La una de la madrugada. Una llamada. Media hora. Yo me quedo a ayudar en el desalojo.
Tres coches bomba en 24 horas. Un muerto y dieciocho heridos. Daños colaterales en la liberación del pueblo oprimido. Despierta, Euskadi, y destiérralos con el poder del civismo.
Descanse en paz, Luis Conde de la Cruz.
Mi homenaje: el silencio del dolor y el necesario lazo azul.

















