Hay otro modo de ser. Otro modo de actuar, de pensar y de relacionarse. Un modo que huye de dogmas y de puntos finales, que siente curiosidad por todo pero no se acerca a nada con ideas preconcebidas. Otro modo de moverse, de imaginar y de colaborar.
Hay otro modo de hacer política, que no se fija tanto en las etiquetas como en los contenidos. Que tiene clara la diferencia entre medios y fines. Que es capaz de renovarse y no morir cuando la realidad se empeña en no adaptarse al propio marco idealizado.

Hay otro modo de ser progresista. Volviendo a los orígenes de la Izquierda: internacional, liberal y laica. Humanista. Que actualiza sus medios para alcanzar sus fines en vez de intentar aplicar ideas del siglo pasado a la sociedad del presente. Que cree que es posible cambiar la sociedad a mejor, pero sólo cuando las personas que la forman lo elijan. Que confía en el potencial humano pero es consciente de la existencia del mal. Que no trata de agradar a todos porque tiene muy claros sus principios.
Hoy embarco hacia Siracusa 2.0. Que los vientos nos sean favorables.
















