El Destino del Iscariote

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13.12.08

El extraño caso, apelado

A propósito de la presencia de crucifijos en las escuelas, de la existencia de obispos castrenses y de leyes y sentencias varias, respondo a los comentarios de Manel en la entrada anterior. Empecemos pues…

Desde este punto de vista, contratar publicidad en autobuses o en marquesinas para decir: «Yo opino que hace buen tiempo» resulta teatrero, y si encima lo que opinas se viene diciendo desde el principio de la Historia, el teatro asciende a una nueva categoría semasiológica: gilipollez. Entre otras cosas, constituye una invitación a que otro contrate publicidad en autobuses o marquesinas para replicar: «Pues a mí me parece una birria». Por mor del exhibicionismo naturalista cum hedonista, lo que en origen eran opiniones personales se convierte en un debate público con las características de un frontón reglamentario.

Naturalmente siempre puedes alegar que Dawkins no empezó el frontón, porque a diario te asaltan por la calle —no en los paraísos do tu moras, oh dilecto fisqueador, mas sí en las medianas y grandes urbes conditas— testigos, mormones y peña que te toca los coj… ponderables, que diría Fraga desaprovechando la rima, con sus panfletos, atalayas y demás, y te ponen crucifijos en las escuelas, y te diseñan inteligentemente, etc. Si tal alegas, me eximes de demostrar que lo de Dawkins sea una gilipollez; me retas, en cambio, a que apostille que es una GRAN gilipollez.

Y parece que mi referencia explícita a «la cultura británica y sus autobuses» no ha hecho saltar la liebre. No se trata de que ahora vayan otros a sumarse a la idea y ponerse a defender a Zeus o al Espaguetti Volador en las carrocerías de los autobuses. Es que es una costumbre británica tener mensajes religiosos en los autobuses, como se dice claramente en la campaña y como sabría aquél que al menos se la hubiese leído. De hecho, la campaña no es idea de Dawkins, sino de un grupo de particulares que, hartos de ver cómo en los autobuses se les amenazaba con el fuego eterno, pensaron medio en broma esta posibilidad, ya que en aquel entonces ninguna voz como la tuya se quejaba de que las Iglesias evangelizaran bus mediante. El resto es viralidad y adhesiones. Personales.¿Que no te lo crees? Look, dear, here you are. Y no te pongo otra que me he encontrado porque era bastante ofensiva… Lástima que te hayas enterado ahora de que fueron las iglesias las que sacaron «opiniones personales» a «debate público». Pues ya tienen respuesta. De ahí la cosa de que eso es un asunto cultural y de costumbres (nada de aislacionismo ni de chóferes sordos, por cierto) pero si se prefiere el brochazo gordo pues se prefiere y ya está.

Por cierto, la última vez que vinieron a verme los Testigos fue muy sonada. Coñe, me la menearon y todo.

En el capítulo XI, vv. 1-7, el Libro del Fisking de Judas ofrece una lujuriosa invitación al desparrame. No sé por dónde comenzar, así que resumiré. Me apuesto 10 párrafos contra 1 a que la proporción de artículos y comentarios laicistas en los blogs de Mario García, Eduardo Robredo y Judas el Iscariote —los tres enlazados en el Libro— es superior a la probabilidad de que hoy llueva en la selva amazónica. Dicho de otro modo: las tres últimas entradas respectivas (aquí sin contar esta), son laicistas. ¿Multitarea, dices?

Ten cuidado, Manel, que como sigas pinchando en hueso me vas a dejar como un colador de los finos finos… Veamos: tú me dices que el asunto, que ocupa algo así como el puesto 27 de tu lista, te es tan poco importante como para haberle dedicado una entrada en dos años. Y pretendes enfrentarlo con que en tres sitios que hablan, casualidad, de un tema y por eso se enlazan, se hable efectivamente de ese mismo tema. Hay que tenerlos muy cuadrados para pretender que cuele, majo, pero es que en lo de la multitarea desbarras completamente, y me ciño a los tres mosqueteros nombrados. A saber, Eduardo Robredo lleva meses siguiendo el affair Vaticano-Islám, y dedica entradas a cascoporro al tema del laicismo porque en su lista bombera-torera queda una miaja más arriba que en la tuya. Será que es filósofo, yo qué sé, pero me parece perfecto que alguien se interese en la alianzas de quienes pueden poner cosas en las clases de los niños (uh, a la demagogia sabemos jugar todos). Mario es en este tema tu Némesis: creo que no encontrarás otra entrada en su blog sobre el tema religioso, te gana en poco interés. Y no sé qué se espera de un blog cuyo autor firma como nada menos que Judas Iscariote, pero si hay que decirlo todo entre esa entrada que me mentas y la anterior a esta hay novedades en la Red a mi nombre: he enlazado una entrada de Yoani, he comentado en otra tuya, me he sorprendido con esto, he descubierto un buen programa de Windows y me he acordado de Felipe González. Todo eso esta aquí, en el lateral, disponible. Así que me temo que no has captado eso de multitarea tan bien como creías.

