Science and the scientific process must inform and guide decisions of my Administration on a wide range of issues, including improvement of public health, protection of the environment, increased efficiency in the use of energy and other resources, mitigation of the threat of climate change, and protection of national security.
The public must be able to trust the science and scientific process informing public policy decisions. Political officials should not suppress or alter scientific or technological findings and conclusions. If scientific and technological information is developed and used by the Federal Government, it should ordinarily be made available to the public. To the extent permitted by law, there should be transparency in the preparation, identification, and use of scientific and technological information in policymaking. The selection of scientists and technology professionals for positions in the executive branch should be based on their scientific and technological knowledge, credentials, experience, and integrity.
Seguramente porque leo demasiada Ciencia Ficción (últimamente ando liado con una colección de cuentos de Asimov centrada en robots) la posibilidad de investigar con células madre en la mayor potencia científica y tecnológica del mundo y la expansión del término transhumanismo hacen que mi cabeza empiece a desvariar. Procuraré no desbarrar, aunque no prometo nada. Quizás sería excesivo decir que asistimos a un tiempo equivalente al del giro copernicano y baste señalar que vivimos tiempos centíficamente interesantes.
Ya no existe veto en los Estados Unidos. Las investigaciones con células madre no sólo pueden disponer de fondos federales sino que las agencias públicas de salud deben emprender y apoyar acciones dirigidas al trabajo responsable con células madre embrionarias. La Orden Ejecutiva está fechada a 9 de Marzo, y va acompañada de un Memorandum que es casi más interesante:
That is why today, I am also signing a Presidential Memorandum directing the head of the White House Office of Science and Technology Policy to develop a strategy for restoring scientific integrity to government decision making. To ensure that in this new Administration, we base our public policies on the soundest science; that we appoint scientific advisors based on their credentials and experience, not their politics or ideology; and that we are open and honest with the American people about the science behind our decisions. That is how we will harness the power of science to achieve our goals – to preserve our environment and protect our national security; to create the jobs of the future, and live longer, healthier lives.
Basar las políticas científicas en resultados científicos. Tomar consejo científico basado en credenciales y experiencia y no en ideología. Hacer política científica transparente para el público. Tres medidas tan de sentido común que es revolucionario implementarlas en la Administración. Unas simples directrices que deben sustituir a otras que, deliberadamente, apuntaban en sentido contrario. Cómo pudo eso pasar en Occidente en pleno siglo XXI es un misterio que no alcanzo a comprender.
Todos lo hemos visto. Algunos lncluso a propósito, buscando un canal de Internet que nos permitiera disfrutar del sonido ambiente sin los siempre escorados comentarios de cualquier televisión local. Ya está hecho, Barack Obama es el Presidente número 44 de los Estados Unidos de América, so help him god. Personalmente, me ha parecido una ceremonia muy emocionante, un sentimiento causado casi a ciencia cierta por la práctica imposibilidad que da España de sentir patriotismo. No creo que deba ser obligatorio, pero sentirse orgulloso del lugar en que se vive por de dónde se viene y cómo se ha llegado ahí no tiene nada de malo. También influyen la pompa, el protocolo y la miríada de detalles, «costumbres y tradiciones» propias de un evento político así en un país también así, que me parecen artes sublimes que casan poco con el espíritu castizo de esta mi tierra.
Pero antes de enredarme en valoraciones subjetivas y políticas, entremos en materia. De manera paralela a la toma de posesión física, el equipo de Obama asaltaba la Web del gobierno estadounidense:

Me propongo hacer unas cuantas valoraciones acerca de la construcción y usabilidad del sitio, nada muy a fondo pero sí dando algunas pistas. Lo primero que llama la atención es la cuidada estética de la Web. Destacan los degradados suaves, los brillos y los colores de una paleta clásica y agradable (que por sí sola no hace milagros tampoco, claro). La estructura se divide netamente en tres partes claramente diferenciadas. La cabecera es simple y contiene un menú completo e intuitivo que se va desplegando según se desplace el puntero. El cuerpo reparte sus contenidos en un slide de artículos destacados (basado en jQuery y en la linea del original slide que el mismo Obama inspiró) y una lista más convencional de artículos, entre los que destaca por motivos obvios un blog. Para los menos realistas: no, no es el blog de Barack Obama y no, no admite comentarios. Pero sí tiene un feed RSS y explicaciones de qué es esa cosa. El pie de página de nuevo está partido: una reproducción extendida del menú superior y un pie clásico con enlaces externos e informaciones internas varias y típicas.
