El Destino del Iscariote

Lookin' for someone to betray...

Archivo de la etiqueta 'principios'

05.05.08

James Madison, Presidente

Siempre me ha parecido muy curioso que en Estados Unidos se hayan desentendido tan bien de la mochila europea de las batallas del tatarabuelo Cebolleta. Sí, tienen barrios italianos y mafia, pero también chinos y mafia, y nipones y mafia. Sí, hacen desfiles en San Patricio, pero a ver quién le dice que no a una fiesta en la que te vistes de verde, con lo que les gustan los ídem. Es como si al subirse al barco rumbo al nuevo Edén, los colonos se hubieran sometido a una buena sesión de olvido. Allí iban a formar parte de algo. Allí se declararon libres y obraron en consecuencia. Nada de reyes mandando tropas al viejo estilo europeo. Borrón y cuenta nueva, que se dice.

Aunque tenemos mucho en común (los usamericanos hablan una lengua comunitaria después de todo), lo cierto es que ambas sociedades occidentales parecen el producto de un ensayo evolutivo. Un mismo punto de partida, dos visiones distintas: que empiece la carrera. En Europa hemos preferido mantener el romanticismo del pasado, honrar a nuestros antepasados aunque fueran unos salvajes y ser políticamente correctos en todo, con el ideal seguramente platónico (que esa es otra) de que siendo bueno las cosas no salen tan mal. Tras siglos y siglos de guerra de unos contra otros, unos contra unos y dame ahora estas tierras, hemos llegado al siglo XXI, al Estado de Bienestar. Si no miras muy de cerca, todo va relativamente bien. Vivimos en modo comunitario on, somos parte de algo milenario, histórico. Tenemos un ombligo que asusta, pero es que en la escuela aprendemos dos mil años de nuestra Historia, y eso aplasta a cualquiera. Catedrales románicas y góticas se cruzan a tu paso, Gibraltar sigue sin ser español y África empieza (o empezaba) en los Pirineos. La Historia nos persigue en nuestra vida cotidiana. Europa, muchacho, existía antes que tú, y seguirá existiendo después. Europa, muchacho, no es la suma de los europeos, es algo más y más profundo. Contémplala, afortunado tú que has nacido en la cuna de la civilización. Yo lo llamo el pensamiento de campana de cristal, que te deja verlo todo pero no salir de él. Alguna consecuencia negativa debía tener acostumbrarse a la Pax Romana, que te acomodas.

Mientras, en usamérica se dedicaron a quedarse solos, reservando indios y decidiendo cómo vivir. Dado que sus enemigos objetivos no eran los de toda la vida —los gabachos, los jodíos ingleses o los moros del sur— sino la Naturaleza y los pieles rojas, no tuvieron que apelar a su larga Historia (casi siempre medio inventada y con un derecho divino que aparecía de la nada) para querer vivir juntos y ponerlo por escrito. Así, decidieron que cada uno hiciera con su vida lo que quisiese siempre que no fastidiara al resto. Y fueron lo suficientemente inteligentes como para saber que en algunos temas nunca se pondrían de acuerdo, y los sacaron del debate. Adiós guerras de religión, hola primera enmienda .

Así, cada uno ha ido tirando por su lado del Atlántico, separándonos física y socialmente. Ahora parece que en el otro lado del charco pretenden construirse su propia campana: en estas primarias se está hablando mucho de sanidad, de educación y de agenda social a la vista de que un pueblo que no guarda sus valores perece (merecidamente). El haber hecho bien los deberes permite que no necesiten tomar ninguna Bastilla, sino simplemente votar. Votar y cambiar. Aquí siempre hemos sido más de gritar y luego tragar.

Aquella noche de 1789 se plasmó en unas horas la práctica totalidad del modelo de avance social en Europa: revuelta, caos y medio pasito p’alante. Nos han puesto siempre las situaciones límite, pasar hambre hasta la asfixia y entonces, solo entonces, salir a la calle con palos, antorchas o puñales. Como súbditos en vez de ciudadanos, aguantamos hasta lo inaguantable antes de estallar, y al hacerlo siempre salpicaba sangre. Para colmo, el resultado era casi indistinguible del punto de partida, cambiando los nombres del burócrata de turno que decide al final.

