La SGAE es la malvada de todo esto, sí. Caspa, métodos matoniles, etc. Ramoncín feo. La Ley en cuestión, horrible. El canon famoso, un timo. Etc, etc, etc. Estoy con vosotros (como todos) en esas cosas, pueblo. Pero de eso hemos escrito y hablado mucho. Hablemos por una vez de la parte descargante. Es decir, nosotros.
En primer lugar, deberíamos dejar de hablar cuando sale el tema de la “Cultura libre”, y llamar a la cosa central del debate por su nombre: “Cultura Gratis”. La cultura es totalmente libre: puedes comprar en el Fnac, en Game o la Casa del Libro lo que te de la gana, hay una variedad apabullante. ¿Quién te prohíbe comprar ese libro de Punset? ¿o ese libro (es un decir) de Carmen Alcayde? Pues nadie. La cultura (y sus imitaciones) son libres…pero no gratis: cuesta producirla y normalmente se espera ganar algo con ella (en serio).
En segundo lugar, hablemos del uso de las P2P. Cuando sale el tema de las P2P en El País, El Mundo o algún humorista se atreve a hacer un (valiente) chiste del uso de las P2P vemos siempre los mismos comentarios. Que si yo lo uso para compartir las fotos de mi primo. Que si yo me bajo música pop japonesa que aquí no se vende. Que si yo sólo me bajo musicales de los años 50 en blanco y negro producidos en Ulan Bator. Y etc.
Bueno, pues todo esto es mentira.
Sí, es mentira para el 90% de los que usan las P2P. Se usa mayoritariamente para bajarse la última película de Spiderman (a ser posible, una semana antes del estreno). Para bajarse el disco de Amaral que sacaron ayer. Para bajarte el último FIFA. Incluso los que tienen lectores de libros electrónicos no lo usan normalmente para bajarse las Catilinarias en glorioso latín, no, lo usan para bajarse la saga entera de Harry Potter.
Lo del uso de programas para oír música a cambio de un pago mensual o la gente que oye a grupitos de música marcianos que ofrecen su música gratis en Internet es estupendo, pero no perdamos la perspectiva: SON DOS GATOS. El uso abrumadoramente mayoritario de Internet (al menos en España) en este tema es para bajarse películas, música y videojuegos por los que la gente mayor de 40 años paga en el Fnac: superproducciones, músicos conocidos por todos, videojuegos con publicidad televisiva. Esto nos parecerá bien, mal o regular, pero es la realidad mayoritaria. Con lo gratis y sin publicidad es imposible competir. Repetimos, IM-PO-SI-BLE: mejor gratis y sin publicidad que otras combinaciones (gratis con publicidad, pagando, etc). Sería bueno dejar de mentir sobre el uso mayoritario de las P2P: bajarse cosas famosillas que no queremos pagar.
En tercer lugar, que todos los Resident Evil, Metallica o Star Trek han sido desarrollados por el Sistema Fascista de Producción y Distribución que debe Reconvertirse o Morir. Han sido posibles esas cosas (y otras muchos peores, cierto) por este anticuado sistema. ¡Si incluso la mayoría de vídeos del Youtube son fragmentos de programas de la televisión de toda la vida!. SuperSantiEgo habla en un valiente y estupendo post sobre todo esto más en detalle, y todo lo dicho allí vale aquí.
De lo que me río es que el consumidor compulsivo perrofláutico de series, películas y música de moda que existe en ese sistema de producción, y que no consume precisamente las tendencias más marginalistas que ahora sobreviven de milagro, se cree que por algún sistema mágico o porque Internet es así de guai, en el futuro va a haber anime, series de alto presupuesto y películas molonas con actores carísimos y carismáticos, y que él, porque sí y porque él lo vale y porque se cree que por saber configurar una adsl ya sabe cómo funciona el mundo, va a disfrutar de todo eso por la patilla.
Resumiendo: gran parte de los que piden la cultura gratis piden consumir productos de cultura de masas que se crearon bajo la premisa de poder hacer un montón de pasta. Si dejan de dar un montón de pasta, tanto los autores que ahora crean ese tipo de cultura como el entramado de negocio que los apoya estoy bastante seguro de que no lo van a hacer por amor al arte.