Pero uno, pobre MSDOS monotarea, no comprende por qué siendo vosotros lujosos linuxes multitarea preocupados por la raquítica salud cívica os ocupáis más de laicismo que de separación de poderes, independencia judicial, financiación de partidos políticos y sindicatos, ley electoral, transparencia pública o controles financieros independientes.

Bueno, una de las mayores mejoras en el mundo, además de los sistemas operativos multitarea, fue la especialización. Qué le vamos a hacer si el modelo de hombre del Renacimiento ya no se estila. Por poner un ejemplo, el día que me ponga a escribir sobre sistemas financieros independientes será el día que me paguen por garabatear sobre cosas que ni sé ni comprendo. Igualmente no me imagino a Egócrata hablando sobre derechos de homosexuales, pero sobreentiendo que tenemos una postura más o menos conocida y común. Oh, no, me parece que lo capto: hemos llegado al punto en el que un silencio sobre un tema es un peligroso interrogante. ¿Y si resulta que en todo aquello sobre lo que no me pronuncio soy un ancap escondido?

Hallamos en el lugar la perícopa espíritu-cantarosa en la que el hagiógrafo exhibe su impiedad al asombrarse de por qué un ateo pueda ser favorable a la existencia de iglesias (edificios) e Iglesias (franquicias, sectas, religiones, teologías). La razón de tal aparente abominación es liberalismo-en-acción: estoy tan convencido de que la opinión de cada cual es libre que hasta aplaudo que sea falsa, humo o tontería. Porque creo en el individuo y su responsabilidad y yo no soy quien para organizarle la vida, ni esta ni la del más allá. Porque pienso, como tú pero siendo consecuente más rato que tú, que «cada quisque tiene derecho a creer lo que quiera», y lo que quiera incluye dioses, disparates y dioses disparatados. Si busca «imponerme» su opinión, le trataré como a cualquiera —empezando por el gobierno y su legislación corrupta y terminando en Dawkins y su anagrama Gerin Oil— que busque «imponerme» su opinión: con desconfianza. Porque yo soy mi individuo preferido entre todos los individuos, y soy libre para tener mi propia y equivocada opinión. Adoro que me convenzan; pero aborrezco que me adoctrinen.

Agradezco la florida prosa que acaba en un escondido comentario, menos mal que la elevamos a quote a criticar al menos. Y empezamos como antes: me parece que escribo en chino o que alguien no lee bien el castellano. ¿Asombrarme? ¿De que a un ateo le parezca no sólo bien que existan iglesias e Iglesia, sino que además sea favorable a dicha existencia? Por si no se captó la ironía, no me asombra, pues los días impares me levanto yo mismo como ese sentir y padecer. Los pares, de más está decirlo, me derivo algo más, pero por fortuna hoy es 13. De ahí, el resto es pura prosa, a veces mejor («siendo consecuente más rato que tú», es una verdad como la cola de un piano) y a veces peor («el gobierno y su legislación corrupta», te imagino con el puño en alto). Tampoco sabía yo que un crucifijo en un aula pública no podía ser imposición bajo ninguna condición pero un cartel en un bus se convierte en Dawkins y sus imposiciones anagrámicas, será cosa mía que no le veo el sentido en ningún lugar. Salvo el lugar común, claro.

Todavía más: si parto de la base de que «los padres meten ideas raras en la cabeza de sus hijos», asumiendo por tanto que alguien debe suplir a los padres a la hora de extirpar «ideas raras» y trasplantar «ideas sanas» en las cabezas de los chavales —alguien con más interés que los padres por el bien de la criatura, y se supone que con más autoridad aunque no se especifique qué tipo de auctoritas—, si parto de esa base, repito, me tropiezo de morros con alguien que quiere imponer (sin comillas) su propia opinión.

Creo sinceramente que Tráfico debería empezar a idear campañas contra este tipo de saltos mortales, pues pocas veces acaban mejor que en UCI. O sea, reescrito: si yo pienso que enseñarle a los hijos que un trozo de pan se transforma en un cuerpo es una soberana tontería entonces, por arte de magia, deseo con todas mis fuerzas que alguien retire la patria potestad a esos malvados padres. Más o menos, porque Manel se queda a medio de su conclusión con tirabuzón. La clave, para mentes poco dadas a releerse, viene a ser eso de «…asumiendo por tanto que alguien debe…» y que, enlazo con lo de arriba, encarna a la perfección al especímen de ateo favorable a la existencia de Iglesia e iglesias que cree ser único en su especie. Se caracteriza, por lo que vamos viendo, por pensar que los demás ateos no sólo son malvados quita-patriapotestades sino que desean que la Iglesia desparezca entre convulsiones, pus y sangre. Joder, qué panorama. Y yo sólo quería quitar una cruz de la escuela de mis niños porque somos pentecostales y no aceptamos representaciones divinas.

