Arriba es abajo y negro es blanco

Adiós Mercedes

Monday, 15 September 2008 por Lüzbel

Mercedes no llega a los cincuenta años. Tuvo un tumor hace diez años, que le extirparon. Se hacía revisiones cada seis meses. En ninguna encontraron nada. En la última revisión, hace dos meses, le dijeron que tenía tumores por todo el cuerpo: cerebro, pulmones, gluteos, pecho y más.

Hace dos meses estaba triste. Ayer estaba agonizando, sin pelo, con los ojos en blanco y sin consciencia.

Mercedes no es mi madre. Ni mi hermana. Ni mi tia. Mercedes es una amiga de mi madre. La conoció hace veinte años, y desde siempre se portó mejor con mis padres y hermana que muchos individuos con los que teóricamente me une la sangre. En esto el problema es mío: tengo aún posos del anarquista que fui, y sigo creyendo que eso que llamamos “familia” no significa “parientes” sino “a los que quieres”.

Y yo quiero a Mercedes. La quiero más que a muchos tíos y primos a los que veo una vez al año o a los dos años y se sientan contigo para cenar en Navidad. Para mi cuenta lo que cada uno hace: los lazos de sangre o el origen me dan igual. Mi familia es a quien quiero. Y a ella la quiero.

En estas cosas los que somos ateos vamos a otro ritmo. Cuando oyes que Mercedes no se lo merece piensas que el Cáncer tiene mucho de genético, y que no tiene mucho que ver con castigos o recompensas de a saber qué jurado. Le ha pasado y punto, no hay altos tribunales detrás.

Hay exclamaciones apelando a un ser todopoderoso, hay gente diciendo que ese ser todopoderoso la cuidará. Creen que la volverán a ver, en otra vida. Debe aliviar. A quien crea. No a mi. Cuando Mercedes muera ya no la volveré a ver. Como siempre que muere alguien querido quedará un vacío dentro de ti. Un vacio personal, concreto e inamovible, que no puede ser cubierto por nada. Un vacio con el que tienes que aprender a vivir.

Ha muerto. No va a volver. Hay que vivir con ello. No hay más.

En éstas que te gustaría saber qué decir para aliviar a su hija o su marido, pero en el fondo es una tontería vanidosa. Nada de lo que les digas les hará sentirse mejor. No hay puñetero alivio para esto. No vas a ser el héroe del día, chaval. No va de esto la cosa. Va de estar en el sitio, de dar un abrazo y de poco más. Que es mucho y lo es todo.

Viendo el deambular de tanta gente para verla, viendo tanto dolor y tanta amargura, dan ganas de no ser tan querido, de encerrarse en una montaña para que el día que yo muera no provocar más vacíos, para no dejar tristezas en el corazón de los que se queden un rato más por aquí. Es un pensamiento egoísta y necio, ya que en seguida piensas en las cosas buenas y enormes que nos dió Mercedes.

Vale la pena el dolor, los últimos momentos y el dormir mal esperando la llamada definitiva. Lo que nos ha dado vale mucho más que todo eso.  Inmensamente más. Es un error pretender encerrarse en la montaña. Renunciar a ser herido es renunciar a vivir. Aunque, cuando más duele, a veces den ganas de irse.

Dentro de poco tendré otro vacío. Personal, concreto, inamovible. No podrá ser cubierto por nada. Y tendré que aprender a vivir con él. No hay más.

Adiós, Mercedes.  Muchas gracias por todo.

P.D.: Por razones obvias estaré fuera de línea esta semana.

Tipo de Pecado: Demonios Personales |


Últimas maldades del diablo

9 gritos en el Infierno

  1. Maripuchi gritó en el Infierno:

    Un besito.

  2. Mario García gritó en el Infierno:

    Yo he pasado por algo muy parecido hace escasas semanas. Oía a todo el mundo hablando de Dios y del Cielo y me parecía ridículo, porque sabía que esa pérdida no iba a volver. No existen palabras para aliviar el dolor. Lo mejor es estar al lado, y acompañar a las personas. Recuperada la serenidad, esos gestos son los que más ayudan a consolarse, porque uno sabe que no ha estado solo.

    Un abrazo.

  3. Angellus gritó en el Infierno:

    Lo siento en el alma, macho. Mi suegro murió de cáncer las pasadas Navidades y me imagino la escena. Tú mantente firme y a disposición de la gente. Es lo mejor (y lo único)que se puede hacer.

    Un abrazo compañero.

    Saludos,

    Angellus.

  4. Sota de Picas gritó en el Infierno:

    tengo aún posos del anarquista que fui, y sigo creyendo que eso que llamamos “familia” no significa “parientes” sino “a los que quieres”

    Alguna vez ha significado otra cosa?

    Un abrazo, tío.

  5. Lüzbel gritó en el Infierno:

    Muchas gracias a todos. De verdad.

  6. Irene gritó en el Infierno:

    Como tú bien dices, sé que esto no servirá de nada. Pero lo siento.

    Un abrazo y mucho ánimo. Creo que es la primera vez que dejo un comentario, pero me gustará volver a verte por aquí cuando te veas con fuerzas.

  7. Lüzbel gritó en el Infierno:

    Gracias Irene. Muchas gracias.

  8. Mathias gritó en el Infierno:

    Dicen que la vida es un devenir de pequeñas alegrias y pequeñas tristezas, esta es una de estas últimas,pero ya vendran de las primeras.
    Un abrazo y mucha fuerza en este momento dificil!

  9. Lüzbel gritó en el Infierno:

    Muchas gracias, Mathias.

Grite vd. algo al Diablo, que igual le oye

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