El Destino del Iscariote

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06.03.08

Bloggers liberales por el robo

El otro día recomendaba la lectura de un artículo en Tabula Rasa, un sitio que he descubierto recientemente gracias a Siracusa 2.0, el agregador liberal que trata de ser liberal (aunque también sea conservador). El texto trataba asépticamente un tema: se limitaba a una lista de enlaces datados en los cuales bloggers, autodenominados liberales, defendían el creacionismo o al menos la posibilidad de que fuera aceptable difundirlo como Ciencia. Ese artículo se titulaba Blogger liberales por el creacionismo. Lean, lean, y sigan los enlaces y continúen leyendo. En uno de los primeros se enlaza una disputa en la que yo mismo intervine hace tiempo, aunque sin duda mi favorito es este.

En otro plano, también hace poco me enfadé con alguien a quien aprecio porque a mi juicio se empeña en generalizar injustamente. Y lo sigue haciendo, pero siempre que me encuentro en estas tesituras me acuerdo de un Proverbio (vaya sorpresa):

Detén tu pie de la casa de tu vecino, no sea que hastiado de ti te aborrezca.

Proverbios, cap. 25 vers. 17

Así que creo que estaré (sirva como nota al afectado) deteniendo mis pies durante un tiempo. No pretendo que eso no le cause cierto alivio, ni creo que ese alivio no sea lamentado al final.

El caso es que sigo el esquema marcado y no me meto con los liberales en su generalidad, ni con Red Liberal (pero sí con su promotor que cobija estas cosas), ni con los Sabios de Sión en un enorme muñeco de paja porque me cansan los muñecos de paja. Cansa mucho ir apartándolos para mostrarte, y que cuando ya te han visto la cara te peguen un muñecazo en ella con otro manojo no es buena señal.

Hay un tercer hilo a todo esto. Hace un tiempo divagué (como de costumbre) en un texto pretendidamente gracioso acerca del anarcocapitalismo. Bajo un modo deliberadamente grotesco existe una crítica que me temo se ve justificada. Pero poco a poco, que es denso. Y al final verás cómo el título de la entrada es perfectamente válido y triste, porque precisamente lo que nos vendría muy bien en España es una corriente liberal y progresista radical, a lo Emma Bonino y visto lo visto con estos liberales no podemos ir más que a misa, a una izada de bandera y a una nueva actividad: levantar sacos de cemento en obras (salvo contadas y honrosas excepciones con los que me iría al bar).

Parece que nunca sabemos todo lo necesario. De un día para otro te encuentras con que para hablar de política en la Red tienes que tener un diccionario al lado. Sin ir más lejos, os presento a lo nuevo: el agorismo. Y ahora os lo traduzco: la economía sumergida hasta el retorno al medioevo. El agorismo es una secta (o rama, decide tú el término al fin) del anarcocapitalismo que propugna establecer el anarquismo de mercado aquí, ahora. No presenta esa sociedad utópica como tal, sino como alcanzable en una especie de Revolución Antisistema Mundial o algo así. No razonan, pero sí gritan, que todo tipo de impuesto es un robo, que toda ley es una imposición y que toda autoridad es dictatorial. Son, pues, opuestos a la Democracia, y lo reconocen sin rubor llamando ciegos y vendedores de su conciencia a los que sí creemos en la Democracia Humanista (o liberal que la llaman algunos). Sin embargo, en un estilo reconocible, intentan acabar con el Sistema usándolo desde dentro (aunque como niños terminan enzarzándose en el diseño del logo del partido) sin ni siquiera darse cuenta de que, al tomar posesión de sus cargos, deben mentir en sus juramentos o promesas. Vamos, que dejan escrito de antemano que no son de fiar.

Se traducen en el intento de elevar a norma la economía sumergida, que está muy bien en el caso de un albañil chapuzas (aquí debería ir un enlace, lo he perdido pero existir existe) pero no sé cómo funcionaría en el caso de becas de investigación. Eso sin contar que ese mismo albañil que ni hace factura ni cobra IVA seguro es el primero que se queja de lo mal que va la educación, la sanidad, el transporte. Eso es justo lo que él consigue.