O eso o ahora está mal visto pensar que otro puede estar equivocado. Habremos evolucionado al Homo Exquisitus Relativus y yo sin depilar.

Dita sea: ni Dios ni No Dios, eso no debe importarle a nadie, es vida privada, opinión, idea rara, y si los padres quieren que su hijo comparta sus ideas raras están en su derecho (dice también la CE). (Y de pasada: Judas, ¿tú no eras multitarea? ¿Entonces porque estableces que es incompatible la Teología con aprender a sumar, dividir y esas cosas que ahora los chavales de 16 años hacen a duras penas? ¿Solo tú eres multitarea?, pregunto cauto).

Sasto, privada, personal, mía, y por tanto nadie me puede obligar a que tenga que hacer público mi malestar porque otros, con sus sensibilidades personales, privadas, suyas, ocupan un espacio de todos. ¿Que los padres quieren educar a sus hijos en el catolicismo? Perfecto, me parece perfecto. Oye, que mis sobrinos se bautizan y hacen la comunión, no te creas. Y por supuesto que los padres tienen derecho, mientras esa enseñanza no se convierta por arte de magia en problemas de convivencia (o a lo mejor no hay que hacer nada con las madrasas que enseñan odio y teoría terrorista, ¿no?)

¿Por qué iba a ser incompatible aprender Teología y Matemáticas? Es más, ¿quién dice eso? La pregunta no es si se puede: por poder se puede aprender a multiplicar haciendo el pino. La pregunta es si un aula pública es el lugar para enseñar Teología, si deben recibirla todos los alumnos y si debe tener un sesgo hacia determinada doctrina. Lo que tú me preguntas se llama escurrir el bulto, así que te respondo a mi propia pregunta porque soy así de chulo. Además de ser (al parecer) el segundo ateo que no ve nada malo en la existencia de iglesias e Iglesia (tiene sus cosas, como todo, pero hay que ser muy chalao para no ver otras) no tengo ningún problema tampoco en que esos acuerdos y directrices que marca la Ley se cumplan, y los colegios alberguen las clases de religión… para los niños que las pidan y en horario extraescolar. Los padres tienen derecho a educar a sus hijos en las convicciones que quieran, y la legislación dice que los poderes públicos harán lo posible para garantizarlo. Joder, dejarles clases públicas en horario extraescolar es la leche, máxime cuando recuerdo que mis clases de catequesis las dí en la Iglesia… Sí, yo también hice la Primera Comunión. De hecho dos veces, pero es una larga historia.

Ahora que lo he escrito todito no sé cómo vas a hombrepajizarlo, la verdad.

No todo el mundo nace con la musculatura del melenudo Sansón, ni con la entereza de un estoico patricio romano, ni con la fortaleza de carácter de Sócrates, ni astutos como Odiseo: hay gente débil de carácter, gente con más problemas que días, gente sola o desamparada, gente sin preparación, y si su dios les conforta, si encuentran alivio en él, viva su dios aunque no exista, brindo por su dios-placebo. Por eso también estoy a favor de las iglesias y las Iglesias. Y que tenga que explicarle esto a los de izquierdas, que emplean ese mismo discurso en materia socioeconómica… ¿dónde está el garbancito? Pues el garbancito está en que yo no lo impongo ni lo legislo, pero la izquierda sí.

Churras y merinas en alegre compañía. Además de exponer las razones de su hombre de paja arriba explicado, metemos un matiz importante: la imposición. Hay gente que necesita apoyo económico (para no morirse de hambre porque nadie les echa un cable), y los marvados izquierdistas robaimpuestos legislan al respecto. Hay gente que necesita apoyo espiritual (y tiene religiones, credos, curas, pastores, imanes, maestros, curanderos, charlatanes, magufos y rituales donde elegir), pero nadie les pone un cura al lado por Ley. Si cuando decía que había leído cosas a Esplugas más convincentes no era gratis… Coño, que acusé a ciertos elementos neocon de RL de tener a Stewie como trastienda ancap para escribir este tipo de cosas y mira lo que me encuentro. La referencia a la izquierda, por tanto, está de más (¿La derecha francesa ha acabado con la redistribución? ¿La alemana? Me quedo muerto, muerto)

Un crucifijo en una pared no es una imposición, como tampoco lo es una valla publicitaria en la calle o un campanario en el centro del pueblo, y tienes el mismo derecho a que te toque los huevos aquello como esto porque tus huevos son tuyos y el que los lleva los entiende.

