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31.03.08
Me acerqué a la parte de delante de la Iglesia, con todos los jóvenes y medianamente nuevos. Era uno de mis primeros cultos, y la suerte quiso que asistiera a una reunión de iglesias locales permitiendo que conociera a amigos y allegados de mis amigos y allegados. Bailábamos, danzábamos y cantábamos con alegría, como los Salmos nos animan a adorar a dios. Pensábamos en algo más grande. Por eso, cuando se suponía que debíamos sentir a dios, muchos lo sentimos. Incluso quisimos creer que un soplo divino nos arrastraba y nos tumbaba con su poder, y caíamos al suelo como caían todos los de alrededor.
Personalmente, me faltó fe y no conseguí mi bautismo de fuego. Ni conseguí hablar en lenguas ni tener visiones o sueños, pero sí conocí a quien, con una sinceridad incuestionable, me contaba cómo había estado paseando por el infierno abrasador, cómo había visitado el cielo mientas le decían que aún no era su momento, cómo había previsto que la ciudad de sus padres ardería en un avivamiento para dios que sería la envidia de las demás iglesias.
Me reconozco bastante radical en muchos aspectos. Uno de ellos es la fe: soy incapaz de entender que alguien crea en un ser divino superior y no supedite todo lo demás a esa creencia. Una de las razones de mi ateísmo, supongo.
Una de las cosas que más me gustan de la época en que me ha tocado vivir es que tengo total libertad para cuestionarme el pasado, el presente y el futuro. Puedo ser crítico con las convenciones sociales establecidas sin tener que sentir necesariamente temor por mi integridad. Una de las cosas que menos me gustan de la época en que me ha tocado vivir es que el eterno retorno de los problemas nos parece dejar desmemoriados e indefensos. Cuando viejísimos problemas se presentan de nuevo no sabemos qué hacer.
El ser humano tiene un problema de perspectiva: cree que 1000 años son muchos, porque en 1000 años pasan muchas cosas. Cree, por tanto, que lo ocurrido hace 1000 años es tan remoto que es irrelevante, cuando un milenio es un suspiro. Hace diez siglos, en Europa campaba a sus anchas la irracionalidad, y no tenemos ninguna garantía de que eso no vuelva a ocurrir en el futuro. Nadie nos puede asegurar que el oasis de racionalismo que se inició hace tan poco tiempo no se convierta, con la Historia, en una anomalía. Cuando se dice con orgullo que el humano es un ser animal y racional se exagera: hay seres humanos que son animales racionales, hay seres humanos que son animales pensantes.
Resumiendo quizás muy ingenuamente, Europa no se libró de la barbarie por miedo a sus consecuencias,. El fundamentalismo religioso salió de nuestra política no porque las masas sociales reclamaran su libertad de culto o falta del mismo, sino porque los dirigentes civiles vieron peligrar su poderío de manos de dirigentes religiosos. En un encaje de bolillos histórico, sacaron a los hombres de fe del poder total y los desterraron a un escalón inferior en forma de ministerio, de cortesano, de influencia. La religión se transmutó desde el pilar que sustentaba la sociedad hasta una pata más en la mesa de la conviviencia. Una más, una que necesitaba de las otras. Entonces llegaron los fundamentalismos políticos y las guerras de religion antiguas contra el mal espiritual se tradujeron en guerras mundiales contra el mal objetivo.
Como reacción, quizás inconsciente, vivimos en un periodo de permanente desideología en Occidente. Hemos alcanzado el Olimpo de qué queremos con la existencia de las democracias humanistas (o repúblicas liberales), que permiten controlar y acotar las ideologías impidiendo su desviación excesiva. Hemos separado efectivamente Estado y religión, de manera que aún contra críticas somos capaces de llegar a acuerdos de conviviencia en asuntos peliagudos para el creyente. Hemos, en definitiva, separado al disidente y al pecador del criminal.
Sin embargo, si la visión de la racionalidad occidental como una isla histórica perecedera es terriblemente posible, no es menos terrible ni menos real el hecho de que esa racionalidad occidental es de hecho una isla geográfica en sí misma en medio del mundo de fundamentalismos. Hemos corrido una carrera de 1000 años, sin darnos cuenta de que el resto de la Humanidad ni siquiera sabía que existía ese deporte. El resultado es aterrador: mientras tratamos de mantener nuestro nivel de vida, nuestras libertades, nuestra ideosincrasia permisiva producto de demasiado dolor propio no nos damos cuenta de que, en efecto, parecemos más una anomalía regional que el resultado lógico de la evolución social.