Llegó el siglo de las Guerras Ideológicas (en contraposición a las Religiosas), donde Estados Unidos veía una lucha de hombres libres contra totalitarios y Europa veía a Alemania atacar a Francia. Tras esos fiascos de autoafirmación territorial basada en la superioridad, en Europa, al llegar a un punto de (relativa) igualdad, hemos perdido la carga sentimental del nacionalismo y buscamos un marco conceptual que tape las vergüenzas de nuestros constructos estatales sin cimientos. El futuro está aquí en forma de conexión y globalización, y por eso aspiramos a nuestro propio borrón y cuenta nueva.

Como los colonos, los progresistas del siglo XXI y del Viejo Continente tenemos una tarea titánica: fundar. Europa se muere de vieja porque los europeos, ensimismados en su pasado, no se implican con su futuro. Dos mil años de catolicismo nos impiden ser oficialmente irreligiosos, so pena de herir sensibilidades. Quinientos años de reyes nos conminan a ser patriotas bajo riesgo de ser poco español, un mal francés o algo peor. El ciudadano europeo nace con mordazas que acumulan polvo de milenios. Sacudirlas es trabajo de hijos de dioses, y el castigo por no hacerlo es convertirse en un jarrón chino (literalmente) de aquí a nada. Europa, en suma, está mal hecha. No solo Europa, sino seguramente casi todas sus partes por arrastrar bobadas nacionales y demás sensiblerías inútiles (y gratuitas: el sentimiento no es obligatorio) en sus textos fundacionales.

Suelen decir que los izquierdistas somos antiamericanos, cuando lo cierto es que muchas veces solo discrepamos de algunas políticas useñas, que casualmente suelen ser de las que se recubren con la misma materia histórica de los grilletes europeos en su propia y corta versión. Mirando más de cerca vemos que, en realidad, los ideales progresistas e ilustrados deben basarse en el individualismo y el liberalismo de los fundadores, llegando a una defensa radical del derecho del individuo frente a la imposición arbitraria del grupo, pero manteniendo los ojos en la necesidad de una sociedad ética y por tanto humanitaria. No basta con ser una cultura mejor porque las mujeres puedan llevar falda, sino ser una sociedad de personas y para las personas.

Estos días se celebran por aquí las cadenas de la Historia, y viendo el tono de las celebraciones parece que el tiempo no pasa para el ser humano. En 1808 pudo ser valiente, heroico y loable salir con un cuchillo a la calle a rebanar cuellos gabachos invasores. Venían a eliminar la Santa Religión, abusaban de las mujeres y tenían un horrible acento, cosas todas ellas que el pueblo llano no podía soportar, como si el acento de la corte madrileña fuera la repera, la sociedad española no fuera de por sí machista hasta el extremo o la Santa Religión no se comportara como una bruja déspota. Pero se pasaron de rosca al llevarse al rey (un inútil, según parece, pero nuestro inútil), y esa gota colmó el vaso de unos miles de madrileños que defendían su monotonía españolaza de curas y condes. Hubiese sido loable que tras los franceses hubiesen caído algunos de esos en un 14 de Julio cañí, en vez de lo que vino después y después y hasta hoy. Pero no fue así, y en lugar de sentir verdadera pena por el tren histórico que perdimos por borregos lo celebramos como el concentrado de nuestra identidad nacional. Preferiría ser estadounidense, oigan.

Porque por esos lares, en 1808, elegían a James Madison como Presidente en unas elecciones (y su mandato tiene miga). No hay color.

Con esta entrada inauguro mi colaboración en HispaLibertas. Lo bueno de mi nombre y apellido es que son ferozmente corrientes…

28.04.08

Ezker Batua-Berdeak en Arrasate-Mondragón

…o el fracaso del asamblearismo

Hace ya más de un mes decía en relación al Tibet y a China que cuando dos malotes pelean y sólo uno lleva navaja no se puede apelar ni a la justicia ni a la indiferencia. Nadie duda que el pensamiento lamaísta es retrógrado y medieval, pero los que les disparan no son mejores ni tienen mayor legimidad. En esa tesitura, lo primero es lo primero y eso es y siempre será la vida humana.