Eso es justo lo que consigue, de facto, el agorismo aplicado: contratos esclavistas propiciados por situaciones de necesidad y gente sin escrúpulos (ambos grupos con sobrados miembros), sanidad privada (o sea, para el que pueda pagársela), educación privada y heterogénea (para que un asalariado jeque saudí pueda mandar a sus niños al cole de Marbella a aprender cómo fabricar bombas y odiar ateos, mientras los analfabetos padres crían analfabetos hijos en una Castilla bajo la bota de los banqueros españoles, famosos por sus métodos en todo el mundo en ese escenario de política ficción que son las ciudades-estado-agoristas-chupiguays).

Las cosas pueden ser mejores. Cuando hablo con liberales de Estado mínimo (esto es, Defensa y Justicia) de cómo voy a financiarme un sistema médico si apenas lego a fin de mes me dicen que con lo que no se llevara Hacienda ya me daría. Y me río para mis adentros pensando en que en el mecado negro agorista no hay devolución. El albañil tendrá que pagarse la seguridad, la sanidad y la educación por lo mismico que gana ahora porque, al no facturar, Hacienda no le iba a devolver una mierda. Ante eso, convencidos me dicen que aparecerían asociaciones privadas financiadas por voluntarios que tratarían de garantizar esos servicios. Tamaño deseo de ver el bright side of life merece toda una palmada en el hombro mientras, sonriendo, se niega con la cabeza y se piensa en por qué será entonces que Emilio Botín no preside la FPVD (Familias Pudientes por la Vivienda Digna), que ni existe.

Pero las cosas no son mejores. Son peores. Decía antes que estos agoristas son una secta del anarcocapitalismo, facción del liberalismo (sección del Frente de Liberación Judáico), y no lo decía a la ligera. Tienen sus Diez Mandamientos, resumidos en dos axiomas: la propiedad privada y la ética de la no agresión. El primero es simple: el ser humano tiene derecho sobre sus posesiones, lo que incluye (verás que divertido) el propio cuerpo. El segundo lo es más: Toda acción humana es libre mientras no agreda a otra persona o sus posesiones privadas. Incluso tienen apóstol, mesías o ángel divino que bajó del cielo y que, como la mayoría de charlatanes vendedores de crecepelos y fórmulas que lo curan todo, no aguantan ni el más mínimo análisis. Créeme, he estado en una secta y la base psicológica tiende a ser la misma: toda pregunta tiene una respuesta teórica tan alejada de la realidad que el iniciado la sigue por no dar un paso atrás y ver que todo es una nube, mientras se confía en el fin aunque se vayan saltando barreras éticas en los medios.

Es sorprendente ver la velocidad a la que trabaja la mente humana. Con dos premisas así de chiquititas se ha coinstruído un castillo formidable, en cuyas puntas, lejos de los ojos de la gente, se debate sobre si la venta de órganos debería estar o no prohibida o si la esclavitud voluntaria (toma oxímoron) puede existir y venir a salvar nuestras conciencias de la explotación a la que sometemos a los negritos en los invernaderos del Sureste bajo un nuevo prisma de «eh, nadie les apuntó con una pistola a la cabeza». Se debate clínicamente sobre si yo tengo posesión legal de mi brazo o si soy mi brazo. A eso hemos llegado.

Dicen basarse en Leyes Naturales Universales, escogiendo dos ideas en las que fundamentar todo su espectáculo, y cuando se dan cuenta de que sus conclusiones son precisamente lo que nuestra cultura (parte de la evolución social que dicen dio lugar a esa Ley Natural) ha dejado atrás por ética y moral (venta de seres humanos, enteros o en parte, por ejemplo) en vez de volver atrás como cualquier científico al que le vuela la manzana en lugar de caer se empecinan en que, entonces, lo que está mal es la Realidad.

Y ante eso, toca Agora!! Acción!! Anarquía!!, que no es más que aplicar eso que lleva a las deudas con los ricos para costearse servicios mínimos y humanos pagados mediante trabajos desregulados y, por tanto, al albur del que puso la pasta (feudalismo lo llamamos los demás).

