
Ramos de Domingo
Era fácil e inevitable.

Ramos de Domingo
Era fácil e inevitable.
Se acerca la Semana Santa y los creyentes, otro año más, salvan la vida de milagro.

En la magen, grupos organizados han pasado toda la jornada amontonando imágenes religiosas. Según la tradición, arderán esta noche y para el sábado deben ser poco más que cenizas humeantes.

Es parte de la fiesta el cubrir de velas y cirios las tallas hasta la hora de su quema por cuestiones de horario infantil: aunque no puedan quedarse a la hoguera, los niños de este pueblo deben aprehender la belleza iconoclasta del fuego reflejado en una imagen divina sufridora.
País.
Sin prisa pero sin pausa, la parte menos piadosa de la población ha acabado haciéndose con el control de toda la vida pública. No sólo invaden la calle con sus carteles y sus manifestaciones, sino que hasta han conseguido infiltrar entre el calendario religioso fiestas paganas. Además de cambiar la fecha de la Natividad del Señor para hacerla coincidir con varios nacimientos místicos más, han conseguido solapar la fiesta por antonomasia (la Pascua) en su calendario agrícola satánico.
¿Pues no van y ponen las Fiestas de Primavera justo después? Por si fuera poco, tienen la desfachatez de llamar a uno de esos días “Entierro de la Sardina”, en una clara mofa de la cuaresma y los rigores alimenticios que conlleva. O conllevaba en mis tiempos, panda de descreídos.

En la imagen, la Verónica, ese entrañable personaje tan castizo y familiar que no aparece en los evangelios.
P.D. Nadie debería llegar al ateísmo sin haber visto antes la procesión de Viernes Santo en Murcia, la de los Salzillos. Hasta salgo yo y todo.
De un tiempo a esta parte, el ambiente se ha vuelto irrespirable para los fieles a Roma. No hay una santa semana en que no salte a las noticias un suceso (una redada en una Iglesia, búsqueda aleatoria de crucifijos bajo los escotes y mil historias más).
La situación es tan tensa que muchos católicos sólo se atreven salir a la calle de noche o refugiados en las sombras de zaguanes y callejones. Se resguardan donde pueden: esquinas, farolas… incluso árboles.

De hecho, algunos han empezado a salir con un árbol desde casa. Por si acaso.