Aunque parezca mentira, creo que la actuación de Ezker Batua-Berdeak, marca de IU en Arrasate, es discutible. No sólo censurable y criticable, sino discutible. De nada sirven los golpes en el pecho ni cubrirse de cenizas si los criticados ni siquiera saben en base a qué lo son. Y en este país en el que es más fácil el insulto que la pedagogía, va siendo hora de poner cordura y palabras donde antes había gritos y miradas por encima dle hombro.

Para quien no tenga miedo a leer (y recomiendo vivamente hacerlo), en la Red se puede encontrar sin mucho buscar el discurso de dicha formación, aprobado en su asamblea legítima y siguiendo los cauces democráticos que exigen sus estatutos. Éste es, por tanto, un problema de contenido, pero también de formas de llegar a él.

En el discurso se dicen algunas verdades como puños, como que de nada sirve presentar una moción de censura si no hay una propuesta viable de gobierno municipal, pues a lo que se aboca al Ayuntamiento es a la inacción por manos atadas. Como que EBB se presentó a las elecciones que les proporcionaron sus concejales con un programa concreto, y que no consideran normal apartarlo a un lado sin más garantía de que se tendrá en cuenta que el silencio de los que pueden llegar a gobernar por allí. Como que la crítica a la barbarie etarra terrorista no puede servir de cortina de humo para no hacer política real, cercana, municipal. Como que, en suma, no se puede apelar a un «conmigo o contra mí», trampa que sí pueden usar los asesinos puesto que en su enferma mente todo lo lateral es un escollo hacia su meta.

Tienen razón. Uno no se mete a político en IU, y menos en el País Vasco, para acabar de coro del PSE o del PPE. Uno tiene sus ideas, su programa y su forma de entender la política local, y se le está pidiendo que renuncie a todo para dejarle en bandeja a los «grandes» la decisión de qué hacer en tu casa. Pero tambièn se equivocan.

Se equivocan por lo mismo que decía sobre China y el Tibet: cuando dos malotes pelean y sólo uno lleva navaja… Y en este caso no es el Estado (encarnado a ojos de algunos como el malote PPSOE) el que lleva la navaja. Ni las seguras torturas que sufren algunos detenidos acusados de terrorismo equivalen al cuchillo que portan los etarras, por la sencilla razón de que ETA sí tiene por fin asesinar, mientras la Guardia Civil no tiene por fin torturar. Es la diferencia entre un error deleznable, denunciable y juzgable y el hijoputismo.

Hay momentos en que hay que ir un paso más abajo en la escalera descendente de la política. Está muy bien tener un programa y unas ideas claras de qué quieres hacer (y en la derecha les hace falta algo así como agua de Mayo), pero para poder desarrollar esas ideas y esos programas hace falta democracia y posibilidades de expresarse. Por tanto, la primera y primordial labor política de un cargo electo no es desarrollar el propio programa, sino permitir que todo el que quiera pueda tener uno propio siempre que respete las reglas. Antes de lamentarte porque tu programa se va a la basura, laméntate porque a otros, por tenerlo, los asesinan. Hace falta mucho coraje para admitir que una sola vida humana vale más que todo mi programa político, y eso es lo que se le demanda a EBB en Arrasate-Mondragón.

Sin embargo, todo tiene siempre más miga. Ahora dice Llamazares que los van a expulsar y tal y pascual, y que van a modificar los estatutos para impedir estas cosas. Estas cosas, querido Llamazares, no se pueden impedir. Las formas de EBB en Arrasate-Mondragón han sido impecables: la asamblea de afiliados decidió, y la cúpula obedeció. El problema es la asamblea. Rectifico: el problema es la gente que forma esa asamblea. No porque sean malas personas, ni siquiera se me ocurriría insinuar ninguna clase de amiguismo con el terror, sino por lo dicho arriba: han equivocado sus prioridades.