Pero es que encima de querer llevarnos de la mano a descontar siglos, pretenden hacerlo robándomos y diciéndonos que están «ocupando» o «colonizando» propiedades ajenas. Te lo explico muy fácilmente. ¿Recuerdas al albañil que de vez en cuando se lleva sacos de cemento de una obra, sacos que el jodido comprador de la casa paga (porque ya están incluídos en el márgen del inmobiliario) o que el Ayuntamiento tiene que suplir si quiere terminar la Casa de la Cultura? ¿Al punki (y perdón los que conozco, son mejores que éste) que rompe farolas al grito de muerte al sistema como cualquier amigo de Paquirrín? Pues ahora son amigos de los libegales de Losantos y de los peones negros (sigue el enlace, tiene premio), tócate el pito Manolo. Y éstos son amigos de aquéllos, tócate el pito José.

Que no, que no me invento nada, que estos emergentes del anarcocapitalismo patrio se han olvidado de medio mandamiento. Se lo hago notar a su más alegre exponente y el chaval, que afirma ser un hacha hasta el punto de aburrirse en preescolar pero sigue pez en ortografía y le molesta que se lo digan, pues eso, que dice:

De momento preguntate una cosa: Si te robo la cartera, ¿esta se convierte en mi propiedad desde ese momento? No es para que respondas, solo para que pienses en ello.

Se llama ocupar o colonizar, y ese y no otro es el origen de la propiedad.

Stewie Griffin, no piensa escolarizar a sus hijos

Y a la vista de la siguiente respuesta parece que el chico encima quiere argumentar el que si me roba la cartera pasa a ser suya (escondiéndose como siempre en el cobarde «yo no he dicho eso que citas textualmente» sazonado con el no menos conocido y autoevidente «sólo hablo por mí mismo» que lo es porque no creo que casi nadie dejara que dijeras según qué cosas en su nombre), o que el robar algo de todos no es éticamente reprobable porque no hay un «todos» y por tanto nadie es dueño (algo tan endeble se cae sólo con soplarle) o que, ciñéndonos al tema desde el que surgió la discusión, todo lo que tenga Izquierda Unida no es suyo, sino que es mío y lo rompo cuando quiero. Y lo va a hacer, me barrunto, usando argumentos de cuando las cosas no tenían dueño y el primero que las viera se las quedaba (es decir, pasándose por el arco de triunfo toda la Historia humana social que se supone ha moldeado sus dos principios), y olvidará (seguro) que en nombre de una inmensa mayoría de ciudadanos, las posesiones del Estado son de todos (propiedad privada distribuída, llámalo así si quieres, y que cuenta con una agencia de seguridad en estado de monopolio, llámalo también así si quieres pero no lo olvides) y que eso impide incluso con las restricciones éticas de su manca ideología (esa de dos ideas y a divagar) que cualquier trepa se haga una terraza privada en primera linea de playa porque «tonto el último» (echo de menos ese enlace perdido…). Piensa que vives en tu modelo chupiguay, pero la mayoría ha decidido esto y su agencia de seguridad, con la Historia, ha llegado a ser dominante. Podría haber sido peor (mira Cuba). Así, cuando robes y te acusen, culpa al mercado que no es capaz de terminar con una sola agencia de seguridad (aka ejército y FCSdE) que se reclama única legítima (apuesto a que en la Edad Media del siglo XXII (Edad de Oro del siglo II post Rothbard el visionario) hay tres de éstas en guerra en las calles de Madrid). Chico, te queda la opción evidente tanto en tu cosa como en la Realidad: emigra en busca de tierra virgen.

Pero mejor lo dejo, que comentar según que cosas como que está bien para mantener la mente despierta, pero en serio no se puede tomar.