Pero hay algo más allá del aspecto meramente estético de la portada. Se nota cierto gusto por las cosas bien hechas y se nota también que ha sido un trabajo de personas muy cercanas a la Red actual. Por ejemplo, echemos un vistazo a la lista de palabras clave que se define en la cabecera de la página (y que ayuda a los buscadores a saber de qué se habla): President, Barack Obama, White House, United States of America, 44th President, White House history, President Obama, Barck, Barek, Barak, Barrack, Barrak, Obma, Barack. Todas las formas posibles de escribir mal «Barack» u «Obama». Los que han hecho esto se lo han tomado bastante en serio.
O eso es lo que ellos mismos dicen. Como explican allí mismo, en la creación de la Web se ha tratado de mantener un cierto cuidado para mantener la accesibilidad y usabilidad, lo que se traduce en seguir ciertas reglas de implementación de los elementos para hacer más sencilla la experiencia de personas que navegan por ella con visión reducida, o que utilicen un navegador en modo texto. Se agradece, por ejemplo, la existencia de una hoja de estilos propia para imprimir (muy muy útil), la utilización de etiquetas alt para todas las imágenes e incluso el clásico you are here que tenemos en la parte superior del pie de página. Incluso el gigante slide de la portada, en ausencia de javascript, degrada bastante bien aunque se coma parte del contenido que debería mostrar. Para terminar los elogios, la tipografía es preciosa y clara.
Eso no les libra de cometer unos cuantos errores. Uno de ellos, mínimo hasta el extremo pero real como la vida misma, es un pequeño problema de alineado entre cabecera y cuerpo en una sección algo rara: WhiteHouse 101. Al menos en mi pantalla el menú superior excede en un par de pìxeles el ancho del cuerpo anaranjado. Pero también hay errores de accesibilidad que sí deberían tenerse en cuenta. Porque aunque el código de la página es bastante claro (el Mundo ha avanzado mucho en este tema desde que se desterraron para siempre las tablas) se cometen unos cuantos errores. En el slide principal de la portada, sin ir más lejos, corren el riesgo de tener hasta cuatro títulos que, por jerarquía, deberían ser el título de página. Y es que cada elemento del slide cuenta con su propio título h1, cuando este elemento debe ser único. Esto produce un empacho de títulos que luego termina como termina: en las páginas interiores no existe un sólo título de este primer nivel y casi podríamos decir que esas páginas no tienen quién las describa. También se echan mucho en falta los atributos title en las etiquetas de enlace, que ayudan a contextualizar los hipervínculos y son una recomendación (aunque no prioritaria ni obligatoria) de la W3C.
Otro problema, derivado del propio estilo del sitio, es lo muy rezagado que aparece el contenido principal y más interesante en la página. Es una consecuencia de tener un menú tan amplio y completo en la parte superior de la Web: automáticamente, todo el contenido se debe poner tras decenas de enlaces anidados en varias listas. Decenas de enlaces anidados en varias listas que se duplican en cada página, ya que hay una réplica del menú superior en cada pie del sitio: contenido duplicado, y por tanto que engorda innecesariamente el peso final.
Le podríamos dar un aprobado alto, casi un notable, al sitio en general. Tiene pequeños grandes detalles, como un principio de traducción al español (¡con Ñ!) no forzada (es decir, no automática) que se agradece y que esperemos no sea sólo un proyecto a abandonar, y otros más comunes pero no por ello menos necesarios, como es un favicon reconocible. Me atrevería incluso a aventurar que el sistema de gestión de contenidos de ese sitio no dista mucho de un WordPress de los que usamos muchos. En resumen, no está nada mal para el primer Presidente de los Estados Unidos que podrá tener un portátil en el escritorio del Despacho Oval. Mientras, en España sufrimos Microsoft Visual Studio .NET 7.1 y no sabemos qué es un favicon, y así nos luce el pelo. No sé qué nos cobraron por esa Web de la-moncloa.es, pero ahora que la visito con un poco de interés y miro el desastre a la cara por diez veces menos hasta yo haría algo mejor. De verdad.
