Han demostrado muchos sicólogos, muchos psiquiatras, que no hay relación entre celibato y pederastia , pero muchos otros han demostrado, y me han dicho recientemente, que hay relación entre homosexualidad y pederastia
Cardenal Tarcisio Bertone según La Verdad, 13 abril 2010
Creo que a todos nos gustaría tener acceso a los estudios de esos psicólogos y psiquiatras, y que se concretara un poco más aquello de “me han dicho recientemente”, que sugiere alguna publicación reciente. En realidad, lo que los psicólogos y psiquiatras no dejan de demostrar es que la orientación sexual (hetero, homo, bi, trans) poco tiene que ver con nada más que con, bueno, la orientación sexual (que no es poco, pero no es todo) y que no tiene por qué degradar el resto de la personalidad. Para llegar a estas conclusiones, tan interesantes como que una pareja gay es tan apta a la hora de adoptar como una hetero (lo importante es querer adoptar y tener estabilidad, dicen), han tenido que esperar a que decir que uno es gay no supusiera la muerte (real o figurada) o a que, en efecto, existiesen parejas homo libres de declararse tales con hijos para poder estudiar. Estos estudios sí son, por tanto, recientes.
Las palabras de Bertone, a falta de más datos, carecen de justificación. Pero podríamos suponer que tuviese razón en su tesis y los casos de pederastia que han tenido lugar en el seno de la Iglesia fuesen fruto no (exclusivamente) del celibato sino de la homosexualidad, y ver a dónde nos lleva la idea. Por supuesto, no es necesario comprarle la moralina homófoba: sabemos por experiencia y porque así lo van sugiriendo los diferentes estudios que van apareciendo que la homosexualidad en general no se relaciona con la pederastia. ¿Cuál es el hecho diferencial de ambos casos? Ciertamente no (sólo) el celibato. Si los homosexuales no son pederastas pero en el seno de la Iglesia la homosexualidad conduce a la pederastia el señor Bertone se acaba de meter en un berenjenal mayor del que esperaba.
Descartando el celibato, ¿qué clase de sistema moral se administra a unos hombres adultos para que, ante el impulso de mantener sexo consentido con otros hombres adultos, terminen violando niños? Me da la impresión, y es eso nada más, que se inculca tan a fondo en los prelados la maldad intrínseca de la homosexualidad que éstos, ante sus impulsos, prefieren dañar a lo más débil que tienen a mano para saciase antes que romper ese tabú. Aún siendo generoso y aceptando que, como dice Bertone, son homosexuales (loego quieren sexo con hombres) y no directamente acosadores de niños (conocer la proporción de niñas, además de seguramente escabroso, sería muy ilustrativo de esto…) creo que es peor el remedio que la enfermedad.
Si lo que la Iglesia inculca a sus futuros pastores los lleva de querer practicar sexo consentido con hombres a preferir violar niños antes que desafiar esa prohibición, entonces al asunto legal de los encubrimientos (parte importante de todo esto) se suma el moral de cómo se puede llegar a este grado de degradación mental.

