Nada, chicos de Red Liberal, vosotros a lo vuestro, que aquí no pasa nada. Un miembro defiende la «ocupación» de la propiedad privada de otros: yo de vosotros cambiaba la contraseña de vuestro blog. Recuerdos al amigo Daniel Rodriguez Herrera. Que no, que no es vuestra culpa tener a semejante semejante en vuestras filas, que vuestra única culpa es… soportarlo precisamente por el apaciguamiento (huy lo que he dicho) con el que tratáis todo lo que le atice a la Izquierda, aunque sea con caca culo pedo y pis. Cuando queráis vamos lanzando los botes salvavidas.

04.03.08

Jóvenes y liberales

Echar a los inmigrantes en nombre de la solidaridad es un acto de cinismo que practican los socialistas de derechas como Rajoy, y los de izquierdas, como Zapatero. Amén.

15.01.08

Los Tres Pilares

Hace un tiempo les contaba lo que representa para mí la idea de «nación»: un muerto que quitarse de encima. Yo asentaría un nuevo edificio sobre su tumba, una estructura de convivencia basada en los Tres Pilares (a saber, Libertad, Igualdad, Fraternidad) acotados por los Derechos Humanos.

Desconfío profundamente de los que tienen una única Verdad y fundamentan todo en ella, ya sea una fe de libro, un ideal político o un principio solitario y absoluto. La Geometría básica nos enseña que, en contra de lo que muchos suponen, una mesa de tres patas es la más estable (mucho más que una mesa de una o dos patas, sorprendentemente más estable que una de cuatro). Pero no nos pongamos cabalísticos.

Tengo una hipótesis. Es una idea feliz que no he corroborado empìricamente ni históricamente, pero que me parece interesante. Es un divertimento geométrico-político para abrir el debate.

Aún para un relativista nato como yo, es posible intentar cuantificar los valores que representan esos Tres Pilares. Uno sabe casi automáticamente que la Libertad en la España actual está muchos enteros por encima de la que se disfrutaba allá por el siglo XV, o la que existe actualmente en Birmania. Los sistemas políticos predominantes en Occidente protegen la Igualdad de los ciudadanos, algo impensable no ya en el medievo sino en la mayoría del mundo actual. Los Estados y su burocracia redistributiva tienen como objetivo garantizar la Solidaridad, y aunque lo hagan bastante regular (siendo muy generosos) disfrutamos de beneficios (sanidad, educación, subsidios de desempleo) que en otros sitios ni sueñan. Quede pues aclarado que Solidaridad equivale, en este texto, a redistribución (en tanto es solidaridad «social», no «visceral» o «tribal»).Tres Pilares

Haciendo uso de esta cuantificación, os invito a usar vuestra imaginación y memoria. En el gráfico de la izquierda, se muestran tres ejes que corresponden a los Tres Pilares marcados con su inicial (L=Libertad, I=Igualdad, S=Solidaridad). Mi hipótesis es que, de algún modo, el volumen delimitado por el origen y los distintos valores asociados a cada Pilar (coloreado en azul) es practicamente invariable si no movemos todas las variables a la vez y en la misma dirección. Por tanto, cualquier aumento de cualquier variable que no vaya acompañado de un aumento equivalente de todas las demás conduce al desastre: a la perversión del aumentado y a la negación del desechado.

Pensemos por ejemplo en una aberración. Una ideología que haya pervertido la balanza de un Pilar. Pensemos en el comunismo de la URSS y en su Igualdad y su Solidaridad mal entendidas. Imponer Igualdad supone negarla: quien impone de hecho está por encima de los iguales. Imponer Solidaridad al estilo URSS supone también negarla: es imposible contibuir a la redistribución de la riqueza si nadie puede poseer riqueza salvo una estructura supra-personal dirigida por un grupo de gurús. Y ahora apliquemos el principio. Aumenta la Solidaridad, aumenta la Igualdad, pero no la Libertad. Por tanto, Igualdad y Solidaridad se desvirtúan, se pudren. Además, el volumen acotado por el origen y los valores de L, I, S es invariable porque L no se ha mejorado, con lo que debe menguar. Así, si I y S aumentan, L debe disminuír. A nadie debe sorprender que se concluya que el régimen comunista soviético no tenía mucho apego a la Libertad.

