El Destino del Iscariote

Lookin' for someone to betray...

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19.04.09

Y doce

Cero. Escribirlo me evitó tener que hacerlo. Una buena terapia aunque no definitiva. ¿Alguien podría recordar su nacimiento? Entonces, ¿por qué recuerdo yo mi muerte?

Uno. Ni siquiera Dublín tiene la cura. Tiro dados y sale cruz. Empieza.

Dos. ¿Ha surgido ya mi alter ego? Determinismo. ¿O es más bien un tipo de némesis?

Tres. Tiemblo rodeado de calor. No ver, no oír, no hablar. No salió bien: no puede competir con una muerta.

Cuatro. ¿Cuántas probabilidades hay de que conozcas a una hermana de tu edad que se llame así?

Cinco. Corre por tu vida. No te olvides las fotos.

Seis. Debe ser una especie de pacto social: cada vez que hablo sobre ti salen corriendo. Hasta hoy.

Siete. ¿Cuántas probabilidades hay de que pierdas a un abuelo ese mismo día?

Ocho. Tiza dice que a alguien le robaron abril: parece que habla de mí, el hombre del frío.

Nueve. Yo no te quiero, tú no me entiendes. No salió bien: no puedes competir con una muerta. Tú tampoco.

Diez. Por fin tengo un buzón donde poner mi nombre. Y una estantería para tu foto. Cada vez que hablo sobre ti salen corriendo. Hasta hoy. Otra vez.

Once. Deberíamos volver a la casilla menos uno, cuando vuestro segmento era mi triángulo. Nuestro segmento de ahora sigue siendo un triángulo para mí. Pero tú no ves vértices.

Doce. Llevo doce años intentando ser feliz a pesar de tu recuerdo. Ha salido bastante mal. Creo que voy a intentar ser feliz gracias a tu recuerdo en los próximos doce. A ver qué resulta.

12.01.09

Demagogia

Hay quien dice que algo similar a ésto se encontró entre las ruinas de Auschwitz, pero yo no termino de creerlo.

Bajo la protección del judaísmo es posible que los seguidores de las tres religiones –islam, cristianismo y judaísmo– coexistan en paz y tranquilidad unos con otros. La paz y la tranquilidad no serían posibles de otro modo que bajo la protección del judaísmo. Pues bajo la protección del judaísmo los seguidores de todas las religiones pueden coexistir con toda seguridad en lo que se refiere a sus vidas, posesiones y derechos. En ausencia del judaísmo abunda la discordia, se extiende la opresión, prevalece el mal y estallan cismas y guerras.

Este Pacto del Movimiento de Resistencia Hebreo clarifica su imagen, revela su identidad, define su posición, explica sus objetivos, habla de sus esperanzas y exhorta a apoyarlo, adoptarlo y engrosar sus filas. Nuestra lucha contra los alemanes es muy grande y muy seria. Exige todos los esfuerzos sinceros. Es un paso al que inevitablemente habrán de seguir otros. El Movimiento no es más que un escuadrón que debe ser apoyado por más y más escuadrones de este vasto mundo hebreo, hasta que el enemigo sea vencido y se realice la victoria del Altísimo. Resistir al enemigo y eliminarlo pasa a ser el deber individual de todo hebreo, hombre o mujer. Una mujer puede marchar a combatir contra el enemigo sin el permiso de su marido, e igualmente el esclavo, sin el permiso de su amo.

La mujer en el hogar de la familia combatiente, sea madre o hermana, desempeña el cometido importantísimo de cuidar de la familia, criar a los niños e imbuirles de valores morales y pensamientos derivados de la Torá. Ella tiene que enseñarles a cumplir los deberes religiosos en preparación para el cometido de combate que les espera. Por eso es necesario prestar gran atención a las escuelas y los planes de estudios aplicados a la educación de las niñas hebreas, para que cuando crezcan sean buenas madres, conscientes de su papel en la batalla de liberación.