Un crucifijo en una pared pública ni es una valla publicitaria en la calle ni unas bragas sensuales en el tendedero de mi vecina, te pongas como te pongas y lo intentes esconder en la prosa que te dé la gana. Y no tengo perras para comprar el espacio publicitario y retirar el cartel que me molesta ni para poner la iglesia del pueblo a 500 metros más allá, pero sí puedo opinar de las cosas que presiden un centro que, mira por dónde, es en parte mío. Yo ya no sé cómo decirlo, y añado que me da un poco de vergüenza ver cómo lo obvias…

Referido a la asistencia religiosa en las FFAA, dicha STC, en sus fundamentos jurídicos, también dice [...] Lo fácil o difícil que resulte trasponer ese criterio a la cosa esta del crucifijo lo dejo a tu discreción.

Nos ha tocado el gordo, señores. No veo el problema en que los militares, adultos todo ellos según creo (vaya, corrígeme Manel si me equivoco) tengan un sitio en su centro de trabajo donde ir a hacer sus cosas religiosas, con un religioso que los atienda. Esta gente se juega la vida por ti y por mí, y algunos creen en ulterioridades. No seré yo quien quiera que le defienda alguien que siente que no está en paz con su superamigo imaginario o que no va a poder cumplir su rito personal y familiar si llega el momento amargo. Pero volvamos al topic, que te me escapas. Adultos. Militares. Elección. Como el crucifijo no sea para que el porfe de Mates, en plena tabla del tres, se dé la vuelta y empiece a recitar el Padrenuestro (en observancia de su libertad de culto, claro) no me lo explico. La relación, vamos.

De todas formas, una cosa es una capilla con su capellán y otra un crucifijo presidiendo un cuartel. Ya veremos cómo queda la cosa.

Tú no tienes derecho a no tener un crucifijo en el aula, como tampoco tienes derecho a que allanen una montaña delante de tu casa que te impide ver el mar, y la Ley no dice que lo tengas.

Creo ver cierto interés en relacionar lo inamovible de una montaña, que presumiblemente estaba allí antes que tú y tu casa, con la idea de que como el crucifijo está desde los años 30 pa qué tocarlo. No sé si eso es un argumento, pero si lo es: Manel, antes los tenías mejores. ¿Cómo que yo no tengo derecho a no tener un crucifijo en el aula? ¿Ahora basta con que algo esté mucho tiempo en un lugar público para que sea inamovible? Pues nada, que levanten de nuevo la estatua de Saddam. Pero es que es el propio planteamiento el falaz: tú no tienes derecho a que no haya… Oiga, en todo caso, los que tendrán que pedir permiso son los que quieren que haya. Porque si lo pusieron en los años 30, no creo que sigan allí ni los mismos chavales ni los mismos padres. Y de acuerdo a la legislación vigente, ese permiso no debería llegar por poder atentar contra los derechos de los propios alumnos, cuya identidad religiosa es propia, privada y suya.

Intentar igualar «tú no tienes derecho a que no llueva» con «tú no tienes derecho a retirar crucifijos de centros de enseñanza públicos» es una de las comparaciones más grotescas que he leído, y perdón.

A lo que tienes derecho es a que el Estado no te diga que ese crucifijo es símbolo verdadero de un dios verdadero (y el Estado no ha dicho pío todavía, que se sepa).

Que yo sepa, en las misas de domingo de La2 no ponen sobreimpresionado «El Estado no comparte la opinión del presentador». Más en serio, a lo que yo tengo derecho es a que el Estado apoye a mi religión que me ayuda en este valle de lágrimas, si la tengo, y me deje un poquito en paz en temas religiosos si no. Es una miaja más amplio de lo que tú dices, empero. Si no quiero ver misa no pongo La2 un domingo por la mañana, pero entiendo que personas de movilidad reducida, por ejemplo, lo encuentren maravilloso. Si no quiero ver un crucifijo en la clase de mis hijos, ¿qué hago? ¿No me remito al titular del sitio, el poder público que me impide educar recta y pentecostalmente a mis hijos? ¿No me está diciendo ese crucifijo «sí, tú, pentecostal, en este centro somos blasfemos e idólatras»? Mi dios, no puedo soportarlo. Por mucho menos se han hecho huelgas de hambre.

