Realidades Inmigratorias
Mi vecina, R., es peluquera. En la peluquería en la que trabajaba antes la sometieron a una campaña de acoso y derribo por el hecho de cogerse una baja de un día (tuvo gripe). Sufrió depresión y ataques de ansiedad. Venía a casa de mis padres llorando, quejándose de que la trataran como a un trozo de carne.
R. llegó un día a casa de mis padres, y estaba yo viendo la televisión. No sé qué político salía hablando de la necesidad de expulsar a aquellos inmigrantes que no tuvieran papeles y admitir únicamente en España a aquellos que necesitáramos por razones económicas. “Ah, lo de siempre” dije yo. R. me dijo que cómo que lo de siempre, que esa gente debe estar aquí si tiene contrato y que si no fuera de España.
R. es mayor de edad. Puede que no pasara de la educación básica, pero no es idiota. Sabe perfectamente lo que es que te traten como a un trozo de carne del cual sólo salen euros o como un trozo de carne que les hace perder euros. Ella lo ha sufrido. Sabe perfectamente que aceptar inmigrantes por razones económicas y echarlos por esas mismas razones es tratarles como trozos de carne.
Lo sabe perfectamente.
Hay gente que cree que la creciente ola de racismo que está de moda en Europa se debe al desconocimiento de la realidad de África. O de que no saben lo mal que les va a los inmigrantes o de las mil y una guerras y regímenes espantosos de los que vienen huyendo.
Se equivocan.
Quizás no sepan muchos detalles de la realidad inmigrante, pero saben y aceptan lo fundamental que tanto les perjudica y de lo que tanto se quejan: el trato como objeto de seres humanos. Lo aplauden. Lo jalean. En tonos altos e indignados. Pero luego lloran que sus empresas los traten como tratan a las mesas o sillas.
Creo que es hora de mirar a la realidad a la cara: no es ignorancia. Es estupidez egoísta elegida. Hay egoísmos no sólo nada estúpidos sino jodidamente productivos, pero, como en todo, siempre hay clases.
Y no, nadie se merece ser tratado como unas zapatillas viejas. Pero hay quienes hacen méritos para merecerlo.
Tipo de Pecado: Armageddon Internacional |