La mejor de las intenciones podría llevarnos a pensar que el camino recorrido es modelo para los demás, que simplemente mirando nuestra evolución todos podrán salir de la espiral de destrucción humana que suponen los fundamentalismos, cometiendo un error de tamaño catastrófico. Porque al contrario que en nuestra situación, los líderes del terror actual no acosan a los poderes terrenales de sus lugares de origen sino que los complementan en su odio común al enemigo declarado. Hay, tienen esa suerte, un adversario formidable que eclipsa cualquier tipo de crítica de las que han permitido nuestra secularización: ese adversario es precisamente nuestra secularización. Cuando en Europa nos cansamos de tener hambre y sed de justicia, nos dio igual tener que pasar por encima de reyes, de clérigos y de cuantos se empeñaran en confiscar nuestro alimento. Pero cuando la fe está por encima del estómago no hay escasez que valga en la guerra contra el infiel.
Nuestra generación tiene una difícil tarea, si es que quiere realizarla. Por un lado, profundizar en lo que nos hace mejores, esto es, invertir en democracia humanista, en participación, en defensa efectiva del derecho. Por otro, como en un revival medieval, hacer frente a los fundamentalismos que nos amenazan. Las viejas armas no sirven pues son las mismas armas que usan los bárbaros y nosotros mismos decidimos renunciar a ellas para ser lo que somos. No tenemos forma de vencer al fundamentalismo si no es desde la convicción de que debe y puede ser vencido, y aún así es complejo ver cómo se puede convencer con argumentos brillantes a quienes no van a escucharlos por simples principios religiosos en contra.
Dicen que pesimista es como llama al realista el optimista. Cuando la inmensa mayoría de tu propia raza prefiere llamar criminal al disidente o al pecador y pretende castigarlo por su manera de pensar, cuando nuestro recurso más eficaz (y casi único) es dejar de ser lo que somos para barbarizarnos y tener alguna posibilidad de sobrevivir (contradictoriamente, pues lo superviviente ya no somos nosotros) realismo y pesimismo van de la mano. Creer ciegamente es tan sencillo que es posible que evolutivamente los que no somos capaces de ello estemos destinados a desaparecer. Pero en ese caso la raza humana se convertirá en algo que, perdonen la sinceridad, sí merecerá ser extinguido.
Tiempos sombríos nos han tocado vivir. Tiempos de tensiones que seguramente se desatarán ante nuestros ojos. Es hora de decidir si somos raman o varelse.
04.03.08
Me estoy aficionando a una vieja serie norteamericana: The West Wing. Sé que llego tarde (la serie es antigua en los cánones veloces de la tele actual), pero no importa. En uno de los capítulos de la primera temporada se contraponen dos visiones sobre el derecho y las libertades. Por un lado, el burócrata que piensa en positivo: un juez sólo puede defender la libertad que expresamente se ha decidido proteger. Por el otro, el sentido común que no limita las libertades a listas en textos legislativos. Para los más curiosos, sí, yo soy capaz de mezclar ambas visiones y sin contradiccón, hala.
Durante esta pasada legislatura hemos visto un abultado ejemplo de la primera visión. El Presidente Zapatero, convencido de que la misión del legislador es no dejarse ningún derecho en el tintero, ha ido escribiendo leyes y leyes que amplían y crean derechos. Parece rehén de la propia paradoja que presenta esa idea: como se le olvide listar un derecho ese derecho no existirá, o vete tú a saber. Es absurdo.
El todo caso, lo que ha hecho Zapatero es reconocer explícitamente en las leyes la existencia de esos derechos y proteger su ejercicio, que es bastante distinto. Los homosexuales tienen derecho a formar una familia y a quererse, aquí y en la homófoba Irán. En Irán no tienen posibilidad de hacer efectivo ese derecho; aquí se ha legislado para que así sea. Pero el derecho está ahí antes. En todo caso lo discutible es si la Ley debe proteger especialmente derechos y cuáles deben ser los elegidos.
Lo que no es discutible es que la Ley no debe impedir el ejercicio de ningún derecho, cosa que ocurre.