En el fondo, oh hagiógrafo de mis fiskingtelas, sucede que confundes igualdad con uniformidad, vulgarmente o follamos todos o la puta al río, y «es claro que igualdad no equivale a uniformidad, de manera que únicamente existirá vulneración de igualdad cuando las medidas que el Estado adopte representen una quiebra de los principios de igualdad y de libertad religiosa, es decir, cuando el Estado asuma como función pública la satisfacción de una función genuinamente religiosa»

Bueno, confunde igualdad con uniformidad ese señor de paja que te acompaña, que se empeña en que queremos niñitos ateos vestidos de rojo. En vez de eso, me la refanfinfla si cada padre quiere educar a su hijo en la religión que se invente: más gorda será la hostia que se meta al salir del nido. El único aspecto relacionado que me preocupa es la escasa calidad de la sociedad del futuro si ganan adeptos cosas como el hermanamiento catolicismo-islám, si gana espacio el diseño inteligente o lo pierde la ciencia (como parece que está pasando en Rumanía), será que yo soy progresista y tal, pero no encuentro otra vía para evitarlo que, efectivamente, ese laicismo que te parece acartonado. Pero es que das en el clavo: un crucifijo presidiendo un aula, como el propio verbo indica, preside, y a la historia de su presencia me remito. No concibo una función más «genuinamente religosa».

Más adelante, por cierto, esta STC responde también, y en el sentido que yo propongo en mi artículo (aaaah, se sienteeee)

… y que veine a decir, más o menos y con ahorro de tinta, que existe un Concordato, y que para poner en práctica el ordenamiento constitucional de colaboración con las confesiones se tiene en cuenta, como es lógico, el número de adeptos, lo que sumado nos da una relación especial con la Iglesia Católica. Una vez dicho, ¿qué tiene es que ver con que haya crucifijos en las escuelas públicas y me lo intentes colar porque levan desde los años 30 y porque no tengo derecho a que no estén?

Dejo para las contrarréplicas otras STC al caso. Si quieres estar en igualdad de condiciones, silba y te paso las STC por correo.

Prefiero el peligro y el riesgo. Adelante.

12.12.08

El extraño caso, resuelto

Normalmente, los primeros párrafos de una entrada suelen ser en los que el autor pone más énfasis (sobre todo si, como yo, escribe del tirón y no suele tener borradores sobre los que trabajar). Así, esta divagación iba a dar comienzo como una carta típica de típico libro de filosofía, de esos que escriben los padres a los hijos o los maestros a sus alumnos. Decía tal que así:

Carta a Mario

Querido padawan:

Como ya sabrás este viejo traidor tiene un aguijón en su carne, tal que aquél otro viejo (y quién sabe si también traidor), que se comporta a veces más como un dáimôn, otras más como un paciente doctor, las más como el que sabe más por viejo (en cuanto a experiencia de vida) que por diablo. Ese dáimôn platónico quizá ni sepa que lo es, y quizá incluso sea excesivo el título, pero como es un apelativo cariñoso y simpático pues se mantiene.

La figura que aparece y desaparece de la blogosfera, la que disfruta aguijoneando con mails para azuzar palabras es (y perdona la expresión gruesa) casi una leyenda. Y como todos los mitos, tiene su arma propia. Distintas Eras han temido la Tizona del Cid, el Anillo de Poder y padecer un Fiskin de Manel Gozalbo.

No obstante, dado que Mario suele ser susceptible a la alusiones a su edad, quede eso como no escrito y vamos al tema. Enfrentemos a Zeus y fiskeemos a Manel. No en cualquier entrada, sino en una excepcionalmente fiskeable, extrañamente mal asentada y, si se me permite, un poquito incomprensible. Viniendo de él, claro. El extraño caso del ateo proclerical.

Como decía en la intro, en los primeros párrafos Manel se explaya contando su llegada al ateísmo desde la erudición, que produjo además un muy sano interés hacia los mitos y los contextos y otra muy sana distancia formal de ateos chillones y nuevos milenaristas. Vale, ya sé que no es muy escolástico eso de fiskear dos párrafos en una frase, pero en todo lo dicho hasta ahora sólo cabe un pequeño matiz:

Richard Dawkins, [...]: There’s probably no God. Now stop worrying and enjoy your life, aquella publicidad tan teatrera que contrató en los autobuses londinenses, apenas es el eco postergadísimo de lo que Siduri [1] había advertido a Gilgaméš hace 4.000 años [2], quedando el horaciano carpe diem a mitad camino entrambos:

Además de agradecer el enlace, que uno con su velocidad de publicación no se gana muchos últimamente, me pregunto cuál es el problema. ¿Publicidad teatrera? ¿Eco postergadísimo? El mismo Dawkins te hablaría del meme que Siduri había implantado en Gilgaméš, y que ahora recorre Londres en autobús. Y tú mismo te darías una charla acerca de contextualizaciones temporales, de éticas del momento, de canales comunicacionales e intencionalidades moralizantes tanto en los escritos de Gilgaméš hace 4000 años como ahora en la cultura británica y sus autobuses. Yo creo que no debo añadir más.