¿De qué me sirve todo esto? Bueno, a primera vista me dice muchas cosas. Por ejemplo, que una ideología basada exclusivamente en la Libertad y la Igualdad (presupuestos básicos del liberalismo más pelado) es un error, porque al no desarrollar una conciencia social de redistribución (esto es, de Solidaridad) las distinciones sociales basadas en poder económico se acentúan. Sin olvidar que según el principio aplicado antes, Libertad e Igualdad se pervierten sin Solidaridad.

¿Y a qué se debe todo esto? No tengo ni idea, es sólo un juego multidisciplinar. Pero si te ha hecho pensa un rato, me doy por satisfecho.

25.09.07

Anarcoliberalismo para todos

…o cómo ser coherente y dejar de hacerse pajas mentales que nadie puede tomar en serio…

…o cómo terminar de una vez la guerra en Red Liberal.

En política, lo que siempre se ha llevado es tener adversarios delante y enemigos al lado. Stalin y Trotsky, González y Guerra, Aguirre y Gallardón… Las parejas son interminables. Imagínese usted si habláramos de grupos. En la izquierda sabemos mucho de eso. En Red Progresista tenemos comunistas, socialistas, militantes de IU, pragmatistas (o realistas que tienen presente la ley de la gravedad), y más gente que sinceramente nunca enlazaría… Vaya, que tenemos más familias que las listas del exilio hebreo en Babilonia. Siempre nos ha gustado hacernos sangre. En mi opinión, porque el término «izquierda» es tan amplio que, considerándome de tal cuerda, comparto etiqueta con gente con la que casi nada tengo en común. Incluso me atrevería a decir que la izquierda como etiqueta no es sino un sentimiento sin identificar, como un diamante sin pulir, como una ley oral que se resiste a ser escrita. En una palabra: muchos son (o somos) de izquierdas porque pensamos que ser de izquierdas significa algo que nos aplicamos, pero no tiene por qué coincidir con lo que otro crea que es ser de izquierdas.

Una vez que se admite esto, es muy divertido ver cómo en la casa de enfrente se tiran (con mucha educación, o amenazando con un par de guantás, que de todo hay) los trastos a la cabeza sus corrientes internas. Algo por otra parte previsible cuando juntas a quien defiende el secuestro judicial de una revista por injurias a la corona con quien piensa que el Estado es un enemigo que debe desaparecer, y con quien defiende la Nación como concepto que dota de contenido un Estado que no debe desaparecer, y con quien dice que España se la suda, y con quien quiere (y a mi juicio, con perspectiva temporal, se queda corto) ser radical… y así hasta el infinito. Uno se da cuenta de que el término «liberal» sirve en la Red española para englobar a todo el pensamiento anti-izquierdista, y uno comprueba que incluso los que no son rematadamente anti-izquierdistas en ese sitio se complacen de tener compañeros que sí lo son. Ya dije en una ocasión que lo que más me choca de la liberalidad en Red de este país, presunta adalid de la libre competencia y la iniciativa privada, es que su Red estrella se basa en un cabeza que administra la web y elije quién está sindicado y quién no. No hay innovación, no hay inversión humana (material creo que por ahora sí, pero vaya, me importa poco) en desarrollar nuevos proyectos que den a conocer su ideología. Por una Red que se llama liberal hay al menos tres o cuatro significativas de izquierdas. Y también me choca que no haya una red liberal de izquierdas… Será cuestión de ponerse, aunque debo espaciar más mis nuevos proyectos

Ya en situación, en Red Liberal tiene lugar una guerra soterrada que se atisba por las escaramuzas que nos dejan ver. Uno entrevé que en algún lugar alejado (véase lista de correo o similar) deben darse las batallas que no vemos. Y pueden diferenciarse los bandos de la guerra con una simple regla: están los liberales partidarios de un Estado mínimo, y los anarcoliberales (o anarcoqué en despectivo) que quieren desmantelarlo. Me siento ideológicamente mucho más cercano a los primeros (de los que me diferencia sobre todo y en la mayoría de los casos el hecho de que yo no baso mis principios en «leyes naturales» autoevidentes, por escéptico que es uno), por lo que les brindo mi inmensa inteligencia para dotarlos de un argumentario contra sus camaradas. No sean muy duros con ellos. No son más que la traducción equivocada a la política de los geeks que gustamos de la Ciencia Ficción literaria.

