Leyes del Infierno
I.-Let´s feed the troll…
Años y años de transitar por todos los juegos de rol conocidos han hecho germinar en mí el más sincero amor hacia el troll medio. Les amo, amigos.
Como no soy una blog´n´roll star, no he sufrido mucho a los troll nacional-patriotas, por lo que si por aquí vienen a pastar yo les daré hierba y agua. Después les cepillaré los dientes con mi peine de acero y les haré tostadas con miel para merendar.
En resumen: mientras no sean legión les alimentaré como ellos gustan.
II.-…aunque no siempre
Una cosa es alimentarles y otra dejarles que se coman mis queridos glúteos. Si hay sobreabundancia o su virulencia es alarmante, ahí quedarán sin respuesta sus perlas definitorias de lo que son: amargadetes ridículos con demasiado tiempo libre.
Así pues, sólo borraré spam o comentarios repetidos.
Si algún insultador poco original es especialmente insistente, su IP quedará bloqueada hasta que mande un correo de arrepentimiento y propósito de enmienda (o una invitación a una comilona, tanto da).
III- El sentido de los enlaces
El Infierno no se llena nunca, y no rechaza a nadie. El único requisito es contar algo que pudiera ser interesante, o al menos no muy aburrido. Los enlaces que tengo puestos no implican necesariamente mi aprobación a lo escrito. Tengo enlazada gente conservadora y liberal. Si tengo a alguien enlazado es porque me parece que escribe cosas interesantes de leer, otra cosa es que yo piense igual, parecido o al contrario (de todo hay).
Y es que desconfío de las personas que consideran que sólo sus allegados ideológicos escriben o piensan cosas interesantes…
IV- A cuchillo…
Lo decía de maravilla Javier Ortiz: la política no tiene que ser un permanente mamoneo. Hay que criticar, combatir ideológicamente, con argumentos, con ironías, con chanzas, con datos. Y si veo que mis adversarios ideológicos están en apuros, sigo golpeando hasta el KO.
Por otra parte, no espero otra cosa de ellos. Y confío que nadie espere otra cosa de mi.
V- …aunque no siempre (again)
También lo decía en el mismo estupendo artículo de Javier Ortiz: incluso en las guerras hay unas reglas. No es admisible usar la vida privada de los actores políticos como arma (excepto si es relevante: un furibundo defensor de la familia y los valores matrimoniales heterosexuales al que descubren en un aeropuerto intentado ligar con otro tío), no es tolerable mentir ni inventarse las cosas, tampoco es aceptable estar haciendo bromas con el aspecto físico. Si criticamos a alguien que nos cae mal por hacer “x”, entonces también criticaremos al que nos cae bien cuando haga “x”. Hay que juzgar a las personas por lo que hacen y no por quién son o donde están.
El valor supremo de la bitácora intentará ser que los medios deben justificar el fin, no al revés.
VI- Si soy el Demonio es por algo…
El Infierno no es un sitio, sino un estado permanente de caos y cambio sin control. De ello viene el hecho de que se hable de lo que quiera, cuando quiera y como quiera. Habrá épocas de actualidad, épocas de cómics, épocas pseudo-filosóficas. El primer deber que tenemos es no amargarnos, y uno de los métodos mejores para conseguirlo es no vernos forzados por lo que tenga El País o El Mundo en la portada: hay que escribir de lo que uno quiera y/o sepa.