¿Alguien se imagina qué pasaría si en España el 40% de los vascos votaran HB o marca similar, jalearan a ETA y apoyaran el lanzamiento de «petardos» a La Rioja o contra Santander y Burgos? Sí: morirían niños. En esos ataques y en la respuesta del Ejército.

Hay temporadas en que desearía no ser humano. Ni tener ojos.

08.06.08

Invenciones tuyas

Me acabo de encontrar un borrador con este título. El texto decía así:

Si eres tú el que lleva todo el día buscando.

No sé nada más. Alguna otra vez me he avergonzado de cosas que he escrito, pero normalmente las reconozco.

Ahora me pasaré horas intentando recordar cuándo lo escribí.

19.04.08

Once vueltas

Últimamente me recuerdo a mí mismo escondiéndome tras los árboles, en la sombra de la noche, para llorar el miedo acumulado. Te perdiste sólo unas horas, pero qué horas. Sin saber nada de ti me esforzaba en consolar a mi mejor amigo, a quien ocupaba el lugar que siempre lamenté no poder tener a tu lado porque sencillamente no me amabas. Suficiente para ambos.

No puedo borrar de mi retina tu vestido blanco, ese que usaste el día de mi bautizo, ese que relucía en tu risa de adolescente. Ni tus pantalones, también blancos y manchados, del primer día de clase. Lo recuerdo: recuerdo cuando te conocí porque todo mi ser se giró al ver saltar el corazón en mi pecho. Recuerdo el momento exacto en que tu luz llegó hasta mí. Sé en qué momento perdí totalmente la cabeza: en el primero. Nunca antes me sentí tan vulnerable. Qué maravillosa inocencia.

Me domaste como a un perrillo sin hogar. Me comprendías como nunca pensé que sería posible. Leías en mi mente, sentías antes que yo mismo mis dolores y alegrías. Me entendiste mientras era todavía algo entendible. A tu lado estaba entre iguales, sin prejuicios ni malentendidos. Con muchísima empatía.

Me hiciste sentir como un hermano, pero no me amabas. Un día me di cuenta de que eso me estaba volviendo loco. Me enroqué en el dolor y te culpé a ti de todo. Sentí que debía soltarte la mano, porque ambos nos pesábamos mucho el uno al otro. Demasiadas piedras acumuladas en el camino, y demasiado negras y densas. Me dolías tú. Me dolía yo.

Te lo dije y discutimos. No querías que me fuera. No podía quedarme. Ojalá me hubiese quedado. Ojalá me hubieses echado. Ojalá algo fuera distinto.

Hoy la Tierra completa once vueltas alrededor del Sol desde que te fuiste, y yo sigo sin poder parar de llorarte. Te quiero todavía, y aunque sé que lo que en realidad quiero es volver a la inocencia que me robaron y que tú me redescubriste mientras tuviste tiempo no puedo evitar quererte. No hay nadie en este planeta con más ganas de creer, y sin embargo sé que nunca más. Nunca. Te echo mucho de menos, Sara.

Intento sobreponerme. Pienso que todo tu ser forma parte ahora del Universo. Que seguramente habré mantenido encuentros con algunos de tus átomos, tus restos reales y únicos. Que aunque la conciencia se haya ido, algo queda aunque sea materia fria. Un nicho si acaso, al que visitar de vez en cuando si es que se encuentran fuerzas. Empecé un blog para intentar contar mi historia, y descubrir si es cierto eso que dicen de que, al desahogarte, parece menor. Ni siquiera me he atrevido a empezar.

Soy capaz de mirarlo todo como desde arriba. Sé que lo que nos pasó acabó con nuestra niñez, nuestra adolescencia, y que seguramente lo amplificamos demasiado. Lo que siempre me he preguntado es qué se exije a una tragedia para que te destroce la vida entera. Porque a veces me parece que cumplimos de sobra, y me siento un traidor si no te recuerdo. Nadie puede competir con una muerta. Nadie debería, pero la vida nunca es justa y yo no puedo evitar seguir queriéndote, aunque lo intente.

Ni siquiera pude besarte, pero me desahogo llevándote rosas rojas una vez al año. Este año también.