La propuesta es bien sencilla: pedirles a todos sus anarcoliberales vecinos que hagan el j**ido favor de ser coherentes con sus palabras. Veamos algunos ejemplos.

Un anarcoliberal no puede tener nada en pertenencia en España. No, no es una contradicción. Un anarcoliberal sabe que algo es suyo, no necesita de papeles estatales para corroborarlo. Esto le genera problemas, claro está, pero sus principios en defensa de la libertad son inamovibles. Un anarcoliberal, razonando fácilmente, no puede comprar nada en España. Así, tiene el problema de la posesión resuelto: puede decir que todo lo suyo es suyo, porque de hecho nada lo es. Y un anarcoliberal no puede comprar nada en España… porque todo lo que se vende en este país viene gravado con un impuesto estatal. Bueno, no puede comprar casi nada. Un anarcoliberal nunca colaboraría al robo estatal voluntariamente (afortunadamente, es un héroe de la libertad y puede elegir morir dignamente de hambre), por lo que puede robar o estraperlar. Lo primero es contrario a su concepto de propiedad privada, luego es inviable (antes muerto que contra mis principios, dijo un anarcoliberal en los huesos al lado de un campo de melones). Lo segundo es interesante. ¿Puede vivir alguien a base de hachís y oro falso? ¿Hay un mercado negro oculto que no conozco de bienes de primera necesidad y yo sigo pagando IVA? ¿Venden besugos o tomates en la esquina oscura de las afueras de tu pueblo?

Si usted conoce a un anarcoliberal que compra en El Corte Inglés, en el Carrefour o en el Día, ya puede usted gritarle que es un incoherente a la cara.

Un anarcoliberal no puede firmar un contrato de trabajo tal y como éstos existen en España. Un anarcoliberal debe pactar con su patrón su salario y las prestaciones de su trabajo (seguro médico, vacaciones…) en libertad, y no restringido por una legislación arbitraria. No quiero decir con ello que deba aceptar cualquier trabajo malpagado sin contrato de los que abundan en España, esos los ocupan los currelas de izquierdas y él seguro que, tan leído y versado en filosofía natural como para justificar su sistema en base al mito del buen salvaje, puede aspirar a algo más. El problema no va a venir de qué trabajo tenga que aceptar, sino de qué trabajo le van a ofrecer. Ya lo adelanto yo: ninguno. ¿Cómo? Vaya un salto mortal, parece ser… No. Un anarcoliberal no dispone de conexión eléctrica ni acuática en su casa (caso de tener una por lo explicado antes) porque contratando esos servicios a una empresa que pueda dárselos en España tiene que pagar impuestos derivados. Él quiere una empresa de luz o de agua que no le meta en la factura ni el IVA ni el impuesto de basuras. Pero desgraciadamente no la encuentra. Así que ya me dirán ustedes en qué empresa van a contratar a semejante ser sin duchar y que lleva sin comer caliente meses, años, la vida entera.

Si usted conoce a alguien que se llena la boca en la Red hablando de coacciones estatales y de acuerdos voluntarios entre cabaleros mientras tiene un puesto de funcionario o un contrato con cualquier empresa, o siquiera se ha declarado legalmente autónomo, grítele en la cara que es un incoherente.

Previsiblemente, usted no podrá discutir con un anarcoliberal en la Red, porque todo lo necesario, desde el ordenador hasta el servicio de ADSL, pasando por la electricidad, paga impuestos. Él, en todo caso, usa mensajes en botellas. Botellas que encuentra por ahí, atiborradas de miles y miles de hojas de anotaciones de IKEA, rellenas a lápiz (también de IKEA) mostrando las bondades del anarcocapitalismo. ¡Qué gran empresa, IKEA, que les proporciona lápiz y papel de manera gratuíta y, por tanto, no gravada por impuestos! Usted seguramente no ha notado que su ciudad está llena de esas botellas. Sea más observador. Quién sabe si no encontrará un nuevo Hayek que publica sus disquisiciones economico-politicas en formato patrocinado por los suecos del móntese usted su cocina.