Derecho a morir dignamente
Yo tengo el total derecho a decidir cuándo quiero morir y a ejecutar mis deseos cuando mejor me parezca. Faltaría más. El suicidio es un derecho fundamental que no acepto nadie (nadie) pueda cercenar. Mi vida no es que sea mía, es que soy yo, y yo decido cuándo he sido ya demasiado tiempo y prefiero no ser.
Mi vida sigue siendo mía si no puedo moverme. Hasta los tetraplégicos tienen derecho a suicidarse. Por tanto, como éste es un derecho que claramente necesita ser protegido, necesitamos legislar sobre él. Necesitamos una legislación que garantice que todos vamos a poder decidir libremente mediante un sistema de Voluntades Adelantadas.
Porque si yo decido morir tú no puedes hacer nada para evitarlo. No debes.
Aborto
Mucho discuten sobre este tema los políticos profesionales para no moverse nada. Algunos prometen cosas por el placer de prometer, con la seguridad de que en el futuro pueden volver a prometer (e incumplir) lo mismo, una y otra vez. Otros se enconan en posiciones irracionales basadas en una forma particular de entender la moral, y tratan de imponerlas al resto.
El asunto del aborto necesita un debate serio y riguroso. Científico. La conclusión no puede ser otra que una ley de plazos real y valiente, complementada con acceso a la píldora del día después y a la educación sexual real (no las pantomimas de campañas que muy de vez en cuando vemos en los institutos).
Regulación del cannabis
Otra asignatura pendiente. El consumo de derivados del cannabis es una práctica común, muy común. Extremadamente común, me atrevería a añadir. Aunque sólo fuera porque el derecho no puede contradecir los hábitos de los ciudadanos, la penalización por posesión y consumo deberían desaparecer. Sigo sin entender por qué tuve que pagar una multa de 301,11 € por poseer 0,36 gramos de resina de hachís, una cantidad demasiado pequeña para formar siquiera una dosis (vamos, que no llegaba para un porro).
Pero no sólo se nos persigue en la calle, sino también en casa. Cultivar marihuana es ilegal. Cultivar tu propia marihuana es ilegal. Lo escribo, lo leo y no le encuentro el sentido. Yo no puedo plantar en mi casa lo que quiera y luego fumarme lo verde. Sigo sin creérmelo.
Esta negación de la realidad nos empuja a la marginalidad. No puedo plantar en mi casa. No puedo fumar en la calle. Me queda comprar en mercado negro y esconderme. Un mercado negro que no puede garantizar lo que vende, ni su pureza, ni su origen, ni su fuerza. Los precios se disparan de una semana a la siguiente. Sufrimos grandes periodos de escasez que se complementan con otros periodos de exceso de oferta (que suele ser una oferta adulterada en demasía). No controlamos qué consumimos, porque el control es imposible.
Reclamamos un marco legal que regule nuestro derecho a consumir derivados del cannabis, fomentando la responsabilidad personal en este (y en todos) los aspectos relacionados con las drogas. Pero no podemos esconder la responsabilidad personal ni el hábito social extendido bajo capas de represión.
Regulación de la prostitución
Este tema es siempre peliagudo, y la política relacionada suele ser lineal cuando admite múltimples aristas. No es comparable la prostitución voluntaria a la forzada.
Para la primera, hay que ser más valientes y menos beatos si proclamar (Iracundo dixit). A mí personalmente me puede parecer inmoral (podría en verdad, pues no lo hace) que alguien venda su cuerpo por dinero. Yo soy bastante más pragmático: en todas nuestras actividades laborales lo estamos alquilando, y no distingo moralmente entre brazos y vagina. Esas personas tienen derecho a formalizar su trabajo y a disponer de las ventajas del Estado del Bienestar, tienen derecho a la protección de sus derechos como cualquier otro trabajador. En una palabra, deben salir de la marginalidad obligada por una moralidad si no hipócrita sí al menos abusiva e intrusiva en la intimidad ajena.
La prostitución forzada debe ser perseguida con fuerza, como cualquier tipo de explotación personal. Esa sí es denigrante.
Igualdad de sexos y discriminación
La igualdad de sexos no es un fin en sí mismo, sino un medio, una forma de vida. Así, para defenderla hay dos modos.
Las cosas se pueden hacer mal. Imponiendo cuotas que rompen la igualdad para pretender conseguirla. Discriminando positivamente no se iguala, sino que se discrimina positivamente. Aunque esa medida fuera algo transitorio, es profundamente anti-igualitaria.
