El Destino del Iscariote

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19.06.08

Muertos (de hambre)

La inciativa del equipo de Mozilla Firefox ha sido todo un éxito: en estos momentos el contador indica casi nueve millones y medio de descargas. Un número, la verdad, que da un poco de vértigo. Pero más vértigo produce mirar el mapa de descargas:

Supongo que no seré el único que nota que hay algo que no cuadra aquí. Casi todo un planeta cálido, naranja o rojo. Casi todo.

Una especie de idea colectiva ha impuesto desde hace décadas la sensación de que los occidentales, y los europeos en particular, tenemos una buena parte de culpa en la miseria de determinados países por nuestro pasado colonial. No puedo evitar no sentir como propia esa culpa por algo que no cometí, pero argumentar tu inocencia en las consecuencias de errores de tus predecesores no permite cometerlos de nuevo.

El Parlamento Europeo, en una sesión que quedará gtabada a fuego en la mente de todos los luchadores por los Derechos Humanos, ha aprobado la llamada Directiva de Retorno la vergüenza. Entre otras cosas, la medida de marras fija un plazo de detención sin juicio de hasta 18 meses y se vende como un acuerdo de mínimos entre socios muy dispares, cuando lo cierto es que los que antes estábamos por debajo tenemos pensado aumentar localmente el periodo de detención injustificada. También se abre la puerta a la deportación de menores a terceros países con los que no tengan relación. Como guinda, se plantea una política de banneos temporales que impiden la reentrada de un inmigrante sin razón por un periodo de varios años.

A mí todas estas medidas me suenan a escoba. Hemos atravesado una década de crecimiento imparable, a base de construcción y petroleo barato. Ahora ya no hay ladrillo y se encarece el crudo, y el resultado es que tenemos un exceso de mano de obra que viene bien en época de pelotazo (es decir, cuando el consumidor puede permitirse que lo estafen legalmente) pero que ahora ya no tienen dónde caerse muertos..Ya pocos recordarán las noticias contadas como anécdotas, como aquél patrón que cedía generoso una tinaja al lado del bancal para que el obrero tuviera no sólo techo, sino encima cerca de su trabajo. Los ejecutivos capitalinos ardían de envidia, claro, al pensar en sus atascos. Si has comprado una casa nueva en los últimos diez años es muy probable que gran parte de la obra la realizaran negros indocumentados que apenas saben entender el castellano. Los tomates de invernadero que compras en el supermercado los riega un moro marroquí sin papeles, sin contrato y sin derechos. El sector industrial, por eso de que hay maquinaria y tal y el idioma sí cuenta, está reservado para sudamericanos que comparten explotación y sueldos bajos con los naturales. Y tras todo eso van y no abusan de nuestros servicios sociales, a pesar de lo que digan los paranoicos.

Ahora, como digo, nos sobran. Son muchos, nos dicen, se van a quedar sin trabajo y son un riesgo de focos de delincuencia y marginalidad. Cáspita, qué visionarios. Eso se sabía desde antes de que empezaran a hacer turnos de noche en la construcción. Es el riego de acumular personal y tratarlos como animales: se animalizan y vuelven a ese estado de naturaleza sin normas sociales donde manda el que pega más fuerte. Ahora urgen medidas de fuerza porque la situación se va de las manos. Como siempre, tarde. Muy tarde. Y muy mal.