Si conoce algún internauta haciéndose pasar por anarcoliberal, grítele en su sitio que es un incoherente y mándelo a rellenar hojas de IKEA.

Si un anarcoliberal tiene la suerte de que alguien (papás, novia, yo qué sé, el mundo es grande…) le compran un coche (él no preguntará cómo o dónde o si ha pagado impuestos, eso es entrometerse en su privacidad y pasando hambre como está tampoco tiene que sufrir por la quiebra de sus principios por parte de otros), por supuesto no contratará un seguro de coche. No porque no esté de acuerdo con la necesidad racional de tener un colchón que cubra daños que puedas causar a terceros sino poque su reacción a la represión estatal es actuar contra lo que el Estado imponga. No en vano a los impuestos para redistribuir riqueza los llama «robos», no porque él no sea solidario, sino porquen los impuestos son obligatorios. Su reacción es decir con la boca pequeña que deberían hacer huelga fiscal.

Si usted conoce un anarcoliberal, después de gritarle que es un incoherente a la cara por hacer la declaración de la renta, grítele a la cara que es un incoherente por contratar el seguro de coche obligatorio.

Un auténtico anarcoliberal debe ser coherente o aceptar lo difícil que es lo que propone si no está dispuesto a asumirlo en persona hasta sus últimas consecuencias. En los sitios de derechas se suele tachar a los pacifistas como yo (esto es, pacifista por principios) de ingenuos y nos invitan a irnos a vivir a lugares en conflicto para probar nuestro pacifismo. Los anarcoliberales están en el lugar adecuado para plantear esa misma resistencia que nos invitan a padecer. En vez de tener que ir a Palestina, ellos simplemente tienen que dejar de aceptar tratos comerciales en donde el Estado intervenga, tratos sociales en donde el Estado intervenga o tratos de cualquier tipo en los que el Estado intervenga.

Si una tía segunda fallece (lo lamento), un anarcoliberal sabe qué es lo que le corresponde en herencia según sus deseos. Pero no piensa pagar el impuesto de sucesiones. Cuando vaya a su flamante nueva casa en la costa y vea que legalmente (esto es, estatalmente) está okupada por terceras personas, puede usar su fuerza física para echarlos. Están en su legítima propiedad, después de todo.

Si conduciendo el coche de dudoso origen huyendo de la represión estatal en forma de sirena de policía de stablishment partitocrácico por haber dado una legítima paliza al par de alemanes sexagenarios que habían robado la casa de su querida tía Mary, o Mandy, qué más da, tiene un golpe y, al no tener seguro, el otro conductor le denuncia y vienen los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado y le llevan a un tribunal estatal para juzgarle según leyes estatales… y encima le condenan en una cárcel estatal… siempre puede apelar al Tribunal de los Derechos Humanos y decirles que oigan, que tengo derecho a mi propiedad y el Estado no es quién para imponerme ni impuestos, ni normativas de seguridad, ni modelos de contratos que exigen limpieza… a no, eso quien lo exije es el empresario.

Seños anarcoliberal, sea usted coherente, baje usted de su mundo ideal de nubes no-olor y ponga los pies en el suelo. No pretenda que no nos damos cuenta que mientras predica sobre los acuerdos voluntarios entre caballeros usted hace la declaración de la renta como cualquier estatista. No nos dé a entender que miente cuando defiende con tanta vehemencia las consecuencias peculiares de su divagación pseudo-teológica de la libertad pero no es capaz de asumir las consecuencias cercanas y evidentes (algunas de ellas expuestas arriba).

Señor anarcoliberal, o es usted un mentiroso o un incoherente. Sea valiente. Demuéstrele usted al mundo que ya va siendo hora de que en La Haya prohiban los Estados porque son contrarios a mi derecho natural a la libertad, así, en abstracto.

O algo así.