Pero también se pueden hacer bien. Promoviendo la igualdad en los permisos de descendencia para que ambos progenitores se impliquen por igual en los asuntos familiares. Conciliando vida laboral y familiar.
Pero no todo es masculino-femenino. La homofobia crece en todo el mundo aupada por el islamismo radical y un país serio que se precie debe ser capaz de proteger a los más débiles. No sólo luchando contra la discriminación interna por motivos de preferencias sexuales sino cumpliendo las directivas internacionales referidas a derechos de asilo y protección (que obligan, es necesario recordarlo, a acoger a homosexuales con peligro de ser extraditados a sus países de origen si allí corren riesgo de ser condenados por ello).
No, todas estas no son propuestas que me he ido inventando, o que reflejan sólo mis deseos o ideas. No son fruto de mi sentido común simplemente. Son apuestas serias que forman parte del programa electoral de C’s que, con nuestro apoyo, pueden tener voz en nuestro Parlamento. Una voz real, no un anuncio de futuro que se queda en una amnesia de poder. Palabras cargadas de sentido que chocan con la demagogia institucional que se escucha normalmente en las cámaras de decisión.
Propuestas en positivo, con un fundamento debajo de principios e ideales radicales. Eso es lo que yo voy a votar.
29.11.07
Respuesta sencilla: evidentemente sí. Pero también existe al menos una respuesta compleja, y no es tan afirmativa.
Definamos primero los términos que uso, para no liarnos. Democracia es aquel sistema de gobierno en el que los ciudadanos eligen las normas de su convivencia (es decir, las leyes) de manera directa o indirecta (parlamentaria). Un sistema político es humanista si es respetuoso con los derechos de todos los que lo forman, incluyendo explícitamente sus Derechos Humanos. Así, una democracia puede ser participativa o partitocrácica, humanista o impositiva.
Decir que España es una democracia equivale a decir que los españoles tenemos la posibilidad de votar para elegir representantes que formen nuestro órgano legislativo. Nada más. Según ese criterio, podríamos decir sin equivocarnos mucho que Cuba es una democracia. Pero Cuba también es una dictadura. Y es que, sorpresa, ambos términos no son a priori excluyentes. Sin embargo, un sistema humanista siempre será democrático, pues entre las libertades y derechos que garantiza por serlo incluye los referentes a la soberanía popular a la hora de definir sus legislaciones.
Resumiendo, declararse demócrata no es suficiente. La democracia sin humanismo es indistinguible de la dictadura (de la dictadura de la mayoría, al menos).
Por eso, desde aquí se bloguea por la democracia humanista (y participativa, añado).
Una vez sentadas las bases para entendernos, la pregunta clave ya no es si España es una democracia, sino qué tipo de democracia tenemos. Me interesa sobre todo saber si nuestra democracia «formal», esto es, a secas, se distingue de otras, y si le podemos endilgar el apelativo de humanista para quedarnos tranquilos. Pero para mi intranquilidad, no se puede.
Clásicamente, ahora tocaría hablar de reyes e inviolabilidades, de irresponsabilidades e indisolubilidades nacionales. No voy por ahí. El hecho de que exista una persona fuera de la Ley en España es escandaloso, y tal vez algo pintoresco en frío, pero no determinante precisamente por irelevante.
El día 27 de Febrero del año 2002 un servidor no recuerda qué hizo. Pero sí sabe qué dijo otra persona, que para eso están las hemerotecas. Ese día, Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz de Ciencia y Tecnología del grupo socialista en el Congreso de los Diputados, decía que el PSOE pediría la retirada de la LSSI (llamada Ley de comercio electrónico) propugnada por el PP porque, a su juicio, pretendía «regular los contenidos» y, en definitiva, «controlar el flujo de información en la Red» ya que introducía el «ambigüo» concepto de «autoridad competente», que era quien, según la LSSI, podía decretar el cierre cautelar de una página web.
El día 31 de Octubre de 2007 tampoco recuerdo qué hice. Mi memoria, ya saben. Pero en la hemeroteca encontramos que ese día el Congreso de los Diputados aprobó la LISI, Ley de medidas de Impulso de la Sociedad de la Información, con los votos a favor del grupo socialista. En ella se declara que en casos que afecten a la libertad de expresión e información, sólo un juez podrá determinar el cierre de un sitio web, pero no dice nada de qué ocurre en otros casos, ni explica en base a qué se juzgará que un caso responde a esas premisas o no. Una ambiguedad testaruda, ya que aunque fue señalada hasta la saciedad nadie pareció querer verla, como sí vieron otra barbaridad que intentaban colar pero que les pillaron.