¡Ajá, pues ya te he pillado: partidario de la separación de Iglesia y Estado! Ntch. No me preocupa especialmente. La última vez que lo miré, esa cuestión era el problema número 28 a resolver para asegurar el buen funcionamiento de un Estado. Ponerse estupendo y obviar los 27 anteriores —o simular p.ej. que en España tiene la misma trascendencia ese que la inexistente separación de poderes o la ilusoria independencia judicial— me parece del género bombero torero.

Manel, hace ya años que los sistemas operativos son multitarea. Vamos, que no estamos pidiendo que vaya Solbes a quitar los crucuifijos a las escuelas públicas con la que está cayendo. Además de que plantearlo en términos casi de un juego de suma cero es un poquillo tramposo. Y eso sin contar lo de «…ponerse estupendo y obviar…», como si una persona sólo estuviera legitimada a tener una sola opinión en un solo tema en toda su vida. Este no es mi Manel; estos son lugares comunes.

Las mentes maniqueas o cuadriculadas, gustosas de cazas de brujas, no entenderán ni aceptarán fácilmente que yo sea un ateo proclerical, un ateo favorable a la existencia de iglesias e Iglesias, las cuales, como tantas otras cosas en la vida cuya existencia nunca he deplorado, no me son personalmente necesarias.

Si el tocino es velocidad, el jamón debe ser aceleración. «Un ateo favorable a la existencia de Iglesia e iglesias». Habrase visto raro espécimen, que habita en tierras deslenguadas (el que sepa leer…) y que parece creer es el único en su especie. Bueno, es el único de su especie que cree que es el único de su especie, si nos entendemos. ¿Qué tendrá que ver, alma de cántaro, creer o no en dios para que te importe que otros crean o no en dios, en otro dios, o en un subconjunto de partes de \mathbb{N} de dioses? ¿Tan mal vistos estamos los ateos desde la perspectiva de nosotros mismos? ¿Tanta impresión damos de querer destruir iglesias a pedradas? Personalmente, creo que cada quisque tiene derecho a creer lo que quiera y tener el templo dedicado al amigo imaginario que prefiera, siempre que no trate de imponerme esa amistad y, ojito, siempre que no trate de meterla en lo que es de todos. Ya me parece mal que los padres metan ideas raras en la cabeza de sus hijos (pero me aguanto y alivio porque, mira, tras 2000 años pocos le hacen ya caso) como para que le enseñen teología cuando lo que yo quiero es que aprenda a sumar, dividir y esas cosas que los chavales de 16 años de ahora hacen a duras penas, a conocer el mundo donde vive según es y no según el sesgo del amigo imaginario de nadie. No sé simexplico, vamos, pero eso de destrozar iglesias sería muy contraproducente, máxime cuando es allí donde queremos mandarlos a enseñar y aprender religión. E igualarnos a los nazis («eso es lo que queréis, meternos dentro y meterle fuego») ya quedaría muy fuera de lugar.

Soy sincero: salvando odios patológicos, no comprendo qué interés hay en quitar crucifijos de escuelas o en que las hembras musulmanas no puedan acudir a clase con velo. Me esfuerzo por captar la idea, pero siempre termino en lo mismo: oh hermano, ¿quién eres tú para decirme cómo vestir?, ¿quién, para despojarme de mis creencias personales? Si en el colegio quieren que haya crucifijo, que haya. Si la chica quiere llevar velo, que lleve.

Y siguiendo la comparación, este tocino no tiene ni una vetica de jamón, pa qué engañarse. Porque ahora resulta que va a ser lo mismo el mobiliario de un centro de enseñanza público que la vestimenta de una persona particular y libre, tócate los huevos Pepito. Pues se lo explicamos a Pepito. Si una chica quiere llevar una cruz de plata, un velo o la representación de Brahma con todos sus brazos extendidos alrededor del cuello y sus cabezas mirándole el canalillo, que lo lleve. En todo caso, será la columna vertebral de la última la que se resienta. Pero el crucifijo en el aula es otra cosa, y a ver si me explico y se comprende sin apelar a odios patológicos: es simple posibilismo. Yo, personalmente, puedo sentirme ofendido por esa presencia por causas que, para mí y personalmente, sería muy difícil tener que explicar por simples razones de intimidad personal. El Estado, según la legislación vigente, debe respetar mi libertad religiosa, y dentro de ella mi malestar porque símbolos de una religión me sean impuestos contra mi voluntad desde un centro público. Ahora bien, lo cierto es que para poder pedir que retiren ese crucifijo que me molesta y que, según la Ley, por eso debe ser retirado, para hacer eso, digo, debo expresar públicamente mis opiniones religiosas, lo que me obliga a elegir entre mi derecho a no tener ese crucifijo en el aula y mi derecho a no tener que airear mis ideas públicamente. O me callo y me como la cruz, o renuncio a mi anonimato religioso. Quizá ese problema no te quite tanto el sueño como una hipoteca, pero hablamos de padres, hijos y educación. Hay todo un océano de realidades bajo los primeros metros de agua.