Lo que acaba de aprobar el Parlamento Europeo (elegido por nosotros) a instancia de los ministros de los estados miembros (que también elegimos nosotros) es que tras aprovecharnos de la necesidad de los inmigrantes a base de sueldos insultantes, condiciones aberrantes y trabas burocráticas asfixiantes hemos conseguido dos cosas. Primero, que los trabajadores europeos vean las orejas al lobo: o negociamos socialmente a la baja o mira la cantidad de negritos deseando trabajar. Hasta el más pintado, cuando peligran las lentejas de sus hijos, acepta 12 horas por 800 euros. Segundo, que nos encontremos con un exceso de población a la que culpar de, precisamente, ofertar esos sueldos insultantes y esas condiciones aberrantes: en vez de mirar a quien trata de explotar, miramos a quien se deja por puro hambre. Ambas dos combinadas provocan que encontremos una legión de jóvenes trabajando en precario y culpando a los inmigrantes de su precaria situación en vez de a sus patronos, que cada año multiplican los beneficios (industriales, bancarios…), propiciando un caldo de cultivo perfecto no sólo para las legislaciones regresivas como la aprobada, sino para su refrendo electoral.

Por si fuera poco, Europa se permite desterrar temporalmente a los inmigrantes, en unos ciclos de ya-no-te-ajunto/ahora-te-quiero que recuerdan demasiado a los ciclos de hago-pasta-rápida/que-viene-la-crisis. La primera vez que oí esto de los banneos temporales pensé que seguramente sería una medida tan efectiva y cínica como volar todo el País Vasco para acabar con ETA. Sin embargo, no se oye una sola voz que se cuestione cosas como la PAC, que condena al hambre (y al intento de entrar en Europa, pues) a millones de personas precisamente en los países emisores de inmigrantes.

A la vez que todo eso ocurre, mientras los miembros del partido socialista español (que se dice de izquierdas) dan su voto afirmativo a la cosificación de las personas junto a conservadores y liberales (sic…) nuestro presidente Zapatero se agarra a la bandera de la lucha contra la pena de muerte, proponiendo liderar un movimiento pro-moratoria y pro-abolición. Ya era hora, pero no deja de llamar la atención el matiz: «liderar». Debe ignorar Zapatero que ese movimiento ya existe, que lleva presionando años y que ya cuenta con algunos frutos. Si quiere subirse al carro y empujar desde su privilegiada e influyente posición, bienvenido, pero más parece que lo que busca es la foto de solidario tras varias pistas de lo contrario. No se puede apelar a principios humanitarios para aparentar sensibilidad y solidaridad mientras se expulsa a niños a terceros países y se dice que un abuelo no es familia como excusa contra la reagrupación familiar. No es creíble, Zapatero.

Porque la principal causa de muerte en el mundo es la condena al hambre, y sus políticas son cómplices.

Dentro de unos meses ese vergonzoso Parlamento Europeo renueva sus diputados. Espero que los ciudadanos sepamos identificar bien quién está de nuestro lado y quién busca mantener su propio status y llenemos las urnas de votos en blanco.

26.02.08

Judas en campaña (IV) - Más allá del debate

He visto el debate Zapatero-Rajoy con otros ojos. Una vez que te quitas de encima la idea de que tienes que votar a uno de ellos es mucho más sencillo tomar distancias, así que he visto el debate como un hooligan. He disfrutado viendo a los dos echándose cosas en cara, porque son en gran medida las que yo les reprocharía.

Luego me he calmado y he bajado el ritmo cardíaco. A veces viene bien desconectar y primitivizarse, pero lo importante es volver y pensar. Lo que no me ha gustado tanto ha sido la cantidad de propuestas de futuro que se han oído, que ha sido exacta a la cantidad de elementos de los programas electorales que se han nombrado y desarrollado. Pero era de esperar.

Era de esperar porque a lo que hemos asistido no es a un debate electoral, sino a algo similar al reencuentro de dos amigos que se despidieron hace unos años en no muy buenas condiciones y que, al coincidir al cabo del tiempo, empiezan tibiamente pero terminan acusándose mutuamente de robarse la novia y deberse dinero. Daban la impresión de tenerse muchas ganas, de haber guardado durante demasiado tiempo ciertas frases hechas para escupírselas al de enfrente (y les ha pasado como al vino: se han avinagrado).