Una noticia intenta abrirse paso por la blogosfera. No lo tiene fácil, pues las víctimas se han ido ganando con el tiempo la indiferencia, en el mejor de los casos, de muchos de nosotros. Pero eso no hace que dejen de ser víctimas. Son zafios y groseros, como los dibujantes de El Jueves, pero eso no les priva de su calidad de víctimas. Y defienden algo completamente opuesto a lo que yo defiendo, pero deben tener derecho a defenderlo. Insultan y se mofan, pero eso no es razón para callarles la boca. Son amigos de los aspavientos, las grandes y graves palabras y están, a mi juicio, muy equivocados. Pero tienen todo el derecho del mundo a estarlo.
Lo más probable es que no sepas de qué te estoy hablando. Y me va a ser difícil indicar un enlace para explicarlo, porque el único medio que lo ha publicado es Libertad Digital (a quienes no pienso enlazar), y si no hubiera comprobado por mis propios ojos la veracidad de la noticia, no lo creería. Pero es así. A ver si me explico.
El Juzgado de lo Mercantil número 2 de Barcelona ordenó bloquear el acceso desde España a diez páginas web en las que, de forma más o menos clara, se animaba a comprar productos alternativos con origen fuera de Catalunya, como medida cautelar con motivo de una denuncia presentada por la Cámara de Comercio catalana hace más de un año. La causa parece ser una lista elaborada en el año 2005 por el autor de una de esas páginas, recogida en las demás, donde aparecían productos de empresas con sede catalana y marcas competidoras con sede fuera de esa comunidad. Como corresponde, el Ministerio de Industria cursó el día 13 de Noviembre una orden a los operadores para que cumplieran esa medida judicial. No era la única vez.
Según mis investigaciones interneteras, todo parte de la web http://hastaloshuevos-com.blogspot.com, inaccesible por orden judicial. Ingenuos. Y sonriendo en las fauces de esos jueces analógicos, me he paseado un rato por esa web. No me gusta nada. Son zafios y groseros, como ya he dicho. Son grandes insultadores, de la escuela de un viejo amigo mío batiburrillesco. Pero esos no son motivos para cerrarles la boca, sino para no leerlos. Yo no los leo, salvo ahora. Y lo que es más importante: son inocentes de cualquier delito hasta que se demuestre lo contrario. Si han cometido un delito, que los juzguen. Si no, ¿quién cuantifica las pérdidas morales causadas por una decisión cautelar injusta? He estado navegando por esa web durante horas, y he encontrado golpes bajos, barbaridades lingüísticas y bastante mala bada, o mala leche, o ambas dos juntas. Descalificaciones e insultos a veces sumamente malintencionados. Pero nada que un lego en la materia como yo pueda considerar delito contra el honor de ninguna Cámara de Comercio, ni contra ninguno de sus miembros. Espero que el juez, si los encontró, tenga a bien hacerlos públicos.
Las medidas cautelares son necesarias en muchos ámbitos. Legislar sobre malos tratos sin posibilitar medidas cautelares es simplemente absurdo. Pero en asuntos de injurias, calumnias y/o daños al honor (como parece el caso) esas medidas cautelares son francamente absurdas. Ya es absurdo que tengamos asuntos de honra tipificados como delitos, imagínense las medidas cautelares sobre esos delitos… Ya nos pasó con El Jueves y su secuestro. Ahora bloquean webs por los presuntos daños morales que puede (puede, ojo, puede) causar lo allí escrito. Hacemos las cosas al revés y nos quedamos tan panchos.
Amordazamos primero y juzgamos después. Señores, compañeros de Red Progresista: creo que es hora de que nuestros colegas de Red afiliados a cualquier partido político exijan explicaciones a sus jefes. Fíjense que yo no estoy afiliado a nada salvo la Seguridad Social y tengo unas ganas locas de exijirlas…
En estas condiciones, domde los legisladores aprueban leyes sobre Internet de espaldas, precisamente, a los internautas y domde un juez puede, cautelasrmente, cerrar una web por el honor de una institución… podemos decir que no, que España no es una democracia humanista. Ni de lejos.