Es curioso lo mal que se me da hacer vaticinios político-electorales, y quizás por eso he preferido ser un lector silente en esto de la campaña norteamericana. Teniendo cerca a gente como egócrata y sus noches de caucus y primarias en twitter, a uno le quedan ya pocas cosas que comentar. Pero me parece que queda algo en el fondo del bote, algunas ideas que no he visto a nadie poner negro sobre blanco (y valga), algunas circunstancias colaterales al efecto Obama.
Lo que ya ha hecho el presidente electo Obama
Vale, Obama es negro. O no, mulato. Medio europeo y medio africano. Con pizcas, mezclas y lo que queráis. Es negro, en el sentido cotidiano del término, y las tonterías sirven sólo para divertirse un rato.
Repasando la prensa he estado leyendo la cobertura desde Chicago que ha hecho Público, y hay algunas frases que querría resaltar. Me ha llamado poderosamente la atención el indigente que gritaba «Lo han votado hasta los blancos. Nos han votado a nosotros, sus antiguos esclavos. Somos importantes». Puedo imaginarme a los dos jóvenes negros gritando casi sin creérselo eso de «El tío lo ha conseguido». Es curioso que Obama durante su campaña repitiera incesantemente que los principales problemas raciales en Estados Unidos no venían de un racismo blanco, sino de un derrotismo y un victimismo muy enraizado en la comunidad negra. Denunciaba que muchos, bajo la manta del sentimiento de ser «ciudadanos de segunda» escondían simplemente la pereza o el temor a tomar partido en la vida política, democrática o social, sentimientos propios del pensamiento cobarde y estático. Apelaba, en suma, a la responsabilidad de todos y cada uno y a dejar atrás estereotipos. Con su victoria, los negros que aún vivían con el ciego pensamiento de ser «de segunda» despiertan a la realidad. En un efecto doble, refuerzan su propia autoestima social a la vez que, por primera vez, comienzan a darse cuenta de que los problemas no terminan en su puerta, y de que ellos forman parte de una Nación que también les necesita.
Nadie duda de lo civilizados que son los norteamericanos, que nadie vea en el párrafo anterior una acusación implícita de racismo o segregación racial. Hablo de sentimientos. Hace menos de un siglo existía esa brecha social, y aunque las leyes cambien hay memorias que perduran algo más, y sentimientos difíciles de olvidar. También hay algunos que se ha preguntado en un alarde de patriotismo dislocado cuándo veríamos ecuatorianos o gitanos presidiendo España, lo que daría para una entrada entera nombrando diferencias de situaciones y errores de enfoque, así que mejor lo dejamos y sonreímos. Ains.
No sé si alguien recuerda haber visto celebraciones en pueblos y ciudades de África tras la elección de un presidente de Estados Unidos, o que le dediquen obras de teatro. No hay fronteras para Obama, y se celebra y comenta su elección en todo el mundo. Otra cosa que ya ha hecho el presidente electo Obama: mejorar la imagen de su país en el extranjero. Seguramente no entre las personas más exigentes, que esperarán prudentemente, pero sí entre la masa, tan dada a enloquecer y quemar banderas en ocasiones. Hay literalmente millones de pares de ojos que hoy miran a Estados Unidos con un color de cristal muy distinto respecto a hacer una semana en sitios donde antes no se los quería ni ver. Los europeos siempre creemos entenderlo todo, y las formas useñas no quedan fuera, pero lo cierto es que no entendemos un carajo de la forma de vida que se estila al otro lado del Atlántico. Creemos que Obama es lo que nos gustaría que fuera, y que hará lo que querríamos que hiciera, y si no lo hace… vamos a tener un problema. Por ahora, el electo Obama ha conseguido que el 60% de los europeos (cifra aproximada y, por qué no decirlo, inventada) queramos ser estadounidenses. Prácticamente todos nos daríamos la vuelta nada más llegar y ver cómo funciona aquello, pero esa es otra historia. Eso es un logro inobjetable, y más si tenemos en cuenta la opinión generalizada sobre los estadounidenses que circula por este viejo continente (fruto del desconocimiento, la incomprensión y la pereza a partes variables). Esperemos que Obama sea capaz de usar el envoltorio para darle contenido. El Congo, por ejemplo, sería un buen comienzo.