O, como también con mucho valor, habla Manel en una viñeta suya contestando a los cientos de comentarios que generó su viñeta anterior (la enlazada más arriba):
A los que creéis que tengo razón pero que os lo vais a bajar todo igualmente porque oye, la vida es muy dura: Pues ya me jode, pero en fin…¡por lo menos, no me castigueis con vuestras teorías marcianas para justificaros!
Seamos honestos: no usamos el e-mule para compartir fotos de nuestras primas o canciones japonesas. Lo usamos mayoritariamente para bajarnos la segunda parte de los Transformers o Luna Nueva, hechas y financiadas por el método “anticuado a extinguir”.
Pero lo coherente en todo esto de la “cultura libérrima” y “la adaptación a los nuevos tiempos, muera la rueca, y etc” sería no bajarnos la película de los Transformers y hala a buscar películas hechas por aficionados. Lo coherente sería no bajarte el FIFA de este año y jugar a esos pedazo de juegos en Flash que hacen cuatro frikis. Eso sí es cultura gratis y libre. ¿Quién lo hace? Nadie. O casi nadie. Por poner un ejemplo, en mi oficina todo el mundo tenía el último FIFA una semana antes de que saliera a la venta en el Fnac, Game o etc. Hablan de bajarse el Call of Duty, el GTA o similares. No se oye hablar mucho del M.U.G.E.N., por ejemplo (aunque usa personajes de videojuegos no precisamente amateur, pero bueno). Pero más allá de lo que cada uno pueda oír a sus conocidos, pasaos por páginas de descargas de videojuegos. Allí mirad los que hay e id apuntando los juegos hechos por aficionados y luego los que hay hechos por compañías. La primera lista os va a salir muy muy corta, podeis contar con los dedos de una mano. Y os sobrarán dedos.
Si alguien me dice que comparte el Pro Evolution por “fomentar la cultura libre” me parto de risa: tú no lo has hecho por ningún bien superior ni nada altruista, lo has hecho por ahorrarte unos euros. Y como no te cuesta nada, lo dejas en la carpeta de descargas, que cuando más descargas y más compartes más rápido te va el invento. Pues como todos. Lo de difundir el Pro es secundario: lo central es ahorrarte la pasta. Y se la ahorras a los otros porque tampoco te cuesta casi nada hacerlo.
Resumiendo: la SGAE tiene métodos aborrecibles, el canon hay que cepillárselo y Ramoncín tiene mucho morro. Sí. Cierto todo. El debate de la cultura e Internet es complejo y variado. Cierto. ¡Viva Hulu! ¡Viva Spotify! Sí, sí, sí.
Pero asumamos que lo que tanto nos gusta descargar se ha hecho con financiación y métodos “a extinguir/oxidados”. NO ES UN DERECHO INALIENABLE. Es picaresca tecnológica, NO ES UN DELITO (ni debe serlo) pero NO pintemos el ahorrarse euros y disfrutar del trabajo de otros por la cara como promoción de la cultura libre o delirios libertarios.
Es más bonito pensar que cuando te bajas la última superproducción estadounidense estás siendo un héroe de la libertad, un miembro de la revolución internetera o un luchador por la cultura. Pero la idea de alguien bajándose “Luna nueva” y sintiéndose heroico por dejarla en su carpeta de descargas para que otros se la bajen me da la risa, lo siento.
Lo mínimo, como bien dice Manel, es no inventarse marcianadas. Lo hacemos por ahorrarnos pasta. Lo demás, la bandera de la cultura libérrima y etc. son excusas o intentos de sentirse el bueno de todo esto. O confundir tu conducta extremadamente rara (¿de verdad juegas sólo a videojuegos freeware? ¡coño, otro que buscaba la serie entera de Allo, Allo y no la encontraba!) con la normalidad (¡¡jugando al God of War 3 una semana antes de su puesta en venta!! ¡¡bwa ha ha!!).
En todo caso, el debate en cuestión (como todos) necesita de la realidad para poder llegar a algo productivo e incluso justo. Y sin ser conscientes del porqué hacemos lo que hacemos nos equivocaremos en el diagnóstico y en las posibles soluciones.
P.D.: El post ha sido largo y repetitivo a propósito. Quería evitar lo que le ha pasado a SuperSantiEgo, Manel o Egocrata, aunque el volumen de comentarios de este blog sea inmensamente más bajo que los de ellos. Espero no tener que aclarar otra vez que no estoy con la SGAE y que, como dice SuperSantiEgo, en una discusión las dos partes pueden equivocarse.