento. Insúltame lo que te dé la gana («comunista», «chekista», «hijo de puta») que a mí no me importa. Pero ten los santos huevos de venir a mi casa, donde tenga acceso a tu IP, a acusar de prevaricación a un juez o de complicidad en asesinato terrorista a personas concretas con nombre y apellido de nuestros CyFSE.
Déjate de victimismos inútiles y échale cojones. Ánimo, machote. Sé como tu ídolo.
Mientras tanto, sigue con este estilo. No veas el favor que me haces.
Y lecciones, las justas. No se trata de libertad de expresión, sino de decencia y Ley. Curioso que tenga que venir un rojo a explicaros qué son ambas cosas.
Anda y hazle caso a ese comentarista que te recomienda…
Utilizar expresiones insultantes y atroces a granel - qué bien se queda uno, la verdad-, pero usando términos en desuso, arcaísmos, etc
Dhavar, sopesando razonamientos y sacando conclusiones racionales
Son como niños. Tal vez, a tenor de su estilo literario y esa manía de acusar de logseros a los demás, sin el como.
Pretendo que este sitio sea mi ventana a la Red. Eso supone escribir mi impresión en determinados temas, transmitir sentimientos e ideas, ideales a veces, mostrar intereses y frikadas cuando toca, incluso guardar silencio si es necesario.
No me gusta escribir a lo loco. Mis entradas suelen ser largas, y cuando no me limito a transmitir información que recibo suelo divagar que da gusto. Muchas veces tengo que borrar medio borrador (sic) porque el tema se había ido tanto al puntualizar pequeños detalles que ya había perdido todo interés, tanto de leerlo como de escribirlo. A pesar de la tijera, me gusta cruzar muchas referencias y dejar las cosas claras. Así, me perdonaréis la extensión.
Exactamente lo que está pasando ahora: me he ido por las ramas. El caso es que he descrito las cadenas, pero tengo las llaves de los grilletes. Para desahogar y poder ir comentando escuetamente enlaces existe el MiniBlog, que filtra las entradas que selecciono y las muestra así, en pequeñito. Esas entradas suelen ser pequeños comentarios sobre lo escrito por otros. Enlaces destacados, diríamos.
Porque de eso se trata, de vida en Red. Además de escribir, la filosofía 2.0 se basa en algo que muchos han olvidado: leer, conversar, comentar, conocer. Por eso, además de esas cosillas que me permite hacer WordPress y su plugin Miniposts, yo le he añadido unas cuantas más.
Justo encima del MiniBlog está mi Twitter. En ese cajoncito aparece mi última entrada en Twitter. Cuando le coja el gusto no se verá eso de «5 days ago».
Más abajo está la madre del cordero: Judas en tu casa. Es una idea feliz. Cada vez que comento en otro sitio, guardo y etiqueto esa entrada en del.icio.us como comentado. Un simple canal RSS hace el resto. Esa idea feliz me permite seguir los sitios donde he comentado,y las razones por las que lo he hecho. A la vez que gano un poderosísimo archivo de conversaciones, mantengo enlaces desde mi casa a intercambios en las que he intervenido. Todo el mudo gana: enlazo a terceros y muestro mis opiniones.
Para los enlaces interesantes tengo el apartado del perfecto voyeur. Historias encontradas en la Red que apetece compartir aunque no comentes nada. De nuevo, del.icio.us es el secreto.
Por cierto, lo que sí puede ser desconocido es el medio: el plugin KB Advanced RSS.
Llegamos al final con mis dos hijos tontos: El Sueño de la Razón y Apocryphus. Desvaríos de juguete en los que aprendí algo de maquetación (creo) y que deberían echar a andar si no lo han hecho ya. Tiempo.
Como se ve, no me limito a ser una persona en una Red, con su cara en FaceBook y su blog temático y estático: quiero ser un nodo, un miembro de la comunicación. Hay blogs (yo los he visto) que organizan concursos cuyo premio es enlazar a terceros sólo por el placer del pagerank. Los miro por encima del hombro y les digo: para que yo te enlace, lector, sólo tienes que escribir algo interesante.
Hola, hermanos y hermanas. Tenemos descuidada esta sección de Misa de Domingo, así que hoy toca una homilía dura. A mi lado Rouco parece una monja con voto de silencio.
Pocos de vosotros conoceréis estos pasajes, porque nuestra Santa Madre Iglesia se cuida mucho en enseñarnos rectamente decidiendo qué es bueno resaltar y qué no.
El sermón de hoy nos va a permitir conocer un poco más a nuestro Salvador en esos momentos de intimidad cuando las personas muestran su verdadero ser, la pasta de que están hechos.