02.10.07
Ayer, el periódico Público regalaba un DVD con la película Good Bye Lenin! de Wolfgang Becker. Yo ya la tenía en copia privada emulera (de hecho, es una película que siempre tengo en el disco duro porque nunca sabes cuándo te volverá a apetecer verla), pero no quería perder la oportunidad de conseguirla en un buen soporte físico.
La primera vez que vi esta película empecé a llorar al comienzo, y no recuerdo cuándo paré. Era un momento duro en mi vida, pero no se trataba de eso. Más que los esfuerzos de un hijo para con su madre, lo que me emocionaba era ver a esos manifestantes por la libertad enfrentándose al poder establecido para cambiar las cosas al comienzo del largometraje.
Esos manifestantes en la Alemania comunista querían libertad, querían democracia, querían respeto. Querían ser, en una palabra, ser y no obedecer. Querían dejar de parecer invisibles, querían poder ejercer eso que se suele llamar “soberanía popular”. Querían cambiar sus vidas, porque lo que los de arriba estaban haciendo con ellas era simplemente inhumano.
Uno no puede sino recordar esa escena de la detención de Alex cuando ve las imágenes que nos llegan de Myanmar, y comprobar que, como dice el manido refrán, la realidad supera la ficción en brutalidad.
Alemania lo tuvo bastante más fácil. La dictadura comunista de su lado oriental estaba prácticamente rodeada de potencias atlánticas. La URSS colapsó. No había más salida racional que la que aconteció (una guerra en medio de Europa sólo hubiese sido aceptable si Alemania quedara algo más lejos de Francia y Holanda y Luxemburgo…, una guerra ideológica capitalismo-comunismo ni así y los del este no estaban para tirar cohetes ni petardos). Y todos lo celebramos con vivas, y hurras, porque en Europa por fin había desaparecido el último reducto de barbarie institucional (porque del resto, ETA por ejemplo, lo que nos queda por aguantar…).
Alemania perdió a Lenin, y todos ganamos. Good Bye Lenin! Hello Freedom! El último acto simbólico fue la simple eliminación de la estatua del dictador soviético. Se cambian símbolos para ganar en libertad. Myanmar no existe. Viva Birmania. Hola, Libertad.
Algunos derechistas nostálgicos (remarco el «algunos») siempre se han llenado la boca diciendo que la dictadura franquista no fue para tanto, porque nadie desde dentro hizo casi nada para luchar contra ella. Curioso argumento que justifica el castrismo. Pero en este caso tenemos resistencia. Resistencia pacífica. No es simplemente que el salvaje régimen maltrate y veje a la población, es que esta población está saliendo a la calle para denunciar esto y se está exponiendo voluntaria y pacíficamente a la represión. Y nosotros no les estamos correspondiendo con nuestra palabra.
La valentía que demuestran los monjes en Birmania es simplemente admirable. La cobardía que demuestran los líderes de Occidente es simplemente vergonzosa. Con escasas y sonoras excepciones (véase el caso de Gordon Brown) y también sonoras hipocresías (Sarkozy, por ejemplo… ¿en qué quedó la esperanza derechista de Occidente? ¿Reuníéndose con Chaves el venezolano? ¿Apoyando a Total?). Si China veta una resolución en la ONU de condena, pues no pasa nada. Si Rusia se opone también a dicha condena, pues tampoco. Total, son potencias amigas aunque la primera sea una dictadura con dinero y la segunda no un adalid prescisamente de los DDHH. Hay que forzarlos, y eso no se hará con acciones unilaterales estilo iraqí, sino con presión popular. Los gobiernos occidentales deben pronunciarse ahora, ya (no, no es pronto para sacar conclusiones, a no ser que esperemos sacar conclusiones en las autopsias de los inocentes), y si no lo hacen de buen grado deben ser forzados a ello por medio de la presión pública de sus países. Y una vez nuestros gobiernos sepan nuestra firme posición, con exigencia incluída de que sea la posición que ellos defiendan, tendrán que enfrentarse a sus homólogos rusos, chinos o de donde sea y decirles lo que todos queremos decirles: que son unos caraduras, unos cómplices del asesinato masivo de inocentes y que en esas condiciones no son quienes para vetar nada. Va siendo hora de no reconocer la legitimidad de quienes, en puridad, no la tienen.
Y de ir más lejos: en el enlace anterior al Deutsche Welle Español se apunta a una iniciativa de algunos miembros del Parlamento Europeo exigiendo un boicot a las olimpiadas Pekin 2008 por el colaboracionismo chino con el régimen militar birmano. Quizás sea el momento de empezar a decirles a nuestros atletas y a nuestro Comité Olímpico que no queremos que vayan.