Cuando una cantidad suficiente de personas se reunen y legitiman sus actuaciones en mayorías (vamos, cuando se practica el asamblearismo sin etiquetas) las cosas pueden salir regularmente bien o desastrosamente mal. Si encima esa asamblea es independiente a la hora de admitir miembros, más. Si además pertenece a una organización-madre que permite asambleas en cada demarcación territorial, ni lo cuento. Es el problema a nivel nacional de IU y demás izquierda despistada, que en Madrid son rojos por la pata abajo (nostálgicos de la Segunda…) mientras en Euskadi son abertzales y en Catalunya maulets. Yo, ingenuo, creí en el internacionalismo de la Izquierda (que con la globalización tiene una oportunidad de oro, pero preferimos demonizarla porque nos pone tener un enemigo invisible). No soy de los forofos de la lucha de clases, pero quien dice serlo debería empezar a explicar qué diferencia a un fontanero vasco de otro murciano, y justificar entonces sus políticas locales.

El problema de las asambleas, como esta de Arrasate-Mondragón, no es que puedan votar algo políticamente incorrecto o que no se deba decir en un momento. El problema es que entre todos los que forman esa asamblea nadie ha tenido los dos dedos de frente de poner por encima de su programa político la dignidad de dejar de estar gobernados por quienes miran a otro lado cuando disparan a un conciudadano. Se puede llegar a esperpentos (y viene a huevo el caso cubano: una asamblea, un Partido, un líder, unas normas irreconocibles para cualquier izquierdista que haya salido más allá del portal de su casa). El problema de las asambleas es el mismo que el de la democracia: todos tienen derecho a voto, nadie tiene obligación de pensarlo. El problema de las asambleas es el mismo que enfrenta hoy en día la eclosión liberal: hay ideología, pero no principios que la sustenten, o sí hay principios pero se dan de leches con la realidad de la gente que quieren convencer (en Ciencia, cuando eso ocurre, se varían las hipótesis, pero si hablamos ya de irracionalismo…). El problema, en suma, es que somos humanos y preferimos defendernos, gritar, patalear y expulsar antes de discutir con amabilidad pero contundencia.

El problema final, el resúmen del problema, es que hay mucho político, concejal, dirigente y opinador que nunca se ha parado a pensar qué dice, cómo lo dice y cómo piensa justificarlo. Que ante una cuestión reacciona no de acuerdo a sus supuestos principios, sino siguiendo la estela histórica de qué hizo mi grupo en momentos similares, o qué puedo sacar, o qué consecuencias habrá para mí, o qué me hace senitir bien. No hay un constructo ideológico que sale de unos principios y termina en una acción política acorde, sino una meta (el socialismo, el independentismo, la unidad de destino en lo universal) y una serie de palabrejas (libertad, igualdad, justicia) que se usan para maquillar la falta de valores reales. Ante un problema concreto, casi nadie se plantea sentarse y pensar en cómo encajar esa aituación en mi marco ideológico antes de decir esta boca es mía.

Las personas son complejas. Irracionales la mayoría dle tiempo, incluso cuando pensamos que no lo somos. Siempre creeemos tener razón (evidentemente). A las asambleas les pasa tres cuartos de lo mismo, aliñado con lo difícil que es enfrentar dialécticamente algo aprobado democráticamente. Por suerte, los que sí hemos hecho ese trabajo de asentar unos principios bajo nuestros gritos y pullas sí tenemos una respuesta digna, diría que irreprochable, a ese alarde democrático: la democracia no es nada si no es humanista.

La decisión de la asamblea de Arrasate-Mondragón es plenamente democrática. Pero es papel mojado porque no es ni un pelo de humanista. Así, pueden meterse sus votaciones en la urna que deseen, que sigue sin ser legítimo ayudar a mantener como alcaldesa a quien no condena el asesinato de Isaías Carrasco, siquiera con la inacción o la abstención.

Lo demás son capas y capas de autojustificación que tratan de ocultar la falta de principios básicos.

||