Zapatero ha hecho una buena defensa de su labor esta legislatura. En economía ha sabido recoger lo sembrado por Solbes hace unos días en el varapalo que le dio a Pizarro, salvando la cara a pesar de que existe un problema real: la percepción de la marcha de la economía es pesimista en un momento que no lo merece hasta ese punto, y en un efecto anti-placebo eso puede terminar afectando al MundoReal. En políticas sociales ha vencido claramente por incomparecencia del contrario salvo en asuntos de inmigración (donde el populismo y la xenofobia no son aceptables como argumentos). En terrorismo ha estado cauto, reprochando como único argumento la deslealtad del de enfrente. Justo y comedido, recibiendo pullas sangrantes a traición. Sin duda su peor momento el referente a política institucional: nada de la Iglesia, nada de la República, nada de racionalismo sobre nacionalismo sino todo lo contrario. Aprobadito. Soportable.

Rajoy ha estado indescriptible. En economía ha decidido caer en los mismos errores que Pizarro hace unos días (incluso en un detalle legislativo que sonrojó al turolense), repitiéndose como el ajo cada vez que se le rebatía algún dato. En política social no ha dicho nada, porque sencillamente su partido no la tiene. Van a remolque. Un momento de oro para que publicitase el Ministerio de la Familia que presupongo va a usar los fondos del Ministerio de la Vivienda a extinguir, perdidito en el vacío de las ondas. Si tenemos que hablar de inmigración, qué pena de Rajoy, qué absurdo, qué visceral, qué irresponsable. Qué nacionalista, en fin. Sobre el terrorismo y sus palabras, ahorremos comentarios para evitar sucesivos vómitos de rabia contenida por simple sentido común. Su peor momento, su obcecación con los mantras y las consignas repartido por todo el debate.

La culpa es nuestra. Aceptamos que los políticos se pueden llevar tan mal que en cuanto se cruzan con tiempo se ladran y se escupen. Zapatero ha vendido como un logro que este año ha hablado nueve (9) veces con Rajoy, nueve veces en casi 4 años. Soy totalmente consciente de que con este Rajoy es muy difícil hablar, pero lo que sí hay es otra forma de contestarle. Ambos han estallado en varios puntos simplemente porque se han dicho a la cara lo que llevan diciéndose a la espalda hace años, y sin tiempo de preparar respuesta, pose y sonrisa. Ha sido, en suma, como una sesión de juzgado de un divorcio conflictivo.

Y los hijos, como siempre, se dividen entre los de papá, los de mamá y los que se quedan sin bando de pura pena.

¿Aún no ves la necesidad urgente de renovar todo esto? ¿No ves que es no sólo deseable sino ya simplemente imprescindible contar con políticos de ideas y no de vísceras que no se falten al respeto y que propongan sus ideas en vez de dedicar su poco tiempo a criticar al contrario? Cualquiera de los dos candidatos habría ganado de calle el debate si en vez de entrar al trapo de su deseada pelea hubiera expuesto su programa sin ambages, directamente. El de enfrente habría ido a contrapié, intentando rebatir cosas que no se espera se propongan y soltando un rollo que no le interesa a nadie. Claro, que para eso hay que tener ese programa, esas propuestas.

¿Han hablado de la despenalización del cannabis? Eso me interesa. ¿Del cánon digital y las alternativas? Algo me dice que el modelo de Rajoy es similar al Francés, y quiero saberlo. ¿Eutanasia? Nada. ¿Laicismo? Menos que nada, un golpe de pecho ya en retirada. ¿Sociedad de la Información y Red? SI el ADSL está caro, búscate un segundo empleo. ¿Una solución racional al problema que se han inventado con las lenguas? Bah, mejor negar lo evidente y mirar a otro lado (ambos dos). ¿Reforma electoral que sea más proporcional y no les beneficie tanto precisamente a ellos dos? Eso no importa a los españoles, me temo.

Yo debo no ser español, porque las cosas diarias, las que me interesan realmente, ni las han nombrado.

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