Es sencillo. Nos hemos manifestado muchas veces. Y en este caso también hay agendas e intereses ocultos (nada escondidos) que también están relacionados con el petroleo. Si no nos callamos antes, ¿por qué hacerlo ahora? ¿Porque los responsables no son americanos? Los intereses económicos de dos países dudosos en muchos aspectos básicos del Derecho (siendo muy generosos) están influyendo para que nadie haga nada, para que nadie sepa nada. Incluso las informaciones que aparecen en los medios son bastante conservadoras (ya que no se atreven a dar las cifras de asesinados y desaparecidos que se mueven en la Red, ni concretan más allá de lo obvio, ni dan datos de trasfondo para entender qué motiva a las partes que están influyendo en el asunto, como China, Rusia o India).
Es complicado a la vez. Porque se necesita un compromiso para con los Derechos Humanos. Hay quien fue a las manifestaciones contra la Guerra en Irak porque eran manifestaciones anti-derechistas. A mí eso no me interesa, y esas personas tampoco. Me dirijo a los que acudieron de corazón, y les hablo desde su lado ideológico: unámonos. En la derecha de este país no tenemos mucho apoyo en muchos temas, pero no en éste. Demos una lección a los políticos y enseñémosles que nosotros, cuidadanos, podemos unirnos por encima de partidismos por algo en común.
La Red ya se está moviendo. Hay convocada una huelga de bloggers para el jueves 4 de Octubre. En esta página tienes más información al respecto, pero la idea es que, si dispones de tu propio hosting, tu dominio lleve a una página vacía con una imagen que elijas entre éstas y éstas. Si tienes AdSense, mientras dure la campaña también te recomiendo que lo inactives (es muy desagradable ir a una web, por ejemplo en El País, como me ha pasado, y al terminar de leer cómo están masacrando monjes budistas encontrar un «enlace patrocinado» a una empresa de viajes que te ofrece el tour por Myanmar completo, con visitas turísticas y todo, por poco más de 1000 €)
Desde esta entrada enlazada en Red Progresista os animo a todos a escribir del tema. Difundid las noticias, mostrad vuestra indignación. Vamos a hacerlo todos, los de derechas y los de izquierdas, de manera que lleguemos hasta los blogs de los políticos, las webs de los partidos, y de ahí a sus superiores, y así dejemos bien claro qué queremos que hagan. Quiero ver una movilización masiva en la Red española, en la catalana o en la gallega, en la murciana (porque esta entrada también aparece en Planet Murcia). Sería muy interesante conseguir una acción conjunta de todas las redes zurdas, pero eso no es suficiente. En Red Liberal la idea parece que cuenta con algunos apoyos. Podríamos estar ante la primera acción real conjunta de toda la Red española.
Organicémonos. Busco personas con ganas y con compromiso. Busco redactar una manifiesto que muestre las claves para entender el asunto y nuestra posición común. Puedo ofrecer un espacio en mi hosting para una campaña. Busco direcciones de mail relevantes (medios de comunicación, partidos políticos y sus secciones, políticos que tengan blogs, organizaciones sociales, direcciones de correo públicas de atletas (si existen), del Comité Olímpico Español, sindicatos… todos). Quiero ver a todas las redes de este país dejando de hablar (por ahora, claro) de la última soberana tontería del último mesías nacionalista y concentrase en lo importante. Está muriendo gente y estamos mirando a otro lado.
Tal vez soy demasiado ambicioso, o ingenuo. Pero estoy cansado de estar callado. Los birmanos ya han alzado la voz, y se la han apagado a balazos. Ahora pocos se atreven a manifestarse ya. Es hora de tomar el relevo.
Enlaces externos de interés:
Lady Vorzheva (Spanish Pundit) lleva haciendo seguimiento del tema desde que estalló la violencia. Lo encontré donde Aquiles (Aquiles en Madrid).
Free Burma Official Wiki, con información de campañas en la Red. Busca la traducción al castellano, está en la misma página, o ¡ayuda a crearla!
Amnistía Internacional mantiene un panel con las convocatorias a movilizaciones en España.
The Burma Campaign UK es una página que lleva a cabo un seguimiento de la realidad birmana desde hace tiempo, con el objetivo de presionar a su gobierno para que se moje en el tema. Esto es lo que busco para nosotros.