Lo que va a hacer el presidente Obama
Personalmente, no tengo la menor idea. Hay quien comenta por ahí que Bush Jr. se presentó con un programa que en política exterior era poco menos que aislacionista, y mira cómo han pasado los años. Puedo aventurar, sin embargo, lo que podría pasar. Porque, sintiéndolo mucho, soy de los que opinan que Obama, si hace lo que debe hacer, nos va a cambiar un poquito la vida a todos.
En política casera, tiene un ideal ambicioso de sanidad universal. No termino de entender la idiosincrasia yankee porque me cuesta mucho coger sus esquemas mentales, pero me hago a la idea de las razones por las que no tienen de eso, y me da la impresión de que esas razones, razonables o no, no se esfuman del ideario colectivo en un par de años. Más bien, creo que es el precursor, sí, de una europeización americana en ese aspecto. Antes de que me se salten las lágrimas de odio, ni de lejos sugiero que vayamos a ver una Caja de la Seguridad Social regulada por la Reserva Federal o un Secretario de turno, sino algo mucho más pragmático: la sanidad estadounidense es económicamente menos eficaz que la europea (cada paciente le cuesta más al Estado), es simple realismo aplicado que alguien ha debido ver ya. No se me ocurre cómo va a hacer lo que quiera que tenga pensado, pero va a ser interesante verlo.
Pero hay más que sanidad universal. Obama plantea una gran ofensiva educativa. Me da la impresión, y que se me permita la ilusión, que Obama entiende que, en un Estado (Nación o como queramos llamarlo) occidental y libre, que hace de la Libertad su bandera y que se considera grande y especial, el hecho de que la gente enferme y muera cuando es médicamente evitable y además sea analfabeta y culturalmente pobre es una vergüenza que termina decayendo. Como, por otra parte, pasa en Europa (¿o es que ya nadie se echa las manos a la cabeza con la espectacular bajada de nivel de los estudios de secundaria? ¿listas de espera interminables, falta de material y personal?) y así nos luce el pelo. No es menos cierto porque lo digan los rojos: una sociedad que no cuida de sí misma, aunque sea democrática, está abocada al fracaso.
Hay algunas cosas que Obama no va a cambiar, por mucho que muchos europeos se empeñen. Por ejemplo, la maldita manía de los presidentes de mirar por los intereses de sus votantes y no por los de los demás sitios. Eso incluye, por supuesto y por ejemplo, que defenderá su política energética hasta que tenga alternativas. O que no dudará en apretar los botones necesarios si percibe un peligro real. Personalmente no espero un gran cambio en política exterior estadounidense, más allá de cerrar Guantánamo (por fin) y tratar de suturar en Irak de un modo más o menos inteligente. Lo que sí destaca en sus discursos es su compromiso con Afganistán, y ahí es donde quería yo llegar…
Porque me da la impresión de que Obama va a ser, en algunos aspectos, justo lo contrario de lo que esperábamos, lo opuesto a lo que seguramente queremos pero irremediablemente lo que necesitamos. Estoy hablando de Europa, obviamente, a la que me barrunto van a invitar a convertirse de una jodida vez en algo más que un jarrón de adorno. En las portadas de lo que se hablará será de números de tropas de quién destinadas en dónde. No miento si digo que ya oigo a algunos quejarse de esta elección: contra McCain eso no pasaría, y viviríamos mucho mejor, pero a ver quién le dice que no a Obama después de babearle el trasero tanto. Tendremos que dejar de hablar de multilateralidad y empezar a ejercerla, con lo que ello conlleva. Si todo funcionara como debiera, Europa aprenderá que los dictadores y los radicales no caen solos si les pasas la mano por el lomo y que hay veces que es necesario disparar, y América entenderá que la democracia no se puede exportar de un día al siguiente y que para algunas cosas mejor tener amigos que MasterCard.
Por supuesto, es posible que nada de eso ocurra: que ni sanidad universal ni proyecto de, ni mejora en educación, ni despertar europeo en el Mundo, ni nada de nada. Pero ya que todos han soñado, yo también quiero.
Casi todos mis compañeros de NeoProgs y algunos de Siracusa han hablado del tema, pero no puedo dejar de invitar a la lectura de los XVI puntos de Gregorio Luri, la visión imperialista de Isidoro, la mirada desde abajo que hace Yoani, la guinda bíblica de Ismael. Si parece poco, podemos perdernos entre Barras y Estrellas. Y si hay ganas de más, leamos sobre sueños dulces y victorias incompletas.