Siete días antes de la Pascua, vino Jesús a Betania, donde estaba Lázaro, el que había estado muerto, y a quien había resucitado de los muertos. Y le hicieron allí una cena; Marta servía, y Lázaro era uno de los que estaban sentados a la mesa con él. Entonces María tomó una libra de perfume de nardo puro, de mucho precio, y ungió los pies de Jesús, y los enjugó con sus cabellos; y la casa se llenó del olor del perfume. Y dijo uno de los discípulos, Judas Iscariote hijo de Simón, el que le había de entregar: ¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella. Entonces Jesús dijo: Déjala; para el día de mi sepultura ha guardado esto. Porque a los pobres siempre los tendréis con vosotros, mas a mí no siempre me tendréis.
Evangelio según Juan, cap. 12, vers. 1-8
¡Qué maravillosa manera de mostrarnos un ejemplo del superhombre nietzscheano! Él sólo va a estar por aquí un tiempo, hónrenle, aunque una anciana muera de hambre un día antes. Es la voluntad de Dios, que no deja un pelo de nuestra cabeza caer sin mantener su propósito. Tanta voluntad de poder me abruma.
Jesús, nuestro Señor, de un plumazo termina con los relativismos marxistas. Los pobres siempre estarán con nosotros, nunca habrá igualdad de clases. Ante esa profecía del mismísimo Redentor, sólo queda despreciar el socialismo, el liberalismo, el comunismo, el histerismo y cualquier ideología relativista que pretenda solucionar los problemas de la gente: ya dijo Jesús que eso es imposible.
Nota aparte merecen las insinuaciones que Juan desliza sobre Judas: no les damos mayor credibilidad. Juan escribió su libro mucho tiempo después, si acaso es suyo, y se le nota cierto resquemor. Es normal que exagerara porque al fin y al cabo Judas ya estaba muerto. Si el Maestro desperdiciaba trescientos denarios, el culpable era Judas por ladrón.
Como veis, queridos hermanos, la sabiduría de hoy es profunda. Enlaza con la vida actual, porque Cristo sigue de moda. Así que ningún daño nos hace continuar desvelando su comportamiento en la intimidad.
Saliendo Jesús de allí, se fue a la región de Tiro y de Sidón. Y he aquí una mujer cananea que había salido de aquella región clamaba, diciéndole: ¡Señor, Hijo de David, ten misericordia de mí! Mi hija es gravemente atormentada por un demonio. Pero Jesús no le respondió palabra. Entonces acercándose sus discípulos, le rogaron, diciendo: Despídela, pues da voces tras nosotros. Él respondiendo, dijo: No soy enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel. Entonces ella vino y se postró ante él, diciendo: ¡Señor socórreme! Respondiendo él, dijo: No está bien tomar el pan de los hijos, y echarlo a los perrillos. Y ella dijo: Sí, Señor; pero aún los perrillos comen de las migajas que caen de la mesa de sus amos. Entonces respondiendo Jesús, dijo: Oh, mujer, grande es tu fe; hágase contigo como quieres. Y su hija fue sanada desde aquella hora.
Evangelio según Matero, cap. 15, vers. 21-28
Meditemos profundamente este mensaje, pues es complejo. Los cananeos eran los vecinos incómodos de Israel. La costumbre impedía hablar con ellos, era un tabú. Al fin y al cabo, eran infieles, extranjeros, y la cultura israelí era extremadamente nacionalista. Además es de resaltar el matiz despectivo del término perrillos. La voz griega (Kynaria) nombra a los perros de compañía, domésticos, en vez de los perros salvajes, libres. Jesús le está diciendo que su condición de extrajera la pone al nivel de las mascotas de sus hijos, bajo su voluntad incluso siendo inconscientes de ellos. Las demás naciones, es decir, son siervas de la Gran Israel, aunque no lo sepan. Nuestro Señor parte de una postura nacionalista, pasa a otra ultranacionalista y termina siendo benevolente. Todos los ultranacionalismos son perdonavidas si les das la razón. Apaciguamiento lo llaman algunos.
El resumen, pues, de este otro pasaje privado no puede ser más claro: sométete a tu Señor, sométete a su pueblo elegido, sus costumbres, sus tabús, y sólo entonces, cuando te reconozcas inferior al pueblo que obtuvo de la mismísima mano de Dios las Tablas de la Ley, serás digno de recibir migajas. Migajas que ganarás, como él mismo prometió, con el sudor de tu frente, y añado con las lágrimas de tus ojos postrado ante unos pies. No en vano, poco después (vers. 29-ss) Jesús cura a diestro y siniestro en Israel, sólo poniéndote ante él. Que suerte de nacimiento tienen algunos.
Claro, tampoco es de esperar otra cosa de un Jesús que se supone que es el mismo Dios que maldijo a un tercio de la humanidad por una borrachera. Eso, queridos hermanos, es otra historia. Otro domingo hablaremos de ella. O del maravilloso milagro paulino, que transformó un movimiento nacionalista en una religión universal, como un agente de finanzas cualquiera que tiene éxito en una empresa. Por ahora, mediten lo que acaban de leer y den gracias a Dios si llegan a alguna conclusión.