Subrayado he el término público en el párrafo anterior. Una chica, por muy ligera de faldas que sea, no es un bien público, y si lleva crucifijos, pañuelos o esclavas de oro macizo es cosa suya. Una escuela pública es un lugar (cómo decirlo) público, que tiene una finalidad concreta y que debería ser neutral en asuntos que son libertades individuales de cada persona y que, por tanto, dan lugar a pluralidades. Coño, como la religión o la política. Coño, no como la evolución. Es el ciudadano el titular del derecho a la libertad religiosa, y por tanto la niña puede llevar velo, cruz o lo que quiera y el aula no debe tener cruz, velo ni seres con brazos extra. No al menos con fines de preeminencia, que ya me veo a algunos iconoclastas pidiendo el fin de las manualidades con barro. Ni el AMPA ni la dirección del cole tienen derecho a la libertad religiosa, ni mucho menos las paredes de la clase, y el simple hecho de que uno de los miembros de la comunidad pueda sentirse ofendido exige (¿he dicho exige? he dicho bien) una neutralidad exquisita, pues obligarlo a pronunciarse equivale a privarlo de su derecho al silencio.

Creo que con decirlo de tres formas distintas vale. Al menos, en mi época, para la formulación química valía, por lo que me añado además un plus porque es un izquierdista el que le menta el individualismo al liberal. Así que como premio me salto lo referente a las perras, que es muy cansino escuchar eso de «como amamantamos a 20, que sean 30 no debe jodernos» y que casi roza lo innombrable [no lo nombraré, pero suena muy feo] con esa llamada a la evangelización, islamización o hunduización como método para ser amamantado. No, lo que es casi pasmante es no encontrarse una crítica hacia eso. Iba a decir que he leído cosas a Esplugas más convincentes, pero no quiero hacer sangre.

¡Pero el Estado debería ser imparcial ante el hecho religioso! ¿Por qué? O mejor dicho, ¿y por qué no se exige antes imparcialidad en tantas otras facetas estatales? ¿Por qué, por ejemplo, la discriminación positiva respecto de determinadas minorías? ¿Por qué los beneficios o perjuicios fiscales en función de la condición jurídica del contribuyente o en función de sus ingresos? ¿El Estado no debiera ser igualmente imparcial ante el hecho económico? ¿Y por qué se proporciona seguridad policial en un partido de fútbol y no al grupo de amigos que nos reunimos los viernes para jugar al parchís asesino? ¿Dónde están los antidisturbios cuando mi colega Panchito cuenta 25 en vez de 20 al comerme una ficha, que la última vez casi le saqué un ojo con el cubilete, eh? ¿Y por qué no nos subvencionan HispaLibertas tan generosamente como a la fundación esa del PSOE, coñoyá?

En orden. Porque la religión es una opinión personal, o a menos esa es la consideración mínima de cada religión hacia las demás, luego la tomaremos como mcd y base de convivencia. Porque hay hechos que no se eligen y necesitan objetivamente un tratamiento parcial. Porque uno no elige ser ciego, gitano o mujer, pero sí elige (se supone) tener una religión. Porque las sociedades, a lo largo de la Historia o incuso antes, se han configurado en torno a un altruismo grupal que ha ido extendiendo su radio de acción, y que se ha traducido en una proporcionalidad de cargas en función de ingresos, y no veo mayor problema en ello salvo lo difícil que es concretarlo en una frase y lo mal, incompleto y casi absurdo que ha quedado, pero la idea está clara. No, porque no todos venimos al mundo en las mismas condiciones y una de sus funciones es procurar igualdad de oportunidades en diferencia de herencias. Por lo mismo que un grano no hace granero ni un borracho gallito es lo mismo que un etarra. Seguramente en un disturbio real. Porque Pepe Blanco es un caso aparte.

Acabo. No sé si soy el único ateo proclerical —Google dice que sí, tampoco me importa—, pero cada vez que lo pienso encuentro más cartón piedra ideológico en el laicismo. En fin.

Bueno, ya hay quien dice que «mejor Islam que laicismo», y curiosamente utilizan casi casi los mismos clichés que Manel. Creo que Zapatero ya está buscando diseñador: quiere añadirle un burka al Jesus crucificado de las tomas de posesión. Podemos estar contentos.

P.D. Por si no ha quedado claro…

01.12.08

Descolgando crucifijos

Algunos tienen tanto deseo de cambiar el mundo que casi lo meterían en su molde a martillazos, en vez de disfrutar de la sutileza del calzador. Esta semana hemos asistido al linchamiento de una persona que simplemente exige que se respeten sus derechos. Algunos, en un afán legalista, piden ya la prohibición de los símbolos religiosos en los centros públicos. Si se hizo una ley para garantizar el matrimonio homosexual, esta libertad de conciencia debería estar más acorazada legalmente. El error de este razonamiento es que de hecho ya existe esa coraza.

Cuando el Parlamento aprobó la reforma del código civil que permitía el matrimonio homosexual, lo que hizo básicamente fue desambiguar la demarcación del matrimonio tal y como aparecía en la Constitución. El hombre y la mujer era lo suficientemente ambiguo como para permitir que ciertas interpretaciones perfectamente legítimas aunque a mi juicio profundamente erróneas dieran lugar a pleitos, apelaciones, recursos y concursos hasta las salas más altas del más alto tribunal, para acabar dependiendo de la mayoría dominante del momento. En este caso de las cruces, las cosas son muy distintas.

No es necesaria ninguna nueva Ley: con la actual es suficiente. De hecho, lo que se acaba de descubrir es que todos los gobiernos de turno desde la Constitución del 78 han hecho dejación de funciones y que lo que está pasando Fernando Pastor no es de recibo:

Desde el 29 de diciembre de 1978 cada ciudadano, y subrayo lo de cada ciudadano, es titular del derecho fundamental a la libertad religiosa y ese derecho tiene que serle respetado por los poderes públicos y por los demás ciudadanos sin excepción, ya que, como dice el artículo 9.1 CE: “Los ciudadanos y los poderes públicos están sujetos a la Constitución”.

Desde el 29 de diciembre de 1978 debería haberse procedido de oficio a la retirada de todos los crucifijos de las escuelas. La retirada o no retirada de los crucifijos no es asunto que pueda ser sometido a discusión, ya que ello obligaría a que quienes participan en la discusión tengan que hacer públicas “su religión o sus creencias” y esto es algo que está expresamente vedado por la Constitución. La simple formulación de la pregunta ya sería anticonstitucional.

Los derechos fundamentales son derechos de los individuos. Los consejos escolares no son titulares del derecho a la libertad religiosa y, en consecuencia, no pueden decidir ni por mayoría ni por unanimidad si quieren mantener o no los crucifijos en las escuelas.

Crucifijos en las aulas, Javier Pérez Royo en El País

Es este por tanto un debate estéril. No importa que a nadie moleste, afirmación ésta que por cierto es falsa. Ni que haya una mayoría que desee positivamente su presencia. Por simple definición de «público» los símbolos religiosos deben quedar fuera, y así lo estipula nuestra legislación.

Con respecto al matrimonio homosexual el gobierno socialista lideró el cambio legislativo, mas no parece que tenga el mismo interés en romper ese círculo vicioso de símbolos intocables. En varias declaraciones Zapatero ha dejado entrever que los crucifijos de las escuelas, cuarteles e incluso tomas de posesión desaparecerían cuando la sociedad lo reclamase, y añado yo que a pesar de que legalmente no deberían ya estar ahí ni nadie debería verse forzado a reclamar su salida. En otras palabras: me da la impresión de que legisló lo ambiguo pero espera apoyo popular para lo objetivo, para que sea la propia sociedad la que se sacuda los símbolos religiosos impuestos por la inercia. Evitaría además, y no entiendo muy bien la razón, un nuevo enfrentamiento razonable con la Conferencia Episcopal, pero obliga a los que den un paso al frente a recibir ese cariñoso pellizco de monja. Lo que no es posible encuadrar dentro de ninguna lógica es que la posición de la Junta de Andalucía, que toma partido… por los favorables a mantener los símbolos de algunos en el espacio de todos.

Porque no todo es tan sencillo. Si al padre lo intimidan, a su hija la insultan. Uno cree estar viviendo entre adultos, pero cuando un padre enseña a sus hijos consignas del tipo «Navidad sí, gilipollas no» lo duda y con fuerza. ¿Habrá que explicar que la Navidad es una fiesta más cultural que religiosa, y que justamente su sentido más real es el cultural y el más inventado el religioso? ¿Alguien que crea que abandonaremos el ciclo de fiestas anuales relacionadas con la cosecha para descansar? ¿Con los equinoccios y solsticios? ¿Se puede ser más cejijunto?

Se puede, incluso sin pelo.

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